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Archive for 10/04/07

+ A la de pensiones, deben seguir la Hacendaria y la Energética

+ Hay políticos y funcionarios que toman dictados de la OCDE

+ Revisar las consolodaciones y exentar la canasta básica

LAS REFORMAS QUE VIENEN

Francisco Rojas

Después de la demostración de cierto parlamentarismo se aprobó la reforma a las pensiones del ISSSTE que, como casi siempre, no dejó contentos a todos, pero finalmente se logró una mayoría para una de las reformas políticamente inviables en los últimos años. Es de “primera generación” con algunos visos de modernidad porque, entre otras cosas, mantiene el régimen solidario para los ya pensionados y para aquellos trabajadores en activo que así lo deseen, abriendo un razonable compás de espera para que dependencias, sindicatos e ISSSTE informen a los derechohabientes de las ventajas o desventajas de mantenerse así o cambiar al nuevo sistema. Los que ingresen al servicio público a partir de su promulgación no gozarán de este beneficio.

Los problemas experimentados en Chile, España, Holanda y otros países los ha obligado a introducir correctivos y nos llevan a vigilar estrechamente la integración y comportamiento de la Afore del ISSSTE, la actuación de las Afores bancarias, la portabilidad de los derechos y, entre otros, la subrogación de los servicios médicos, que podría convertirse en un pingüe negocio.La suerte de esta reforma marcará la solución de los pasivos laborales y los servicios médicos de otras instituciones, como Pemex, y abre brecha para otras reformas como la hacendaria, energética y del Estado.Respecto a la reforma hacendaria, es imprescindible escuchar todas las opiniones. No augura nada bueno que funcionarios y políticos den la impresión de estar tomando dictado en la sede de la OCDE; ya sabemos cuáles serán sus recomendaciones. Todas las propuestas son atendibles; no es viable política y socialmente cargar la reforma fiscal sólo a un lado; no se vale gravar únicamente el consumo, como tampoco sólo al capital. El país necesita reforzar su mercado interno y generar más empleos a través de la inversión productiva.Pareciera necesario establecer una tasa única al consumo y una canasta básica exenta; terminar con regímenes especiales y tratamientos privilegiados; revisar la consolidación fiscal, algunas operaciones bursátiles y la deducibilidad inmobiliaria. Si lo logramos, la recaudación aumentaría y seríamos competitivos internacionalmente. Irlanda y otros países lo han hecho con éxito. La competitividad de un país no se basa exclusivamente en mano de obra barata y tratamientos fiscales irrisorios, sino en muchos otros aspectos.Desde los 50 se han hecho intentos de reforma fiscal, que han fracasado por las presiones y chantajes de los grupos corporativos o de interés. Que no vuelva a pasar lo mismo; no intentemos quedar bien con todos, no salgamos con más de lo mismo. No se trata únicamente de establecer impuestos; hay que cobrarlos y cobrarlos bien; simplificar y facilitar al causante cumplir con sus obligaciones e intensificar las campañas educativas para crear la conciencia ciudadana de pagarlos, entre otros.Para ello, hay que reforzar el control y la evaluación de ingreso y gasto, y dar ejemplo de transparencia, rendición de cuentas y cumplimiento de la ley por parte de los tres poderes y niveles de gobierno, para que la sociedad esté segura de que sus impuestos se aplican adecuadamente y dispuesta a secundar el esfuerzo que significará la reforma. Sin una verdadera reforma fiscal no serán viables la de pensiones y menos la energética. La suerte de Pemex está ligada a lo que se logre en esta materia.Respecto a la reforma energética hay que estar atentos ya que se están alimentando mitos sobre la tecnología de punta para perforar en aguas profundas, disfrazando como “alianzas estratégicas” la asociación con petroleras internacionales, bajo el sistema de contratos de riesgo. Se arguye que únicamente éstas son las que pueden realizar dichos trabajos, cuando las petroleras contratan los servicios de empresas especializadas que dominan la tecnología, que Pemex podría adquirir, como lo ha hecho Petrobrás que, además ha desarrollado el management necesario para administrar las actividades.También se están gestando acuerdos “en lo oscurito” entre expertos de toda laya, voceros oficiosos y políticos para realizar modificaciones a la Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional en el ramo del petróleo, concretamente en la parte final de artículo sexto, para permitir los contratos de riesgo, argumentando que bastaría la mayoría simple en las dos Cámaras del Congreso para no tener que modificar la Constitución. De la mayoría de los mexicanos dependerá que las reformas no beneficien a los mismos de siempre.

EL UNIVERSAL, 10 abril, 2007.- http://bit.ly/bpCPgk

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