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Archive for 15/05/07

+ Rescatar la importancia de los acuerdos políticos

+ Excedentes petroleros se convirtieron en gasto corriente

EXISTE VOLUNTAD POLÍTICA

Francisco Rojas

Es plausible la actitud del presidente Calderón al ofrecer certidumbre a los inversionistas mexicanos y extranjeros mediante el compromiso de mantener la estabilidad económica, un manejo adecuado de las finanzas públicas, el uso eficiente del gasto, un mayor esfuerzo de recaudación y un apego irrenunciable al estado de derecho. Queremos convertir a México en un país de leyes, y al primer mandatario no le falta voluntad política, pero algo está fallando; la certidumbre que quiere transmitir se esfuma en la falta de aciertos de sus colaboradores o en la confusión que priva por la ausencia de políticas públicas bien definidas.

La intervención de las Fuerzas Armadas, de la PGR y de la Secretaría de Seguridad Pública federal contra el crimen organizado, principalmente el narcotráfico, no ha rendido los resultados esperados; la movilización de hombres y recursos ha sido cuantiosa, mas no se han alcanzado los objetivos planteados. La violencia del narco por el control de plazas y contra mandos policiales y del Ejército muestra una escalada que se quiere explicar por los operativos del Ejército y la Marina. El Presidente dijo que se iba a producir una reacción violenta, pero se perdió el control y todo indica que la estrategia no fue la correcta. Se ofrecen aclaraciones que se antojan absurdas; se dice que la violencia desmedida que ha mostrado la delincuencia es signo de debilidad; caímos en cruel paradoja.

A un año de los hechos violentos ocurridos en San Salvador Atenco, aún existen averiguaciones previas inconclusas; sin embargo, a los tres principales “macheteros” involucrados se les dicta una sentencia de 67 años de prisión. Parece una venganza y no la aplicación imparcial de justicia. La incompetencia del gobierno para llegar a acuerdos políticos con algunos grupos de ciudadanos lleva a medidas como ésta que generan falta de credibilidad y debilitan las instituciones.

Los excedentes del precio del petróleo, considerables en 2006, se invirtieron en gasto corriente en lugar de canalizarlos a inversión productiva, construir y rehabilitar infraestructura; tiramos el dinero a la coladera, pero a nadie se le responsabiliza; en este país no pasa nada. Por otro lado, de acuerdo con los medios, Pemex pierde, no sabemos por qué, un juicio en el que se le condena a pagar 630 millones de dólares; nadie tiene la culpa de tan importante merma en el patrimonio de la nación. La confianza en la procuración e impartición de la justicia se ha perdido. Ahí está el caso de la indígena de Zongolica, Ernestina Ascencio, en el que las contradicciones entre las autoridades de Veracruz, la CNDH y los parientes de la occisa provocaron una confusión en la que ya nadie sabe qué sucedió. Me quedo con la aseveración de la CNDH, pero buena parte de la opinión pública desconfía de las diversas versiones que se han manejado.

Impactantes son las fotografías publicadas de la agresión sufrida por Carlos Ahumada. Si tenía órdenes de presentación por averiguaciones previas pendientes, pudo la Procuraduría del DF interrogarlo antes de ser puesto en libertad. No había necesidad de la violencia usada para amedrentarlo. Se dice que se trató de darle un escarmiento y que callara respecto de algunos hechos; esa no es una conducta apegada a derecho de quien está obligado a procurar justicia. Es abominable la actitud de los elementos policiacos con quien exhibió los tratos de los colaboradores más cercanos de López Obrador. El que dio el dinero estuvo tres años en la cárcel; los que recibieron el dinero, algunas semanas, como en el caso Bejarano, o algunas horas como en el caso Ímaz; otros, como Ramón Sosamontes, ni siquiera pisaron un reclusorio. Parece que en este país la justicia se aplica selectivamente. Basta ver el caso del sindicato minero en el que nadie se explica que cochinero sucedió o qué es lo que está pasando.

En el mar de confusiones en que nos desenvolvemos, la intención del Presidente denota decisión para hacer las cosas, contrasta con la pasividad y negligencia de su antecesor, pero se antoja urgente diseñar políticas públicas que generen coherencia, transparencia y efectividad en la tarea de los órganos de gobierno. La rendición de cuentas es otro capítulo que no debe descuidar el mandatario; la opacidad al respecto que privó durante el gobierno foxista no debe repetirse. Es la forma de generar confianza para la inversión mexicana y extranjera, pero sobre todo a los ciudadanos cuya sensación de incertidumbre, temor y desconfianza cada vez es más generalizada.

EL UNIVERSAL, 15 mayo, 2007.-http://bit.ly/djkeky

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