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Archive for 26 junio 2007

+ Instancia rectora para investigación y difusión pólítica

+ Un Partido es maduro por su capacidad de autocrítica

+ Trabajaremos para encabezar un gobierno de unidad nacional

ELECCIÓN Y FUTURO EN LA FUNDACIÓN COLOSIO

Francisco Rojas

El pasado 18 del presente, previa elección, se tomó la protesta de los nuevos directivos de la Fundación Colosio, entre los cuales estoy como presidente y Luis Antonio Ramírez como secretario general, ante la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional, los miembros fundadores y las fundaciones estatales.

Como se sabe, la fundación es la instancia rectora y coordinadora partidista para realizar funciones de investigación y análisis de orden político, económico y social, de divulgación ideológica y de apoyo a la capacitación política, para contribuir al desarrollo de la cultura democrática del país. Es por su esencia un órgano de apoyo a las tareas del partido y de todos los priístas, y sus trabajos se desarrollan en todo el ámbito nacional, a través de las fundaciones estatales, cuya participación activa es fundamental para analizar los problemas y proponer soluciones locales y regionales, atendiendo a la diversidad y características propias de las distintas zonas del país.

Una muestra de la madurez de un partido político es su capacidad de autocrítica; por ello, reconocemos que en las pasadas elecciones presidenciales parte del electorado nos retiró su confianza, la que estamos obligados a rescatar; para ello, debemos recobrar y actualizar el compromiso con nuestro ideario para cerrar las brechas que han polarizado a la población en los últimos lustros.

Para recuperar el ejercicio del poder tenemos que imprimirle rumbo al esfuerzo de la sociedad mexicana para superar los obstáculos que han frenado su sano desenvolvimiento. El compromiso con los mexicanos de todos los sectores y de todas las regiones del país nos obliga a trabajar arduamente para buscar encabezar un gobierno de unidad nacional.

El sistema pluripartidista en el que vivimos impone nuevas formas de hacer política para ganar mayores espacios en la conformación de las estructuras de gobierno y de los órganos legislativos. Hay que realizar las reformas que devuelvan al país el ímpetu que lo caracterizó por varias décadas. En la Fundación Colosio nos proponemos contribuir a que el PRI sea el motor de las futuras transformaciones de México y se convierta en la avanzada de un nuevo impulso modernizador.

No es posible que sigamos teniendo una sociedad insegura, pobremente educada, con deficiente atención a la salud, con la mitad de la población en la pobreza y una economía que no sólo no genera empleos, sino que expulsa 500 mil mexicanos por año; tenemos que enfrentar ese reto hacia el futuro, dado que estamos creando una juventud sin esperanza y mal preparada para enfrentar los desafíos de una sociedad moderna.

Desde su fundación, el partido de los gobiernos revolucionarios estableció las bases institucionales para crear el México moderno; se crearon el Banco de México, el Seguro Social, la Financiera del agro, lo que fue después Conasupo, Pemex y la CFE; nos dimos leyes laborales de avanzada y se tranquilizó el campo a través de la reforma agraria. La estabilidad, modernidad y apertura al mundo globalizado es obra de los gobiernos priístas, así como el avance democrático que hoy se arrogan otros partidos. No cabe duda, los mejores recursos humanos del país están en nuestras filas; para comprobarlo sólo hace falta recordar el fracaso del gobierno pasado y la pobreza intelectual y política de quienes integraron el gabinete presidencial.

A la experiencia debemos sumar el entusiasmo de nuevas generaciones que se identifiquen con un ideario progresista. En la Fundación Colosio buscaremos la participación plural de especialistas en las distintas ramas científicas, técnicas y culturales; procuraremos contar con lo mejor de la academia y con la colaboración de políticos y administradores experimentados en los distintos escenarios de la vida del país, sin distingo de ideologías.

A través de investigaciones, estudios, seminarios, conferencias y publicaciones, buscaremos contribuir al análisis y proposición de soluciones que impulsen el desarrollo económico, la igualdad social y regional, y la vida democrática del país.

La incorporación en estas tareas de las mujeres y los jóvenes es vital para refrescar el pensamiento y la forma de abordar los problemas, así como allegarse su vigor a la transformación de México. Un ejemplo de esto es la nominación como secretario general de un destacado joven priísta, con una fructífera trayectoria en los ámbitos académico, político y en el servicio público, así como la colaboración de otros jóvenes de alto perfil profesional.

Nos proponemos con ello y otras medidas una política de puertas abiertas para darles a todos la oportunidad de que aporten su entusiasmo e ideas y coadyuven a desazolvar los canales de la capilaridad política, facilitando así su incorporación activa a las tareas que México reclama.

EL UNIVERSAL, 26 junio, 2007.- http://bit.ly/9QIgag

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+ Los problemas no sólo no se resuelven, se acumulan

+ El país donde es costumbre pasar por encima de la ley

+ Enstamos en el camino equivocado para atraer inversiones

NO PASA NADA EN MÉXICO

Francisco Rojas

Vivimos en el país donde los problemas no se resuelven, se acumulan, se olvidan y son sustituidos por nuevos acontecimientos. No sólo eso, hemos perdido nuestra capacidad de asombro, la violencia en sus diversas formas, la corrupción, la falta de cultura de rendición de cuentas, propician que estemos en el país donde no pasa nada. Aquí se pueden bloquear calles y avenidas al gusto de unos cuantos sin que la autoridad aplique leyes ni reglamentos; se confunde la vigencia del estado de derecho con represión. Asimismo, a nadie se le piden cuentas ni se fincan responsabilidades. Cada quien usa su libre albedrío por encima de los intereses colectivos sin ninguna posibilidad de ser llamado a los tribunales competentes.

Somos especialistas en manipular la carne de cañón; para ejemplo ahí están las famosas movilizaciones contra las reformas a la Ley del ISSSTE. Cientos de acarreados desquician la ciudad de México sin saber ni contra qué protestan; causan considerables daños a terceros, dañan instalaciones, y provocan pérdidas de millones de pesos porque sus pseudodirigentes, algunos de ellos con 30 años en el poder, quieren vender sus favores al gobierno, pero nadie mueve un dedo para proteger el derecho de libre tránsito de los ciudadanos. Los derechos humanos constituyen una garantía para los delincuentes; no cuentan los del ciudadano común y corriente.

Vivimos en el país en el cual es costumbre pasar por encima de la ley; unos porque todo lo tienen; otros, porque se disfrazan de luchadores sociales y pueden hacer lo que les venga en gana. Queremos atraer inversión y ser competitivos, más estamos en el camino equivocado.

En días pasados asistimos a la construcción de muros y bardas de mampostería en la Plaza de la República; la autoridad se vio obligada a negociar su retiro; es decir, se negocia la aplicación de la ley. Vivimos en una ciudad, donde todo se puede hacer y se deja hacer en nombre de la política, sin entender que ésta inicia con la vigencia de las normas que regulan la convivencia de quienes formamos el núcleo social.

Todo se hace en nombre de la democracia y la libertad; se abandonan los caminos de la legalidad y se atenta cotidianamente contra los derechos colectivos y la armonía social. Una pequeña camarilla de vivales utiliza la ingenuidad y ociosidad de grupos manipulables. Maestros que no dan clases, que cobran sin trabajar, vagos sin oficio ni beneficio y delincuentes en potencia integran un pequeño ejército que hace y deshace de acuerdo a lo que sus dirigentes les ordenan. La ciudad enfrenta graves retos para su funcionamiento normal. Es imperioso evitar el desorden.

Pero lo mismo pasa en el país; quién va a pedir cuentas sobre los graves errores cometidos en la expropiación de ingenios y en su posterior devolución a sus antiguos dueños; quién exige cuentas sobre los negocios irregulares en el sector público de encumbrados funcionarios o parientes “incómodos”. Quién va a responder por la extraordinaria caída en el monto de las reservas petroleras en los últimos años, poniendo en riesgo la seguridad energética del país; quién aclarará el destino de los excedentes petroleros que debieran utilizarse en la ampliación de la infraestructura nacional. No sabemos si hay algún responsable por negligencia o ineptitud.

Nos acostumbramos al escándalo, nos hemos convertido en un país de cínicos. Ahora se vale todo si encontramos el pretexto adecuado para justificarlos; hemos perdido la ética en el servicio público y en la empresa privada; todo es para el vencedor y el que llega primero arrasa con el botín sin que nadie le pida cuentas; por el contrario, se dispensa respeto y consideración a quienes nos han conducido a la ruina y la pobreza. La opinión pública se manipula para no exigir cuentas; se aplaude a los inhábiles y necios y perdimos la perspectiva para evaluar la gestión de funcionarios o exfuncionarios. Podemos construir megabibliotecas que se están cayendo y nadie es responsable; invertir cientos de millones de pesos en programas educativos que no funcionan y tampoco hay responsabilidades para nadie; qué está pasando con el narcotráfico, el tráfico de armas y sus nexos consecuentes con el lavado de dinero y el manejo de las aduanas. Estamos en el país en que no pasa nada.

Si seguimos por la misma ruta vamos a ir de fracaso en fracaso, sin que nadie afronte sus responsabilidades ni le rinda cuentas a la sociedad. Esto ya no es posible; llegó el momento en que cada mexicano, en el servicio público o en la empresa privada, debe realizar su trabajo con un gran sentido ético y devolverle al ciudadano la tranquilidad social que se nos está yendo de las manos.

EL UNIVERSAL, 12 junio, 2007.- http://bit.ly/d6q2oZ

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