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Archive for 19 febrero 2008

+ Maniobras para evitar la discusión abierta sobre Pemex

+ El fisco privilegió la explotación y demeritó la refinación

+ La desinformación inducida que encubre la privatización

MEDIAS VERDADES

Francisco Rojas

El bombardeo mediático a la sociedad sobre la reforma energética produce desinformación, confusiones semánticas y fervorosas proclamas sobre no modificar la Constitución, no privatizar Pemex y no vender ningún fierro, que sirven para adormecer conciencias y generar repeticiones, posiblemente de buena fe, de argumentaciones falaces, distorsionadoras de la verdad.Convicciones ideológicas, compromisos políticos o intereses económicos se conjugan para ocultar la trama y evitar que se discutan abiertamente argumentos a favor o en contra de una reforma que rescate a Pemex, supere los problemas y preserve la soberanía energética y el disfrute de los recursos para las próximas generaciones.Basten algunos ejemplos: existe consenso en que el fisco privilegió la producción y exportación de crudo debilitando la refinación y que ahora importamos gasolinas en vez de procesarlo internamente para generar empleo y valor agregado; pero algunos proponen que lo refinen extranjeros sin que expongan argumentos sobre por qué Pemex no debe hacerlo, cuando existen recursos y experiencia, y la tecnología no llega al 1% del valor de una refinería.Se dice, con razón, que el transporte por pipas es más caro que por ductos; pero se oculta que únicamente 3% del volumen de productos se mueve por pipas y que para Pemex no es ningún problema construir o conservar ductos y terminales, si le dieran recursos suficientes.Se dice que la terminal de Tuxpan es insuficiente y que se pone en peligro el abastecimiento de combustibles al valle de México, obligando a utilizar pipas; pero no se informa que todo el combustible que se importa se mueve por ductos, que las demoras por mal tiempo únicamente costaron 50 millones de pesos en 2005 y 60 millones de pesos en 2006; y que existe ya un proyecto que resolvería toda la problemática hasta 2030, que costaría 370 millones de dólares y que se encuentra detenido.Tampoco se informa que un grupo de inversionistas privados desea construir frente a las instalaciones de dicha terminal un muelle y una tanquería para importar combustibles, que luego le venderían a Pemex o a particulares, si es que se modifica la legislación.No se aclara que concesionar ductos, terminales o refinerías es iniciar la enajenación gratuita de nuestro mercado interno de combustibles que valdría alrededor de 75 mil millones de dólares, perdiendo además soberanía, cosa que ningún país estaría dispuesto a hacer.Se dice que en aguas profundas del golfo de México existen 29 mil millones de reservas prospectivas; pero no se aclara que, según la Sener, los recursos prospectivos se definen como “la cantidad de hidrocarburos estimada a una fecha dada, de acumulaciones que todavía no se descubren pero que han sido inferidas, y que se estiman potencialmente recuperables, basado en información geológica y geofísica del área en estudio y en analogías con otras áreas donde un cierto volumen original de hidrocarburos ha sido descubierto”.Tampoco se dice que, conforme a dicha definición, en el sureste existen 18 mil millones de reservas en aguas someras y en tierra, donde ya existen instalaciones, se domina la técnica, los tiempos de desarrollo serían menores, y los costos y riesgos serían un tercio de los de aguas profundas.Se oculta que Petrobras desarrolló paulatinamente durante 30 años su experiencia en explotaciones en aguas ultraprofundas, posiblemente porque no encontró hidrocarburos en aguas someras como México.No se difunde que la tecnología para aguas profundas la ofrecen compañías que se anuncian en internet y publicaciones especializadas y que está disponible sin necesidad de alianzas estratégicas, ni compartir riesgos o reservas.Se esgrime como argumento, para apurar el desarrollo de aguas profundas, que en los yacimientos transfronterizos se puede presentar el efecto popote; pero no se dice que estos yacimientos son casos especiales que requieren de acuerdos internacionales para extender la moratoria o explotarlos conjuntamente, sin que puedan replicarse para otros fines; desde hace siete años no se ha hecho nada. ¿Qué esperarán?Se propaga que únicamente tenemos reservas para 10 años y que nos convertiremos en importadores netos de petróleo; pero no se dice que podemos impulsar reservas probadas no desarrolladas y acelerar la explotación de las reservas probables, con lo que en un plazo razonable duplicaríamos las reservas actuales, programando simultáneamente nuevas exploraciones y el desarrollo paulatino de aguas profundas.¿Se deberá la desinformación a un plan para sensibilizar a la sociedad, desmembrar a Pemex y ocultar los cónclaves donde se elaboran propuestas e iniciativas, para sorprendernos después del 18 de marzo, aprobando fast track modificaciones a leyes secundarias que posibiliten la apertura a la participación privada extranjera en Pemex

EL UNIVERSAL, 19 febrero, 2008.- http://bit.ly/91pGpm

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+ La liga histórica entre petroprecios y conflictos bélicos

+ El tránsito letal de un Pemex fuerte a uno desmantelado

+  Cumplir contratos privados  restringe capacidad de la CFE

PERO QUÉ NECESIDAD

Francisco Rojas

 La posesión del petróleo ha desatado siempre feroces bretes. Desde los inicios de los 70, con la guerra del Yon Kipur, se agudizó la liga entre alzas y disminuciones en el precio del hidrocarburo y los conflictos bélicos, principalmente en Medio Oriente. Algunos países exportadores aislaron la abundancia de divisas y propiciaron un crecimiento equilibrado; los más no supieron administrar la abundancia y, cuando el ciclo cambió, se deterioraron sus economías.

Las petroleras internacionales se adaptaron: cambiaron el tradicional modelo vertical del pozo a la gasolinera, organizándose por subsidiarias. Desarrollaron habilidades comerciales y acrecentaron sus refinerías y petroquímicas, de donde derivan actualmente sus mayores ganancias.Los países desarrollados impulsaron las energías nuclear, eólica y solar y la investigación sobre energías alternativas y combustibles limpios; también aplicaron programas de ahorro de energía, sin reducir sustancialmente el consumo. A partir de las décadas de los 80 y 90 se encadenaron sucesos como la caída del muro de Berlín, el Consenso de Washington y la ola de privatizaciones, poniéndose de moda denostar a las empresas públicas, acusándolas de ineficientes y corruptas.México se sumó al nuevo orden, con sonados descalabros en las privatizaciones. En el ramo energético se ajustaron instrumentos de evaluación para demostrar que perdía y, amparados en restricciones presupuestales, no se construyeron refinerías, no se mantuvieron ductos y terminales; se despidió personal calificado, se frenó la investigación y el desarrollo tecnológico; y se privilegió la producción de crudo para exportar y a los productores independientes de electricidad, alegando falta de recursos.Ahora importamos petrolíferos; los ductos y terminales están dañados; se restringe el uso de la capacidad instalada de la CFE para cumplir contratos privados, en tanto se importa gas para continuar con su programa de expansión; se sobreexplotaron los yacimientos y se descuidaron las reservas por cumplir compromisos de abasto; etcétera.Nuestro sistema de refinación no se ha ampliado, compra forzosamente el crudo que le vendan, sin descuentos especiales a pesar de ser el mejor cliente, apoya con almacenajes redundantes las fluctuaciones de producción o de mercado del crudo, tiene obligadamente que abastecer de combustibles al país, padece el oneroso esquema fiscal y Hacienda le fija los precios.Estamos en la etapa de precios petroleros altos; las empresas estatales poseen 90% de las escasas reservas y quieren mayores beneficios; las energías alternativas no pesarán antes de 30 años, a menos que ocurra una revolución tecnológica. Hay una ola de nacionalismo petrolero y los países industrializados defienden lo que consideran sus recursos estratégicos.Vamos a contracorriente; las soluciones propuestas tienen un rancio olor a Thatcher y Reagan y parecen atadas a compromisos políticos, ideológicos o económicos.Se pretende que los privados construyan refinerías; si esto se diera, los inversionistas seleccionarían las mejores localizaciones, adquirirían el crudo que necesiten, producirían lo más rentable, venderían a precios de mercado donde les convenga, no estarían atados a los resultados de otra empresa del grupo, no se comprometerían al abastecimiento interno en situaciones desventajosas y pagarían impuestos razonables como cualquiera. Su objetivo sería obtener la más alta rentabilidad en el menor tiempo posible; si fueran obligados a aceptar limitaciones en los supuestos anteriores, seguramente exigirían compensaciones en forma de semimonopolios de productos o regiones y negocios aguas abajo, como gasolineras y sistemas de transportación.México requiere dos o tres refinerías para abatir la importación de combustibles y recursos para mantener ductos y terminales. Dichas refinerías deben incluir un esquema amplio que utilice los productos de la refinación para la generación eléctrica y se libere gas para la petroquímica y la inyección de pozos, donde se justifique.Pemex sí tiene recursos, pero no lo dejan invertirlos por mantener el equilibrio presupuestal y la carátula financiera; las recientes reformas fiscales le dejaron disponibilidades por más de 150 mil millones de pesos, suficiente para pagar de contado dos refinerías; para este año estima obtener adicionalmente 130 mil millones de pesos, cuyo monto crecerá durante el sexenio.Si no se dieran a Refinación las prebendas que se darían a los privados, se le condenaría a la obsolescencia y desaparición paulatina, como pasó con la petroquímica. Para ello no necesita “privatizarla” ni “vender ningún fierro”.Nuestro mercado interno es importante; ¿qué necesidad hay de regalarlo? Existen soluciones tecnológicas disponibles, igual que recursos; Pemex siempre ha sabido construir refinerías y ductos; sólo se requiere un enfoque integral y una visión de largo plazo. Bienvenida la iniciativa privada para colaborar, no para que operen por nosotros; ¿o es que ya nos declaramos fracasados? EL UNIVERSAL, 7  febrero, 2008.- http://bit.ly/alZc9m

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