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Archive for 29 abril 2008

+ Alertan los expertos de los riesgos encubiertos en iniciativa

+ Intenciones de abrir la puerta a discresionalidad  en contratos

+ ¿Sería Pemex sólo  un sumiso monoexportador de crudo?

FRAUDE A LA LEY

Francisco Rojas

Así llaman los expertos al intento de modificar la Carta Magna a través de leyes secundarias, principalmente con cambios en los artículos cuarto y sexto de la Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional. En el primero, los privados podrán refinar bajo contrato y ser permisionarios para transportar, almacenar y distribuir petrolíferos y petroquímicos básicos; en ambos casos podrán construir, operar y ser propietarios de ductos, instalaciones y equipos. Pemex debe solicitar permiso para participar en este mercado y ya sabemos la respuesta. También se da plena libertad para que los privados se conecten directamente del pozo a las plantas de gas.

Con el artículo sexto y el 46 de la Ley Orgánica de Pemex se abre la puerta a la discrecionalidad y confidencialidad para que empresas extranjeras exploren y desarrollen integralmente yacimientos mediante contratos incentivados, internacionalmente conocidos como risk contracts, aplicables no sólo en aguas profundas, Chicontepec y campos abandonados, sino también en aguas someras y en tierra. Con lo anterior, las empresas mexicanas pasarían sin duda a ser subcontratistas o a desarrollar trabajos marginales, perdiéndose la oportunidad de reimpulsar una industria nacional de construcción y partes petroleras, como sucede en Brasil y Noruega.

La cacareada autonomía de gestión queda en entredicho al nombrar el Ejecutivo cuatro consejeros profesionales, con funciones extraordinarias, que trascenderán el sexenio en su cargo y preservarían los intereses de quien los designó. Hacienda retiene facultades para condicionar y vetar endeudamientos y la pretendida autonomía presupuestal se otorgaría, conforme a los artículos transitorios, hasta el onceavo año después de expedida la Ley Orgánica, siempre que Pemex cumpla con ciertos montos de venta de bonos y metas de balance financiero y, el colmo, aunque obtenga ingresos extraordinarios, no podrá nunca aplicar más de 15 mil millones de pesos a inversiones o mantenimiento.

Este año, el gobierno a través del Congreso le fijó a Pemex un superávit primario de 15 mil millones de dólares, es decir, un excedente de ingresos que no puede gastar y que se ocupa para cubrir el déficit gubernamental. Pemex requiere invertir en cinco años 17 mil millones de dólares para construir dos refinerías y dar mantenimiento a todas las instalaciones y ductos, es decir, 3 mil 400 millones de dólares anuales, 23% del superávit primario de 2008; esa es la importancia de los recursos congelados, que seguramente crecerán dadas las tendencias de los precios del petróleo, y los candados que el gobierno impone como metas de balance financiero.

Los mitos caen: el efecto popote, el tesoro escondido y el futuro promisorio se complementan ahora con que Pemex se fortalece y no se privatiza. Privatizar no sólo significa vender edificios o instalaciones, sino también compartir la renta petrolera y el mercado interno; y Pemex se debilita y “enaniza” al crearse prácticamente una industria petrolera integrada privada, que impedirá absorber tecnologías y prácticas modernas de administración y marginará la investigación y el desarrollo tecnológico. Pemex se convertiría en administrador de contratos y, paulatinamente, sin decirlo, la parte industrial morirá de inanición y obsolescencia y únicamente quedará el sumiso monoexportador de crudo.

Pretenden consumar el fraude constitucional. Los que tienen compromisos los defenderán, pero los que todavía vemos a Pemex como un factor de unidad, dignidad y orgullo defenderemos el usufructo de la renta petrolera para los mexicanos, cuya memoria histórica se hará presente en 2009, por no hablar de 2012.

EL UNIVERSAL, 29 abri, 2008.- http://bit.ly/cPQ1pm

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+ Falta un  enfoque integral para la  transición energética

+ Sí es necesario un ente regulador de todo el sector

+ Hay 100 mil millones de barriles prospectivos y de reserva 

INICIATIVAS Y DEBATE

Francisco Rojas

Las iniciativas presentadas pretenden modernizar Pemex mediante cambios regulatorios y administrativos, lo que constituye un avance, aunque diferimos en algunos propósitos, alcances y formas; por ejemplo, que se pudiera utilizar la autonomía para abrir áreas reservadas a la nación, al poder fijar el organismo sus propias normas para contratar, adquirir y enajenar bienes.

En lo general concordamos con las facultades de la Sener, aunque hay ausencia de un enfoque integral y de largo plazo para la transición energética, dado que apenas se mencionan ligeramente las energías alternativas; por el contrario, se le dan otras que podrían inducir el deseo del coordinador de volverse operador. Convendría fusionar la CRE y la nueva comisión del petróleo, para que fueran efectivamente un ente regulador del sector energético en su totalidad.

Las iniciativas siguen siendo estáticas y parciales. Si bien se eliminan argumentos como que la tecnología únicamente se consigue vía contratos de riesgo, abruma la reiteración generalizada para todas las actividades sobre las complejidades tecnológicas y la falta de capacidad de ejecución de Pemex; lejos de aumentar ésta y su habilidad de administración de proyectos, lo “enanizan” al convertirlo en administrador de contratos, dejando en manos de las grandes compañías la exploración y el desarrollo de yacimientos, así como el transporte, el almacenamiento y la refinación, renunciando Pemex a facultades que hasta ahora le son privativas; por ello, debemos cuidar el contenido, forma y propósitos de los contratos de desempeño.

Según la Sener, contamos con 100 mil millones de barriles de recursos prospectivos y reservas que sostendrían durante 61 años la producción actual requiriéndose, dadas las grandes complejidades, asociaciones para aprovecharlos mediante contratos de desempeño; pero no se dice que 70% de ellos están en aguas someras y tierra, que mantendrían la producción durante 43 años suponiendo que no hubiera más descubrimientos, sin mayores complejidades, costos y riesgos, dándole tiempo a Pemex para reconstituir su planta técnica, asimilar tecnologías, contar con más recursos propios y decidir la conveniencia y ritmo de explotación de las aguas ultraprofundas.

Las iniciativas, hábilmente entramadas jurídicamente, pretenden crear una industria integrada privatizada paralela a la actualmente prescrita constitucionalmente, limitando el concepto de integración para Pemex. Por ello, las propuestas en refinación, ductos y almacenamientos violan la Constitución, ceden el valor agregado del mercado interno, en una abierta forma de privatización, ofensiva para el gremio petrolero que siempre ha sabido construir, operar y mantener refinerías y ductos.

El problema es de mala administración, de falta de recursos y del deseo de convertir a Pemex en monoexportador de crudo, apoyándose en razonamientos financieros propios de empresas privadas, ya que siempre será más rentable la explotación de crudo que la refinación o un ducto, sin considerar la seguridad energética del país.

Exponer mayores ausencias y diferencias requiere de más espacio. Hay que analizar cuidadosamente las iniciativas para evitar que se dé pábulo en la práctica a la elusión de restricciones constitucionales. Debemos reconocer y corregir las causas que llevaron a Pemex al estado en que se encuentra; reiteramos nuestras 20 propuestas y la firme defensa de la industria petrolera integrada, porque estamos convencidos de que podemos salir adelante con nuestros propios medios y recursos.

EL UNIVERSAL, 15 abril, 2008.- http://bit.ly/9D6G8b

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+ 15 meses después, un diagnóstico carente de visión de Estado

+ Fox: derribar compuertas y permitir la inversión privada

+ Necesario conservar la independencia y seguridad energética

DIAGNOSTICO

Francisco Rojas

Después de 15 meses tenemos diagnóstico, esperamos la iniciativa. Como se esperaba, el resultado es apocalíptico, parcial y carente de una visión de Estado, integral y de largo plazo.Mediante un confiscatorio esquema fiscal; no autorizarle inversiones, ni siquiera para mantenimiento adecuado; desmantelar la planta técnica y hacer quebrar firmas de ingeniería y empresas mexicanas; no apoyar la investigación y el desarrollo tecnológico; y favorecer compañías internacionales, resulta que Pemex es culpable de no tener capacidad de ejecución, absorción de tecnologías y administración de proyectos para enfrentar los retos.La “solución” la pregona Fox: “Derribar las compuertas para permitir la inversión privada”. Sí, el mismo Fox que deliberadamente debilitó a Pemex haciéndolo pasar del sexto al undécimo lugar mundial a pesar de que en su sexenio se obtuvieron los mayores ingresos petroleros de la historia y los despilfarró.Como receta proponen “flexibilizar” el marco jurídico para que otras empresas, que sí saben y pueden, “acompañen” a Pemex en tareas que le son privativas conforme al cuerpo constitucional, al que le quieren dar la vuelta mediante cambios en la “letra chiquita” de las leyes secundarias.No estamos totalmente de acuerdo con el diagnóstico y menos con sus conclusiones. Baste un ejemplo: los estadounidenses, después de 18 años, muchos recursos y pozos perforados, y las 30 mejores petroleras internacionales trabajando, no han podido descubrir meritorios campos gigantes en el Golfo de México, al grado de que Exxon decidió suspender por cinco años su actividad en el área. ¿Qué le hace suponer a Pemex que sí podrá descubrirlos, como afirma para “convencernos” de que debemos arrojarnos ya a las aguas ultraprofundas, desdeñando las 300 localizaciones que dice están listas en el sureste y el litoral?Por el estilo están las aseveraciones para “demostrar” la necesidad de abrir a la inversión privada la refinación, el transporte, el almacenamiento y la distribución de petrolíferos. ¿Y qué decir de la incompleta argumentación y tímida súplica para que el fisco se digne dejarles más recursos?Afortunadamente cada día somos más los convencidos de que se requiere una reforma integral, con un horizonte de 30 años, que contemple al sector energético en su conjunto, tomando en cuenta el desarrollo congruente de energías alternativas, de tal forma que el proceso sea gradual, ordenado y armónico. Creemos que hay opciones para incrementar las reservas, sostener la producción, abatir las importaciones, darle a Pemex la autonomía y los recursos que requiere para que vuelva a tener capacidad de ejecución y conducción, sin cambiar el marco jurídico, sin desmembrarlo y sin compartir la renta petrolera ni el valor agregado de nuestro mercado interno. Muchas de esas acciones son administrativas, que tendrán que complementarse, en su caso, con las medidas legislativas correspondientes.Por ello, alientan las declaraciones del senador Heladio Ramírez y del grupo de los Legisladores del Sector Rural y del senador Manlio Fabio Beltrones, quien requirió “la revisión del régimen fiscal a fin de darle más recursos para que, de manera autónoma, lleve a cabo la exploración y explotación de pozos”, enfatizando que “la Constitución y su artículo 27 deben ser intocados, y cualquier subterfugio que quiera ser utilizado en una modificación de su ley reglamentaria, que busque trastocar el espíritu de ese artículo constitucional, no lo permitiremos”.Que no nos impresione la ofensiva mediática ni nos precipitemos con ilusiones de largo plazo porque nos puedan robar el petróleo. Lo que está en juego es más importante: conservar la independencia y la seguridad energética. 

EL UNIVERSAL, 1 abril, 2008.- http://bit.ly/byXclh

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