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Archive for 18 noviembre 2008

QUEREMOS CREER

Francisco Rojas

Queremos creer que las medidas anticíclicas adoptadas por el gobierno activarán la economía, combatirán el desempleo y no servirán solamente para salvar a empresas que se dedicaron a especular con derivados.

Queremos creer que significará un giro en la política gubernamental si se acepta lo que dice el presidente Sarkozy de que “la economía de mercado es el mercado regulado, el mercado al servicio del desarrollo, al servicio de la sociedad, al servicio de todos. No es la ley de la jungla, no son beneficios exorbitantes para unos y sacrificios para todos los demás”.

Queremos creer que este nuevo enfoque resistirá el predominio de los que aseguran que el mercado se autorregula, que la crisis es coyuntural y la recesión pasajera, preconizando que el Estado no debe intervenir para regular intermediarios financieros que no cumplen con los términos originales de las concesiones que los obligarían a financiar la producción y no sólo el consumo. Queremos creer que el presupuesto aprobado es el adecuado y que se mantendrán los supuestos conforme a los cuales se elaboró, esperando que los acontecimientos no fuercen drásticos ajustes.

Queremos creer que el presidente electo Obama se olvidará del trato dado a su rival y que preferirá ocuparse primero del asunto migratorio para que no regresen miles de compatriotas y sigamos recibiendo remesas y, luego, atender la crisis financiera mundial, la recesión económica y cumplir sus promesas electorales.

Queremos creer que el reciente anuncio de Pemex de que en 2009 se firmarán contratos millonarios con las principales empresas internacionales para desarrollar Chicontepec, en donde, supuestamente, el costo del barril de petróleo obtenido es superior al precio de venta internacional, e insistir en explorar ahora los recursos prospectivos de las aguas profundas es una precipitación, ya que cuando en otros países se cancelan o difieren proyectos caros e inciertos, ante la baja del precio del petróleo, aquí se da la impresión de que urge regularizar situaciones y cumplir compromisos, en vez de aplicar los escasos recursos a desarrollar reservas en las conocidas áreas marinas y terrestres del sureste, donde hay más certidumbre y los costos y tiempos de desarrollo son menores.

Queremos creer que la posibilidad que se abrió para que una misma empresa haga los estudios y participe mediante invitación restringida en el concurso, si aporta innovaciones tecnológicas, y además se declaren dichos contratos como confidenciales, no lleva dedicatoria a los grandes consorcios. Queremos creer que estas acciones serán cuidadosamente revisadas por el nuevo Consejo de Administración y la Secretaría de Energía, con visión de Estado y actitud nacionalista.

Queremos creer que los reglamentos que expedirá el Ejecutivo para complementar las recientes reformas energéticas se apegarán a la letra y espíritu del legislador y no se utilizará “la letra chiquita” para rescatar lo que no pudieron lograr que se aprobara en el Congreso.

Queremos creer que existen salidas y que hay una luz en el camino. Queremos creer que en nosotros está la solución recordando nuestra historia, acudiendo a nuestros verdaderos valores, favoreciendo a la mayoría de los mexicanos y no sólo a unos cuantos.

EL UNIVERSAL, 18 de noviembre, 2008  http://bit.ly/a3u3Mq

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¿AHORA?

Francisco Rojas

Ya fue aprobada la reforma energética con el consenso mayoritario de las fuerzas políticas, en una demostración de prudencia y pragmatismo frente al grave entorno externo e interno.

Se ratificó la decisión política fundamental de no privatizar la industria integrada, ni compartir la renta petrolera o el usufructo del mercado interno, impidiendo las burdas intentonas en refinación, ductos, almacenamientos y contratos de producción compartida; se liberó parcialmente a Pemex del yugo hacendario, aunque sus cuantiosas disponibilidades —que ahora sí se reconocieron— se destinarán a la recompra de pidiregas y no a la inversión; se logró una mayor participación del Congreso en la ratificación de consejeros y la formulación de la estrategia energética; se delimitaron las atribuciones de los formuladores de la política, los reguladores y el operador; se establecieron nuevos criterios y mecanismos para incluir a las energías alternativas y financiar la transición energética, etcétera.

Todo lo anterior se alcanzó gracias a la presión social y a la posición mayoritaria de los priístas, manifestada en los documentos básicos aprobados en Aguascalientes, sacando las discusiones de los oscuros conciliábulos y aireando los temas más evidentes.

Aunque el articulado y espíritu de las nuevas leyes se oponen contundentemente a la privatización, subsisten aún falta de transparencia y frases imprecisas en las exposiciones de motivos, que podrían dar pie a la hora de litigios o controversias constitucionales a interpretaciones legaloides sobre la intención del legislador; en ese sentido, afortunadamente se pudo impedir que deslizaran en la cámara revisora redacciones más permisivas. Como en todo proceso legislativo, las leyes son perfectibles y estaremos vigilantes para que así sea.

Ahora toca aprobar el Presupuesto de Egresos para 2009 y verificar si existe la visión de Estado y el deseo de proteger el bienestar de las mayorías o si privarán los intereses parroquiales y de corto plazo. Hasta ahora las autoridades financieras y económicas han reaccionado tardíamente frente a los acontecimientos con medidas que parecen insuficientes para paliar el vendaval.

El año entrante se agudizarán la falta de liquidez y créditos a las empresas, el alza en los costos, el regreso masivo de migrantes, la caída de las remesas, la disminución de las exportaciones y demás factores que incidirán en el desempleo y la caída de la demanda interna, por lo que a las medidas anunciadas por el gobierno habría que añadirles programas francamente anticíclicos que generen empleo en las zonas y sectores más necesitados. Además de regulaciones más estrictas, debe facultarse a las autoridades para canalizar el ahorro interno que manejan los intermediarios financieros para financiar la producción y reducir el costo de los servicios que prestan.

Ahora viene la etapa crítica de la reforma energética, que es hacerla realidad con trabajo, productividad y amor a la camiseta, vigilando que la burocracia y las nuevas facultades no ahoguen a Pemex. Asimismo, debemos cuidar que el presupuesto de egresos y las medidas financieras sirvan efectivamente para afrontar la crisis, acompañadas de austeridad en el gasto corriente e incentivos a la inversión y el empleo.

EL UNIVERSAL, 4 de noviembre, 2008  http://bit.ly/cbXJ8q

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