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Archive for 31 marzo 2009

  • Puntos sobre las íes: el PRI frente a la Extinción de Dominio
  • Los riesgos e improcedencias de  la iniciativa rechazada
  • Cómo está eso: Si no estás conmigo, estás contra mi
  • EXTINCION DE DOMINIO
    Francisco Rojas
    ¿Le gustaría que la policía derribara la puerta de su casa para realizar un cateo sin orden judicial con base en suposiciones, con los posibles abusos y decomiso de objetos de valor sustraídos como  “prueba del delito”?;  esto quería legalizar el Gobierno panista con una iniciativa que el Congreso rechazó el año pasado.

    La iniciativa de Ley para la Extinción de Dominio del Gobierno contiene barbaridades jurídicas semejantes a la anterior; por ejemplo:

    Si usted renta su casa y en ella se comete algún delito de los tipificados como de delincuencia organizada, puede ser incautada y sujeta al proceso de extinción de dominio, es decir a la pérdida de los derechos de propiedad, basado en que usted pudo haber tenido conocimiento del uso que se le daba al bien sin denunciarlo oportunamente ante el ministerio público, con la posibilidad de que lo arraiguen como presunto cómplice de los delincuentes.

    Para librarse de lo anterior, usted enfrentaría varios problemas.  

    Primero, probar que actuó de buena fe, que no sabía del uso que se le daría al bien y que no tuvo conocimiento oportuno de lo que sucedía. Cabe aclarar que al que le toca probar la mala fe es al ministerio público y no al ofendido;  en cambio, a la autoridad le bastaría presentar el testimonio de un testigo protegido para iniciar el proceso;  es decir, al ciudadano le tocaría la carga de la prueba y la presunción de inocencia se convertiría en culpabilidad.

    Segundo, suponiendo sin conceder, que hubiera tenido noticias de que algo ilegal sucedía con dicho bien, ¿se atrevería a presentar la denuncia ante el ministerio público con la fama de que alrededor de esos círculos es común el nexo con los delincuentes, con lo cual podría poner en peligro su vida o la de sus familiares?

    Tercero, en caso de que no se atreviera a denunciar y esperara la terminación del contrato para obtener una orden judicial de desahucio,  ¿Cree que el lanzamiento se realizaría sin consecuencias para usted?

    Cuarto, si en la causa penal no se prueba la culpabilidad de los presuntos delincuentes, es posible que después de muchas gestiones le devuelvan el bien con el clásico  “usted perdone”  y sin derecho a indemnización y pago de daños y perjuicios. ¿Complicado, no?  pues bien, como esas hay otras “linduras” en la Iniciativa.

    Por ello, el PRI y otros partidos se opusieron a aprobarla incondicionalmente, a pesar de los chantajes y provocaciones de ciertos dirigentes panistas.  

    A fin de destrabar el impasse, la fracción parlamentaria del PRI en el Senado presentó en Comisiones una serie de enmiendas, que de ser aprobadas por el Congreso, equilibrarían el proceso a fin de salvaguardar derechos fundamentales de los ciudadanos tales como: la garantía de audiencia, la carga de la prueba rescatando la presunción de inocencia, el derecho a la indemnización, la responsabilidad de la Institución del ministerio público para evitar que este instrumento se use para amenazar o extorsionar a los ciudadanos, incorporar elementos de certeza y seguridad jurídica para impedir que el bien se pueda extinguir con meros “indicios”  o  “presunciones”, asegurar la transparencia, el derecho a la información y la rendición de cuentas, entre otros.

    En la lucha contra el narcotráfico debemos colaborar todos, sin dudas ni regateos;  es un asunto de supervivencia como sociedad democrática y civilizada;  atañe a la soberanía como país;  y requiere del rescate de la credibilidad y fortaleza de las instituciones.  

    Por ello, no se vale imitar a Bush con posiciones maniqueas de “si no estás conmigo, estás contra mí”  y menos dar pie al autoritarismo y a estados de excepción de facto.

    Si el Presidente de la República desea, con razón, que lo apoyen todos los sectores en este combate, debe actuar como Jefe de Estado y no permitir que líderes de su partido rebajen la lucha a una mera contienda electoral de buenos y malos, enlodando el proceso con mentiras y provocaciones en un afán cortoplacista de recuperar votos, azuzando la discordia, polarizando la discusión y contribuyendo a la inestabilidad política y social, en un momento en el que se conjugan las amenazas del crimen organizado, con el resentimiento popular originado por desigualdades sin corregir y la peor crisis económica que hayamos visto.

    EL SOL DE MEXICO y Diarios de la OEM, 30 de marzo 2009
     

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  • Ahora resulta que “el PRI es un peligro para México”
  • Tareas distractoras ante la devastación del Tsunami Financiero
  • Cada vez es más grande la lista de tareas incumplidas
  • ESTRATEGIA PANISTA
    Francisco Rojas

    Es clara la estrategia panista; las escasas decisiones del Presidente Calderón están tamizadas por la obsesión de no ser arrasado en las elecciones de julio, olvidándose que fue electo, aunque fuera por una minoría, como Presidente de todos los mexicanos y no como jefe de campaña de su partido.

    Las aparentes infidencias de Ruiz Mateos, las programadas provocaciones de Germán Martínez, las “patrióticas” declaraciones gubernamentales y otros hechos supuestamente aislados, obedecen a un plan diseñado y llevado a la práctica para tal efecto, utilizando el recurso que fuere y movilizando aliados y socios.

    Los enemigos están identificados: el PRI es ahora “el peligro para la nación”, atribuyéndole todos los males y tratando de desacreditarlo a como dé lugar; las reales o supuestas “agresiones” de los estadounidenses, son utilizadas para despertar la sensibilidad nacionalista del pueblo y tratar de ganar simpatías para los valientes panistas, que envueltos en la bandera nacional cual niños héroes, están prestos a sacrificarse por la patria.

    Ahora se entiende el silencio oficial ante el tsunami financiero que se nos venía encima. Queda claro que han tratado de desviar la atención de lo verdaderamente importante como son el desempleo y el deterioro del nivel de vida que ya son inocultables, agravados por la devaluación del peso, la escasez de crédito y el cierre creciente de fuentes de trabajo.

    Atrás quedaron los programas anticíclicos y el uso del gasto público para reactivar la economía, proteger el empleo y el mercado interno; el gran programa de infraestructura se diluyó porque dependía mayormente de la inversión privada; la otra gran obra anunciada, la nueva refinería, se ha venido posponiendo con fines electorales y el deliberado propósito de dividir a los gobernadores priistas.

    En la lucha contra el narcotráfico no importan los resultados, el objetivo es ganar apoyos destacando la valentía del Ejecutivo para emprender una lucha a la que lanzaron al Ejército sin los debidos recursos de inteligencia, jurídicos y tecnológicos, en una precipitada decisión para legitimar una endeble gobernabilidad.

    Con los gobiernos panistas, las muertes violentas superan las habidas en toda la historia conocida; pero eso sí, la culpa la tiene el PRI.

     De allí la extrema sensibilidad y las airadas reacciones cuando funcionarios del vecino país se atreven a poner en duda la estrategia seguida y declaran su temor a que la situación se salga de control, sobre todo cuando la violencia se ha incrementado y el reto del narcotráfico es abierto, provocando renuncias, cerrando servicios y movilizando bases sociales de marginados.

    Los panistas, en su desesperación electoral,  han hecho caso omiso del respeto a la Ley en materia política y electoral, permitiendo y hasta propiciando la intromisión de una parte del clero para que le indiquen a sus feligreses cómo deben votar y al Congreso qué leyes deben aprobar, violando el artículo 130 Constitucional.

    Por ello, le han echado la culpa al PRI de que el Gobierno se sienta inerme porque no se aprueben leyes que contienen flagrantes violaciones a las garantías individuales con trasfondos fascistoides que pondrían en peligro el patrimonio y la vida de los ciudadanos; el PRI no puede cohonestar normas subjetivas que generan imprecisiones y riesgos, que cambian el espíritu de la presunción de inocencia por la de culpabilidad, que quitan irresponsablemente obligaciones que son del Estado atribuyéndoselas a los gobernados tales como la carga de la prueba y la procedencia a partir de “dichos”, “indicios” y “presunciones” de la existencia del delito y de la actuación de mala fe de los terceros; que se deje sin hacer responsable a la autoridad por haber procedido indebidamente y no se repare el daño y además se indemnice a los injustamente afectados.

    No es posible permitir que quede en manos de autoridades menores la extinción del dominio, debe ser el procurador quien indelegablemente  actúe para garantizar el pleno apego a derecho y responda de ello.

    No olvidemos que logró frenarse la intentona del Gobierno que posibilitaba a cualquier agente del ministerio público pudiera disponer el allanamiento de los hogares de los mexicanos sin orden judicial.

    EL SOL DE MEXICO  y Diarios de la OEM, 23 de marzo, 2009

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  • Ni opacidad ni ocultamiento de los verdaderos problemas económicos
  • Ricos y poderosos pagarán más impuestos, reducciones a otros causantes
  • Políticas firmes y trascendentes ante la crisis… De Obama en Estados Unidos
  • CONTRASTES
    Francisco Rojas

    “Nos proponemos acabar una era de irresponsabilidad, opacidad y ocultamiento de los verdaderos problemas de la economía; en lo fiscal, los ricos y poderosos pagarán más impuestos, reduciéndolos para la mayoría de la población y el gasto público se reorientará para acabar con las desigualdades dando preferencia a la calidad de la salud, la educación y la independencia energética;” “se acabaron las asignaciones directas, el dinero del pueblo no irá a parar a los bolsillos de contratistas en proyectos que no funcionan”.

    No, no se altere, esto no sucede en México, son declaraciones del Presidente Obama.

    Aquí todo sigue igual: la ineficacia para gobernar, los discursos que sustituyen a los hechos, la falta de inteligencia para combatir al crimen organizado y la espera para que pase la fase depresiva del ciclo económico, al fin que no hay mal que dure 100 años.

    Por el contrario, el PRI propone una nueva vía mexicana para el desarrollo, mediante políticas públicas orientadas a cumplir los objetivos del Proyecto Nacional establecido en la Constitución, reivindicando la rectoría del Estado, renovando el sistema político en los ámbitos de la representación social, fortaleciendo el Estado de Derecho y aprovechando lo positivo de las políticas aplicadas hasta ahora: finanzas públicas sanas, sin detrimento de la capacidad promotora del Estado; endeudamiento externo congruente con nuestro nivel económico; inflación controlada; y globalización y libre comercio a favor de nuestro mercado interno y de la sociedad.

    Plantea medidas para enfrentar la emergencia utilizando congruente y activamente políticas públicas y acciones administrativas para preservar el empleo, mantener el consumo, proteger el patrimonio popular y garantizar mínimos de bienestar, cambiando paradigmas, reorientando políticas, modificando tendencias y fortaleciendo la capacidad reguladora del Estado mediante modificaciones legales y acuerdos con los factores de la producción.

    La seguridad nacional está amenazada por la crisis económica y la falta de seguridad pública. Contra el crimen organizado México ha luchado siempre solo, como si el problema no fuera internacional.

    La mutación de traficantes a dueños de territorios, decididos a enfrentar violentamente a quien ose retarlos, a que alude el presidente Calderón, se acrecentó cuando los capos externos empezaron a pagar con mercancía, ampliando así el consumo interno; no detectarlo y combatirlo eficazmente fue una de las omisiones de Fox cuando, además, desertó casi la mitad del Ejército por no prestársele suficiente atención y se debilitaron los aparatos de inteligencia, requisito indispensable para la lucha contra el crimen organizado; según el Senador Creel, los responsables de aquella época son los mismos en este Gobierno.

    No caeremos en provocaciones ni aceptamos etiquetas; el PRI seguirá apoyando sin regateos la lucha contra el crimen organizado; promoveremos cambios en la justicia penal, reorganizar las policías, fortalecer labores de inteligencia, evaluar la organización de la Guardia Nacional y dotar a las Fuerzas Armadas de los instrumentos jurídicos, financieros y tecnológicos suficientes, para que no se constituyan en nuestra última línea de defensa.

    EL UNIVERSAL, 10 de marzo, 2009 http://bit.ly/93Bopj

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