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Archive for 26/02/10

Mensaje pronunciado por el Coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados, Francisco Rojas Gutiérrez, durante el Foro Política Industrial en México, realizado en Saltillo, Coahuila:

 Buenos días a todas y todos ustedes;

 Señor profesor Humberto Moreira, gobernador constitucional del estado de Coahuila;

 Saludo a los señores exgobernadores, mis amigos don Eliseo Mendoza Berrueto y don Francisco José Madero, a los cuales me da mucho saludar hoy en Saltillo;

 Saludo también a todos mis compañeros diputados de Coahuila y de Gómez Palacio, Durango, quien se encuentra con nosotros, el diputado Rebollo;

 A mi amigo el señor presidente municipal de Saltillo, Jericó Abramo;

 A Marcos Durán, presidente de la Fundación Colosio en Coahuila, me da mucho gusto saludarlo;

 A mi amigo y excompañero diputado, Fernando de las Fuentes, presidente de la Junta de Gobierno del estado:

 Para mí, venir a Coahuila es muy estimulante, y sobre todo para compartir reflexiones, análisis y propuestas acerca de una política para industrializar bien al país.

 Aquí lo hacemos porque hay hombres y mujeres emprendedores, acostumbrados a vencer desafíos y cuyas dificultades nunca los han arredrado.

 Aquí Carranza, inició la lucha contra la usurpación e hizo posible la primera Constitución social del siglo pasado.

 Aquí también ha florecido y florece el esfuerzo transformador que ha convertido a Coahuila en importante bastión de la modernidad mexicana, encabezados por un gran líder político que tienen ustedes, el profesor Humberto Moreira.

 La ausencia de una política industrial que vertebre programas y acciones de gobiernos y empresarios, sumadas a la crisis económica que nos ha lastimado seriamente, ponen de manifiesto el debilitamiento de todas las actividades del sector industrial.

 La producción y productividad han caído, generando pérdida de empleos y recesión económica. Hoy traemos cerca de tres millones de desempleados en el país. Tres millones de desempleados que equivalen en términos de familias, alrededor de 12 millones de mexicanos que actualmente no tienen un salario digno para llevar a su casa las necesidades alimenticias más urgentes.

 Sin embargo ¿qué ha hecho el Gobierno Federal? El gobierno no ha hecho, ni diseñado una política pública que apoye a los industriales, que haya establecido planes y programas institucionales para fomentar la industria y que señalen las prioridades para el uso de los instrumentos económicos del gobierno y las empresas, que puedan articular los esfuerzos y alcanzar mayores niveles de producción.

 De ahí que la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados tomemos esta iniciativa convencidos de que en el Poder Legislativo debemos y podemos colaborar activamente en la solución de problemas que como el que ahora tratamos, son vitales para el desarrollo nacional.

 Necesitamos fortalecer la planta productiva del país que ha sido seriamente dañada por la desarticulación de las cadenas productivas y del mercado, por la falta de formación de capital humano y de capacitación para el trabajo, la nula o insuficiente desregulación para la apertura de nuevos negocios y la falta de regulación contra prácticas monopólicas.

 De acuerdo con el Banco Mundial y el Instituto Mexicano de la Competitividad, el año pasado México apenas ocupaba el lugar 56 de 180 países.

 Por tanto, es indispensable que el Poder Ejecutivo Federal, así como los gobiernos de los estados y los distintos organismos y sectores empresariales y desde luego, nosotros en el Poder Legislativo, sumemos esfuerzos en la misma dirección.

 Uno de los productos de la crisis que nos agobia y de la ausencia de visión de Estado del Ejecutivo Federal, es también el escaso financiamiento para la producción.

 A nadie escapa que la banca no ha cumplido con sus funciones de fomento al desarrollo industrial, lo que ha obligado a las grandes empresas mexicanas a acudir al extranjero, y a las pequeñas y medianas empresas a sustentar su financiamiento con sus proveedores.

 No hay duda, y esto es cuestión de ver las cifras, que un país no puede crecer si no tiene financiamiento. Un país no puede crecer si el financiamiento que teníamos hace 12 años, era dos o tres veces superior al que tenemos actualmente.

 Y ya no digamos en la Banca de Desarrollo, que ha decrecido su financiamiento casi en cinco veces en los últimos 12 años.

 No es posible que este país tenga los niveles de crecimiento para generar empleo sin tener financiamiento.

 Ahí podemos descubrir uno de los grandes problemas que tiene el país para poder volver a tomar la senda del crecimiento económico y la generación de empleo.

 Obviamente cuando no hay financiamiento, sobre todo en las pequeñas y medianas industrias, el empleo se cae, y recuerden ustedes que en las pequeñas y medianas industrias se generan siete de cada 10 empleos que hay en el país.

 Por ello es muy clara la urgencia de modificar esta situación, porque solamente así podrá ser posible generar más y mejores empleos, reducir la brecha entre los grupos sociales, así como entre las regiones para que presenten mayores niveles de bienestar, a fin de detonar el mercado interno y desplegar las potencialidades de regiones y entidades, de sectores productivos y de las propias empresas.

 Tenemos que impulsar, entre todos, una política industrial, que previa definición de los sectores estratégicos en función de las ventajas comparativas del país, tanto para ampliar el mercado interno para generar empleos, como para fortalecer nuestra inserción en la globalidad.

 Esa política tendrá que ser el resultado de estrecho y fructífero diálogo entre los sectores público, empresarial y laboral, para el diseño de un programa de desarrollo industrial de largo plazo que determine las áreas esenciales como son la manufacturera, la de biotecnología, telecomunicaciones y energía, entre otras, para integrar los esfuerzos institucionales, privados y sociales, a fin de elevar la productividad y la competitividad y articular crédito, insumos, ciencia, tecnología, capacitación, producción y comercialización segura y eficiente.

 En Coahuila está a la vista la necesidad de promover políticas macroeconómicas que beneficien a la industria manufacturera, especialmente a la automotriz, mediante una política monetaria orientada a favorecer la competitividad de nuestras exportaciones.

 También se requiere una política de financiamiento inducida para que la banca comercial y de desarrollo apoyen la manufactura y una política de comercio exterior activa y permanente, en el ámbito de los acuerdos comerciales que hemos firmado con la Organización Mundial del Comercio.

 En el PRI hemos señalado la necesidad de impulsar aglomeraciones y parques industriales para desarrollar núcleos estratégicos, que permitan el establecimiento y restablecimiento de las cadenas productivas con políticas deliberadas y claras, cuyo tamaño y dinamismo permita la sustitución de importaciones.

 También es preciso estimular las ramas industriales que pueden generar el mayor número de puestos de trabajo y las que contribuyan a la incorporación de nuevas tecnologías mediante un tratamiento preferencial.

 Sostenemos también que es menester promover acuerdos a nivel nacional, estatal y local, entre el gobierno y los sectores empresarial y laboral, para preservar el empleo y la subsistencia de las empresas.

 Es preciso que aceleremos la realización de planes y programas para mejorar la infraestructura carretera, portuaria y aeroportuaria, de telefonía fija, móvil y satelital, promoviendo la extensión de estos servicios a ciudades medias, pequeñas y a comunidades rurales.

 Como lo apuntamos, es fundamental establecer un diálogo, escuchar las necesidades y las demandas de los empresarios. De ahí la importancia de esta reunión, que será, espero, el inicio de un diálogo constructivo con el fin de que discutamos y en su caso en la Cámara de Diputados y en el Congreso, promulguemos una ley de desarrollo industrial, cuyo diseño tiene que ser el resultado del intercambio de enfoques, puntos de vista, análisis, con los principales actores productivos.

 Una ley que tenga los consensos necesarios en su diseño y que asegure la participación de los agentes económicos en la aplicación que de ella se haga al traducirse en políticas públicas concretas.

 El interés de los diputados priistas coahuilenses y de su coordinador, el diputado Rubén Moreira, han hecho posible dejar en evidencia la necesidad de trabajar para llenar una significativa laguna que el Ejecutivo Federal ha soslayado.

 Quiero felicitar, a nombre de nuestra bancada, al diputado Moreira y a nuestros compañeros de esta progresista entidad, por sus afanes y decisión para abordar el tema que nos ha congregado hoy.

 También deseo agradecer al señor gobernador, profesor Humberto Moreira, su presencia e interés en la agenda que desahogamos hoy; los logros alcanzados por los coahuilenses durante su gestión hablan de los aciertos de sus planes, programas y acciones que su gobierno viene llevando a cabo. Felicidades gobernador Moreira.

 También quiero agradecer a los empresarios de Coahuila que nos han hecho favor de acompañarnos, su generosa hospitalidad y su apertura, franca y sencilla, para reflexionar juntos acerca de las políticas de desarrollo industrial que tanta falta nos hace en nuestro país.

 Los diputados priistas sostenemos que es urgente darle rumbo al país. El país ha ido perdiendo el rumbo, necesitamos recuperarlo. Necesitamos recuperar el rumbo también en el desarrollo industrial.

 Hemos escuchado argumentaciones en todos lados de que la mejor política industrial es la que no existe, como si el mercado pudiera arreglar y armonizar todos los factores que necesita y requiere la industria. Nada es más falso que esa afirmación. La crisis que hemos estado viendo, ha mostrado la falacia de esa verdad que nos han querido vender, que el mercado lo arregla todo.

 Nadie está en contra de la competencia, nadie está en contra del mercado, pero debemos tener un mercado regulado, un mercado orientado y una política industrial que saque adelante las ventajas comparativas de nuestro país.

 Si bien los beneficios derivados de políticas públicas acerca de la industrialización no se van a poder palpar de la noche a la mañana, necesitamos por lo menos reiniciar la tendencia que otorgue certeza y seguridad a las inversiones en el sector, cuya carencia ha sido sello de la falta de atención de los dos últimos gobiernos.

 Los gobiernos, los diputados priistas y los empresarios, encontraremos con toda seguridad, los caminos a seguir para impulsar, reforzar y consolidar las cadenas productivas.

 Tenemos los elementos para ello, contamos con los recursos humanos y los líderes obreros, como mi compañero Tereso Medina, para que encontremos la decisión de alcanzar nuestros objetivos. Todos juntos, gobierno, empresarios, trabajadores, legisladores, tenemos que encontrar y volver a reencontrar el rumbo del país.

Ejemplos no nos faltan, la industria automotriz asentada en Coahuila, muestra la competitividad que es posible alcanzar.

 La competitividad aquí de la industria automotriz es mayor que la que tienen los americanos. Cuando se conjuga la voluntad política, los recursos humanos, la capacitación e incorporación de tecnologías de punta, podemos hacer que sea una industria exitosa.

 El ejemplo lo tienen ustedes en Coahuila y por eso hemos querido venir aquí, precisamente a que reiniciemos la toma de rumbo del país.

 Es un momento en que tenemos que aprovechar las oportunidades para que el esfuerzo de los gobiernos, legisladores, empresarios y trabajadores, redunde en la creación de miles de empleos bien remunerados en el sector industrial.

 Ahora necesitamos superar esa apatía que ha mostrado el Ejecutivo Federal e iniciar la construcción de un futuro promisorio para ésta y las próximas generaciones. Tenemos que insertarnos con ventaja en la globalización inevitable.

 Y a ese desencanto por la errática conducción del país, tenemos que poner confianza en nosotros mismos, el optimismo sobre qué hacer y lograr, la convicción de que juntos podemos salir adelante.

 Este país festeja los 200 años de la Independencia y los 100 años de nuestra Revolución, prácticamente originada en este estado.

 Durante los primeros 100, fueron épocas de convulsiones generalizadas, desde la Independencia hasta el imperio francés, derrocado por Benito Juárez.

 Sin embargo, a pesar del triunfo moral, político, jurídico de Juárez sobre el imperio, no le fue posible sacar adelante la economía, y ello hace que nuevamente el país se vuelva a convulsionar y caigamos en la dictadura de Porfirio Díaz, y de ahí a la Revolución.

 No es hasta 1929 en donde empieza la institucionalización del país, y desde 1929 hasta la fecha, hemos logrado los mexicanos vivir en paz, cambiar Gobierno Federal, cambiar los gobiernos estatales, cambiar las presidencias municipales.

 Ha sido un sistema que ha funcionado, y no solamente ha funcionado, sino que el ejemplo lo tenemos en haber construido a una de las primeras 15 economías en el mundo, cuando a fines de los años 20, teníamos solamente una tasa de promedio de natalidad de máximo 35 años y éramos prácticamente iletrados.

 Hoy tenemos un país de 105 millones, que es una de las primeras 15 economías del mundo, y todo eso lo hemos logrado con un gran trabajo de todos los mexicanos.

 Tenemos que sentirnos orgullosos, tenemos que sentirnos con la confianza de que en el futuro podemos tener éxitos mayores que los que han alcanzado las generaciones que nos antecedieron, y tenemos que estar a la altura de la generación que nos toca vivir para dejarles la herencia que todos queremos dejarle a nuestros hijos y a nuestros nietos.

 Muchas gracias.

SALTILLO, COAH. 26 febrero, 2010.-

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26 de febrero 2010:

La ausencia de una política industrial que vertebre programas y acciones de gobiernos y empresarios, sumadas a la crisis económica que nos ha lastimado seriamente, ponen de manifiesto el debilitamiento de todas las actividades del sector industrial.

La producción y productividad han caído, generando pérdida de empleos y recesión económica. Hoy traemos cerca de tres millones de desempleados en el país. Tres millones de desempleados que equivalen en términos de familias, alrededor de 12 millones de mexicanos que actualmente no tienen un salario digno para llevar a su casa las necesidades alimenticias más urgentes.

Uno de los productos de la crisis que nos agobia y de la ausencia de visión de Estado del Ejecutivo Federal, es también el escaso financiamiento para la producción.

A nadie escapa que la banca no ha cumplido con sus funciones de fomento al desarrollo industrial, lo que ha obligado a las grandes empresas mexicanas a acudir al extranjero, y a las pequeñas y medianas empresas a sustentar su financiamiento con sus proveedores.

…es menester promover acuerdos a nivel nacional, estatal y local, entre el gobierno y los sectores empresarial y laboral, para preservar el empleo y la subsistencia de las empresas.

…es fundamental establecer un diálogo, escuchar las necesidades y las demandas de los empresarios.

Nadie está en contra de la competencia, nadie está en contra del mercado, pero debemos tener un mercado regulado, un mercado orientado y una política industrial que saque adelante las ventajas comparativas de nuestro país.

El grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados impulsará una nueva ley de desarrollo industrial, que fortalezca el mercado interno, genere empleos, y permita enfrentar la pobreza y la desigualdad que se vive, ante la ausencia de políticas públicas y la apatía del gobierno federal, que se ha encasillado únicamente en los discursos, sin emprender acciones a favor de los proyectos productivos.

 

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26 de febrero 2010:

Aquí lo hacemos porque hay hombres y mujeres emprendedores, acostumbrados a vencer desafíos y cuyas dificultades nunca los han arredrado.

Aquí Carranza, inició la lucha contra la usurpación e hizo posible la primera Constitución social del siglo pasado.

Los diputados priistas sostenemos que es urgente darle rumbo al país. El país ha ido perdiendo el rumbo, necesitamos recuperarlo. Necesitamos recuperar el rumbo también en el desarrollo industrial.

Ha sido un sistema que ha funcionado, y no solamente ha funcionado, sino que el ejemplo lo tenemos en haber construido a una de las primeras 15 economías en el mundo, cuando a fines de los años 20, teníamos solamente una tasa de promedio de natalidad de máximo 35 años y éramos prácticamente iletrados.

Hoy tenemos un país de 105 millones, que es una de las primeras 15 economías del mundo, y todo eso lo hemos logrado con un gran trabajo de todos los mexicanos.

Tenemos que sentirnos orgullosos, tenemos que sentirnos con la confianza de que en el futuro podemos tener éxitos mayores que los que han alcanzado las generaciones que nos antecedieron, y tenemos que estar a la altura de la generación que nos toca vivir para dejarles la herencia que todos queremos dejarle a nuestros hijos y a nuestros nietos.

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