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Archive for 9/03/10

9 de marzo 2010:

Es evidente que cuando hay un periodo de confusiones como el que estamos viviendo ahora en la política mexicana; en donde los representantes de todos los mexicanos, estamos viendo aquí que hay una confusión enorme de lugares y alianzas que no bien a bien acabamos de entender, pues es muy difícil que empecemos a lograr acuerdos, y para que haya leyes, necesitamos tener acuerdos entre los distintos grupos políticos.

Así que mientras sigamos viviendo esta etapa de confusión, evidentemente, pues sí, van a sufrir algunos retrasos algunas de las iniciativas que están pendientes.

En absoluto hemos recibido ninguna iniciativa ni en materia fiscal, ni en materia laboral, ni en materia energética. Es más, lo que hemos estado reclamando es efectivamente que la reforma energética aprobada en 2008 -estamos en 2010- se acabe de implantar, porque no acaban aún de echar a andar la reforma energética.

Todavía no son capaces de sacar ni siquiera, el primer contrato de los que tanto han alegado que se han establecido para esta nueva etapa de Petróleos Mexicanos.

No sé si atrás de todo esto, esté una campaña de desprestigio para el Congreso.

Lo que sí digo es lo que estamos viviendo aquí actualmente, y ustedes habrán visto que es difícil a veces incluso sesionar, dado algunos de los escándalos que hemos visto en la Cámara. Nosotros estamos tratando de hacer nuestro trabajo con absoluta seriedad, con responsabilidad y así lo vamos a seguir haciendo.

Lo que está afectando todo esto, son las mentiras. Es muy difícil establecer diálogos políticos basados en mentiras.

Entonces, mientras no tengamos claridad, responsabilidad y sobre todo, actuación de buena fe, es difícil trabajar.

No confundamos aquí los diversos papeles que hay que jugar. Nosotros aquí estamos en nuestro papel de legisladores y los partidos tienen su papel de partidos.

 Aquí venimos a cumplir con nuestra labor de legisladores y los partidos tendrán que cumplir con el suyo.

… No me siento presionado. Me siento presionado por la responsabilidad que tenemos de hacer las cosas, pero lo vamos a hacer bien y en el momento en que podamos.

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+ México en una de las etapas más inestables de su historia

+ Faltan políticas públicas para la reactivación económica

+ Hay que fortalecer el mercado interno y la competitividad

SIN RUMBO

Francisco Rojas

Diez años de yerros gubernamentales y falta de rumbo han llevado a México a una de las etapas más difíciles e inestables de su historia. En el entorno mundial incierto en que vivimos, nuestro país está en la disyuntiva de continuar en la inercia o tomar en serio la opción del desarrollo, estimulando a las empresas mexicanas para que generen innovación y riqueza, producción, productividad, competitividad y empleo.

Producción y productividad han caído generando pérdida de empleos y recesión. Sin embargo, el gobierno federal no ha diseñado una política pública de apoyo a la industrialización que establezca planes y programas institucionales de fomento, que señalen prioridades para el uso de los instrumentos económicos del gobierno y las empresas, para articular esfuerzos y alcanzar mayores niveles de producción.

La industria ha sufrido las consecuencias del falso principio de que la mejor política industrial es la que no existe. Las cadenas productivas y de mercado están desarticuladas, la formación y capacitación del capital humano es simbólica y ajena a las necesidades de las empresas, se regula la apertura de nuevos negocios hasta el absurdo y no se regulan las prácticas monopólicas. No es extraño que México haya pasado del lugar 31 al puesto 60 en 2009 entre 156 países, según el Foro Económico Mundial.

Producto de la crisis que nos agobia y de la ausencia de visión de Estado del Ejecutivo Federal, es también el escaso financiamiento para la producción; a nadie escapa que la banca no ha cumplido con sus funciones de fomento al desarrollo industrial, lo que ha obligado a las grandes empresas mexicanas a acudir al extranjero, y a las pequeñas y medianas empresas a sustentar su financiamiento con sus proveedores, esto último grave, dado que son las que generan siete de cada diez empleos industriales.

Es clara la urgencia de modificar esa situación, porque sólo así será posible generar más y mejores empleos, reducir la brecha entre los grupos sociales, así como entre las regiones que presentan mayores niveles de bienestar y mayores rezagos, a fin de detonar el mercado interno y desplegar las potencialidades de regiones y entidades, de sectores productivos y de empresas. Es indispensable que tanto el Poder Ejecutivo Federal, así como los gobiernos de los Estados y los distintos organismos y sectores empresariales y, desde luego, el Poder Legislativo, sumemos esfuerzos en la misma dirección.

Para desarrollar núcleos estratégicos y restablecer las cadenas productivas con miras a una nueva etapa de sustitución de importaciones y una participación eficiente en los mercados globales, el PRI y sus diputados consideran necesario promover leyes para el fomento económico que reoriente el modelo exportador y lo acompase con el fortalecimiento del mercado interno, impulsando la competitividad de las empresas. No se trata de buenos deseos sino de exigencias inaplazables, si no queremos desintegrar la planta productiva que nos queda.

Requerimos una política industrial de Estado, previa definición de los sectores estratégicos en función de nuestras ventajas comparativas, tanto para ampliar el mercado interno a fin de generar empleos, como para fortalecer nuestra inserción en la globalidad. Esa política tendrá que ser resultado de un estrecho y fructífero diálogo entre los sectores público, empresarial y laboral, para el diseño de un programa de fomento económico de largo plazo que determine las áreas esenciales como manufacturera, servicios, biotecnología, telecomunicaciones, energía, entre otras, para integrar los esfuerzos institucionales, privados y sociales a fin de elevar la productividad y la competitividad y articular crédito, insumos, ciencia, tecnología, capacitación y asesoría, producción y comercialización segura y eficiente.

Asimismo, es preciso estimular los sectores que pueden generar el mayor número de puestos de trabajo y los que contribuyan a la incorporación de nuevas tecnologías, vía un tratamiento preferencial.

Ahora es tiempo de superar la apatía del Ejecutivo federal e iniciar la construcción de un futuro promisorio para esta y las próximas generaciones; de insertarnos con ventaja en la globalización inevitable. Al desencanto por la errática conducción del país, opongamos la confianza en nosotros mismos, el optimismo sobre qué hacer y lograr, la convicción de que juntos saldremos adelante.

EL UNIVERSAL 9 de marzo 2010 http://bit.ly/9fzWdF

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