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Archive for 24 septiembre 2010

+ Sentencia de Juez deja a salvo derechos políticos de Godoy

 …Nosotros no estamos aquí para juzgar a los jueces. Los jueces están para eso, para juzgar los hechos, y aquí recibimos la instrucción de un juez, en donde nos decía que los derechos políticos del señor Godoy estaban a salvo. …Teníamos dos formas de resolverlo: o acatar estrictamente la orden de un juez o desacatarla.

 Aunque no nos guste o podamos opinar o no sobre la forma que adoptó el juez para tomar esa decisión, no nos queda más que acatar la orden del juez, de otra manera pudiéramos incurrir en dos cosas: seguir a lo mejor -en mi opinión- en desacuerdo con el juez y además desacatando una instrucción de un juez.

 El asunto en la Cámara de Diputados no era más que acatar la orden del juez, y punto.

 

 …Si usted lee en la sentencia del juez, deja los derechos políticos a salvo del diputado, y aquí los jueces son los que toman esas decisiones.

 A nosotros no nos toca juzgar la decisión del juez. En todo caso, habrá que preguntarle al juez en qué se basó. Pero ese no es un asunto de competencia nuestra, es un asunto del juez.

 Habría que preguntarle a los miembros del Poder Judicial, si la forma en que actuó el juez es la correcta. Para eso está el Consejo de la Judicatura.

 ENTREVISTA, 24 septiembre 2010.- Versión íntegra: http://bit.ly/9NuVJP

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+ Haremos correcciones al gasto, con civilidad y concordia

+ PRI propone Fondos para Emprendedores y Cohesión Social

+ Reducción del IVA, Pensión Universal y Seguro de Desempleo

 

PROPUESTA ECONÓMICA

Franciso Rojas

Con preocupación —que no sorpresa— recibimos en el Congreso la ratificación de la política económica del gobierno, reflejada en la iniciativa de Ley de Ingresos y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2011: la carga fiscal que impacta a los contribuyentes que siempre pagan, contención del gasto, inversión física insuficiente y que no atiende los reclamos de las regiones, recursos que pueden ser usados con fines electorales y las mismas normas que propician un manejo discrecional de los recursos públicos.Los legisladores del PRI señalamos que la propuesta económica debía contemplar un presupuesto para crecer, sin simulaciones, austero, con cifras realistas, sin más impuestos y disminuyendo el IVA a sus niveles anteriores. Pero el gobierno sostiene su política de ajuste a pesar de que la economía no ha recuperado el nivel que tenía hace dos años, y millones de personas siguen en la pobreza y la marginación.No crecen los ingresos del gobierno porque no se han corregido la evasión ni la elusión fiscales. Las autoridades continúan incurriendo en subejercicios de gasto y los procedimientos burocráticos siguen retrasando los recursos para que los estados inviertan en carreteras, caminos rurales, obras hidráulicas, salud y educación. Estas omisiones se traducen en subejercicios que impiden la construcción de infraestructura, inhiben la inversión y frenan el desarrollo del país.Hacienda reduce las expectativas de crecimiento del PIB para el siguiente año, porque se depende de las exportaciones, y EU, que es el principal mercado para los productos mexicanos, no ha logrado impulsar suficientemente el consumo. Ante ello, legisladores priístas y nuestros aliados, estamos haciendo las correcciones pertinentes para reorientar los ingresos y gastos públicos al estímulo al mercado interno, lo que requiere elevar el poder de compra de las familias; por eso ratificamos nuestra decisión de disminuir el IVA, que es la carga tributaria que afecta más directamente a los consumidores. Haremos ajustes al gasto corriente a fin de liberar recursos para la inversión pública en infraestructura, reconstrucción, seguridad, salud, educación y apoyo a las pymes y al campo. No hace falta gastar menos, sino gastar mejor.Vamos a proponer, entre otras medidas, un Fondo Nacional de Microcréditos para Emprendedores Sociales, a partir de una nueva visión del combate a la pobreza, con una perspectiva más productiva y menos asistencialista. Impulsaremos también un Fondo Nacional de Cohesión Social para localidades marginadas, pensión universal a adultos mayores que no tienen seguridad social y el seguro de desempleo.Buscaremos sentar las bases para la educación media superior obligatoria y la primaria de tiempo completo, y para avanzar a la universalidad y exigibilidad de los derechos a la educación, salud y seguridad social. Vamos por una reforma laboral que no dañe ni debilite las organizaciones de trabajadores, escuchando los factores de la producción y a los académicos. Promoveremos cambios para una nueva banca de desarrollo que realmente financie el desarrollo.La violencia es ya una tragedia nacional; continuaremos aprobando leyes y recursos para combatirla sin lesionar los derechos humanos y vigilaremos su aplicación con informes periódicos del Consejo Nacional de Seguridad Pública a los legisladores. El crimen debe ser enfrentado con la fuerza del Estado, pero también hay que desactivar los factores que empujan a los jóvenes a delinquir: desempleo, falta de espacios en la educación media superior, pobreza, desigualdad, abandono y desaliento.Reformaremos la legislación para disminuir los subejercicios del gasto y, en su caso, reasignar los recursos a inversiones de impacto social; eliminaremos gastos discrecionales, restringiremos las adecuaciones del gobierno al presupuesto y estableceremos mecanismos eficientes para que las reglas de operación no retrasen la aplicación del gasto y beneficien a la población objetivo. El respeto entre poderes, el diálogo y la concertación deben ser las pautas. Los diputados del PRI haremos nuestra tarea y cumpliremos a nuestros representados. Seguiremos construyendo acuerdos con civilidad y anteponiendo los intereses del país a cualquier otra consideración. Sólo con un gobierno incluyente y justo lograremos la concordia que México reclama. 

EL UNIVERSAL, 21 septiembre, 2010.- http://bit.ly/9wQThU

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Posicionamiento del GPPRI a cargo del Coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados, Francisco Rojas Gutiérrez, para referirse al Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución, durante la Sesión Solemne de Congreso General:

 Honorable Congreso de la Unión;

 Señor presidente de la Suprema Corte de Justicia y representante del Poder Judicial de la Federación;

 Señor representante del Poder Ejecutivo Federal:

 El Partido Revolucionario Institucional, saluda respetuosamente a la Patria entera en esta celebración bicentenaria; 200 años de Independencia y cien años de nuestra Revolución social, son razones de peso en la conciencia y el espíritu de esta nación generosa que arriba al Siglo XXI.

 La eterna búsqueda de la igualdad; la demanda nunca acabada por hacer valer la justicia social para los más pobres y la justicia a secas para todos, están en el espíritu insatisfecho que hoy exige, como ayer, un mejor gobierno.

 Los muros del Congreso registran los nombres de algunos de los más destacados héroes nacionales, de aquellos que con razón y vehemencia, incrustaron en la historia decisiones trascendentales que aún están vigentes.

 Honramos a esos héroes hoy; honramos también a tantos héroes anónimos que han servido y sirven a la patria, porque la historia de México es la del pueblo entero. La lección que ya debió ser aprendida, es que nuestro país saldrá adelante con trabajo colectivo, sin caudillismo ni autoritarismo.

 El Poder Legislativo es el depositario de las consignas salidas de las trincheras de la Independencia, la Reforma y la Revolución.

 Su responsabilidad es garantizar que el nuestro sea un país de leyes, de instituciones, de congruencia y de sensatez.

 En el Congreso de la Unión tiene la gente una representación real y un foro para hacer oír su voz.

 Fue en el Congreso de Chilpancingo, en la Constitución de Apatzingán, y después en la Constitución de 1824, donde las acciones de 1810 se convirtieron en leyes.

 Fue en el Legislativo, otra vez, donde se decidió la estructura federal de la República, frente a las presiones de los conservadores, que combatían a Juárez para imponer un centralismo obsesivo, al amparo de una potencia extranjera.

 Y fue en el Congreso, donde la Revolución plasmó sus razones en la Constitución del 17, que definió el perfil social de la nación.

 El pueblo, convertido en legislador, ha cristalizado en leyes la esencia política, histórica y moral de sus luchas; le ha dado trascendencia a los principios, valores y objetivos sociales.

 Nuestras constituciones y leyes, el Derecho mexicano, son la concreción del proyecto de nación que empezamos a construir hace 200 años.

 En los años difíciles que hemos vivido, ha sido el Congreso de la Unión la caja de resonancia de las demandas populares; ha sido la casa donde emiten las leyes los representantes legítimos del pueblo y de la República.

 Los legisladores tenemos diferencias de criterio y a veces hasta de diagnóstico, pero sabemos conciliar ideas distintas e incluso opuestas, para formar los acuerdos que exige el interés de la nación.

 Por ello, cuando se denuesta al Congreso se ofende a la sociedad toda, porque es en él, donde todos nos reflejamos y estamos representados; a nadie conviene debilitar al Poder Legislativo; pone en riesgo la soberanía popular y el pacto federal. Hacerlo es el mejor camino para convocar al autoritarismo.

 Nuestra gente padece problemas muy graves como el desempleo, la migración, el trabajo informal en aumento y el abandono a los jóvenes.

 También nos preocupa y ocupa la violencia criminal. Tenemos que impedir que el crimen organizado conculque nuestras libertades y nos convierta en rehenes de un puñado de delincuentes.

 No es la primera vez que enfrentamos problemas. Para salir de ellos requerimos recuperar las lecciones de la historia, fortalecer las instituciones y recordar la tenacidad de nuestros héroes, para poder administrar el presente y ofertar el futuro.

 No hay que confundir el fracaso de un gobierno o una clase dirigente con el fracaso de un pueblo. Si algo tiene claro México es que pese a los gobernantes, a su clase dirigente y muchas veces, pese a nosotros mismos, siempre ha sido capaz de encontrar el camino, de articular una salida, para seguir siendo un país del que siempre nos podamos sentir orgullosos.

 Tenemos una gran nación. Ahí están los ideales, están los principios, está la República Democrática, Representativa y Federal como un sistema de vida, y no como un mero ejercicio del sufragio universal.

 Contamos, y ahí está, con el principio de la división de poderes para el fortalecimiento de la República entera.

 Ahí está el principio de la República Federal para reconocer la mayoría de edad de los estados.

 Ahí está el sistema representativo y popular para privilegiar el trabajo de representación de los legisladores y su compromiso con la rendición de cuentas a la nación.

 Las decisiones fundamentales de la República deben ser vínculo de unión, no pretexto para la obsesiva búsqueda de supremacía de alguien frente a los demás y, menos, cuando se trata de división de poderes.

 El Partido Revolucionario Institucional está presente en esta celebración, con orgullo por lo que hemos hecho todos los mexicanos; con serenidad porque seguimos conviviendo en armonía, a pesar de los despropósitos que nos dividen e incluso nos polarizan.

 Los Poderes de la Unión debemos de servir al pueblo, sin que las diferencias partidarias se conviertan en obstáculo y lleven a la frustración a quienes debemos de servir.

 Pero no puede el país adormecerse en sus fastos y sólo recordar lo que otros hicieron o tratar de justificar con el pasado, las ineficacias del presente; debemos reconocer lo mucho que tenemos que hacer todos, hoy, para servir a México y servirle bien.

 Los grandes postulados que explican la mexicanidad y las gestas libertarias, se sintetizan en libertad, igualdad y justicia social.

 Hemos conquistado la libertad, pero aún debemos conquistar la igualdad y la justicia social.

 Aquí empeñamos la palabra del PRI en que seguiremos trabajando con denuedo y firmeza; aquí empeñamos nuestro compromiso con la sensatez y la prudencia. Y nuestra convicción de que la política es debate, pero también acuerdo lícito y claro; es acuerdo que debe resolver problemas y no exacerbarlos.

 Los priistas nos empeñamos en construir acuerdos, no desconfianza; en sembrar civilidad, no cizaña.

 Compañeras y compañeros legisladores:

 La Independencia de México fue el primer capítulo de una historia que aún no termina.

 Hidalgo, Allende, Morelos y La Corregidora, y miles y miles de mexicanos anónimos nos dieron una nación.

 Juárez, los liberales de su generación y millares de compatriotas, nos dieron la Reforma.

 Zapata, Villa, Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas, nos dieron el Estado de la Revolución y las instituciones que dan firmeza a la nación; el Estado de bienestar que rescató de la pobreza a millones de familias, industrializó al país y prestigió a México en el mundo.

 Celebremos el Bicentenario de la Independencia, el Sesquicentenario de la Reforma y el Centenario de la Revolución, con júbilo genuino, pero también con trabajo.

 Encaremos los desafíos que hoy nos presenta la historia y dejemos a las futuras generaciones un legado de patriotismo, que esté a la altura del que nosotros recibimos de nuestros padres.

 Hagámoslo con la profunda vocación democrática que los constituyentes de 1917 conceptuaron como un sistema de vida, basado en el constante mejoramiento económico, social y cultural de los mexicanos, mucho más allá que el mero ejercicio del voto.

 El gran compromiso que plantea el PRI, sabiendo que somos capaces de asumirlo, es que ya una vez construimos el Estado y que somos capaces de volver a hacerlo, de encabezar, ilusionar y resolver el problema de la movilidad social.

 Aquí empeñamos el compromiso con el pueblo de México para que por la Ley, por el proceso parlamentario, podamos aportar más al país, pensando en que algún día aspiraremos a tener la altura de los legisladores del 24 o del 57 o del 17.

 Pensando en eso, saludamos con todo afecto y emoción al gran pueblo de México.

 Que viva México.

PALACIO LEGISLATIVO DE SAN LAZARO, 15 septiembre 2010.-

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+ Insatisfechos exigimos hoy, como ayer,  un mejor gobierno

+ Saldremos  adelante, sin caudillismo ni autoritarismo

+ Cuando se denuesta al Congreso, se ofende a la Sociedad toda

+ No confundir fracaso de un gobierno, con fracaso del Pueblo

+ Conquistamos libertad, ahora falta  igualdad y justicia social

+ En el PRI, acuerdos, no desconfianza; civilidad, no cizaña

+ Ya una vez  construimos el Estado, lo volveremos  a hacer

+ Estemos a la altura de los Legisladores del 24, 57 y del  17

(Pronunciamiento en Sesión Solemne de Congreso General.- H. Cámara de Diputados. Palacio Legislativo de San Lázaro):

El Partido Revolucionario Institucional, saluda respetuosamente a la Patria entera en esta celebración Bicentenaria.

Doscientos años de Independencia y cien años de nuestra Revolución social, son razones de peso en la conciencia y el espíritu de esta nación generosa que arriba al siglo  XXI.

La eterna búsqueda de la igualdad;  la demanda nunca acabada por hacer valer la justicia social para los más pobres y la justicia a secas para todos, están en el espíritu insatisfecho que hoy exige, como ayer, un mejor gobierno.

Los muros del Congreso registran los nombres de algunos de los más destacados héroes nacionales, de aquellos que con razón y vehemencia, incrustaron en la historia decisiones trascendentales que aún están vigentes.

Honramos a esos héroes hoy;  honramos también a tantos héroes anónimos que han servido y sirven a la patria, porque la historia de México es la del pueblo entero. La lección que ya debió ser aprendida, es que nuestro país saldrá adelante con trabajo colectivo, sin caudillismo ni autoritarismo.

El Poder Legislativo, es el depositario de las consignas salidas de las trincheras de la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Su responsabilidad es garantizar que el nuestro sea un país de leyes, de instituciones, de congruencia y de sensatez.

En el Congreso de la Unión tiene la gente una representación real y un foro para hacer oír su voz.

Fue en el Congreso de Chilpancingo, en la Constitución de Apatzingán, y después en la Constitución de  1824,  donde las acciones de  1810  se convirtieron en leyes.

Fue en el Legislativo, otra vez, donde se decidió la estructura federal de la República, frente a las presiones de los conservadores, que combatían a Juárez para imponer un centralismo obsesivo, al amparo de una potencia extranjera.

Y fue en el Congreso, donde la revolución plasmó sus razones en la Constitución del  17,  que definió el perfil social de la nación.

El pueblo, convertido en legislador, ha cristalizado en leyes la esencia política, histórica y moral de sus luchas;  le ha dado trascendencia a los principios, valores y objetivos sociales.

Nuestras constituciones y leyes, el Derecho mexicano, son la concreción del proyecto de nación que empezamos a construir hace doscientos años.

En los años difíciles que hemos vivido, ha sido el Congreso de la Unión la caja de resonancia de las demandas populares;  ha sido la casa donde emiten las leyes los representantes legítimos del pueblo y de la República.

Los legisladores tenemos diferencias de criterio y a veces hasta de diagnóstico, pero sabemos conciliar ideas distintas e incluso opuestas, para formar los acuerdos que exige el interés de la nación.

Por ello, cuando se denuesta al Congreso se ofende a la sociedad toda, porque es en él, donde todos nos reflejamos y estamos representados;  a nadie conviene debilitar al Poder Legislativo;  pone en riesgo la soberanía popular y el pacto federal;  hacerlo es el mejor camino para convocar al autoritarismo.

Nuestra gente padece problemas muy graves como el desempleo, la migración, el trabajo informal en aumento y el abandono a los jóvenes.

También nos preocupa y ocupa la violencia criminal.   Tenemos que impedir que el crimen organizado conculque nuestras libertades y nos convierta en rehenes de un puñado de delincuentes.

No es la primera vez que enfrentamos problemas.   Para salir de ellos requerimos recuperar las lecciones de la historia, fortalecer las instituciones y recordar la tenacidad de nuestros héroes, para poder administrar el presente y ofertar el futuro.

No hay que confundir el fracaso de un gobierno o una clase dirigente con el fracaso de un pueblo.   Si algo tiene claro México es que pese a los gobernantes, a su clase dirigente y, muchas veces, pese a nosotros mismos, siempre ha sido capaz de encontrar el camino, de articular una salida, para seguir siendo un país del que siempre nos podamos sentir orgullosos.

Tenemos una gran nación.   Ahí están los ideales, están los principios, está la República Democrática, Representativa y Federal como un sistema de vida, y no como un mero ejercicio del sufragio universal.

Contamos, y ahí está, con el principio de la división de poderes para el fortalecimiento de la República entera.

Ahí está el principio de la República Federal para reconocer la mayoría de edad de los Estados.

Ahí está el sistema representativo y popular para privilegiar el trabajo de representación de los legisladores y su compromiso con la rendición de cuentas a la nación.

Las decisiones fundamentales de la República deben ser vínculo de unión, no pretexto para la obsesiva búsqueda de supremacía de alguien frente a los demás y, menos, cuando se trata de división de poderes.

El PRI está presente en esta celebración, con orgullo por lo que hemos hecho todos los mexicanos;  con serenidad porque seguimos conviviendo en armonía, a pesar de los despropósitos que nos dividen e incluso nos polarizan.

Los Poderes de la Unión debemos de servir al pueblo, sin que las diferencias partidarias se conviertan en obstáculo y lleven a la frustración a quienes debemos de servir.

Pero no puede el país adormecerse en sus fastos y sólo recordar lo que otros hicieron; o tratar de justificar en el pasado los errores del presente; debemos reconocer lo mucho que tenemos que hacer todos, hoy, para servir a México y servirle bien.

 

Los grandes postulados que explican la mexicanidad y las gestas libertarias, se sintetizan en libertad, igualdad y justicia social.

Hemos conquistado la libertad, pero aún debemos conquistar la igualdad y la justicia social.

Aquí, empeñamos la palabra del PRI en que seguiremos trabajando con denuedo y firmeza;  aquí, empeñamos nuestro compromiso con la sensatez y la prudencia.   Y nuestra convicción de que la política es debate, pero también acuerdo lícito y claro;  es acuerdo que resuelve problemas, no que los exacerba.

Los priistas nos empeñamos en construir acuerdos, no desconfianza;  en sembrar civilidad, no cizaña.

Compañeras y compañeros legisladores:

La Independencia de México fue el primer capítulo de una historia que aún no termina.

Hidalgo, Allende y Morelos, y miles y miles de mexicanos anónimos nos dieron una nación.

Juárez, los liberales de su generación  y millares de compatriotas, nos dieron la Reforma.

Zapata, Villa, Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas, nos dieron el Estado de la Revolución y las instituciones que dan firmeza a la nación;  el Estado de bienestar que rescató de la pobreza a millones de familias, industrializó al país y prestigió a México en el mundo.

Celebremos el Bicentenario de la Independencia, el Sesquicentenario de la Reforma y el Centenario de la Revolución, con júbilo genuino, pero también con trabajo.

Encaremos los desafíos que hoy nos presenta la historia y dejemos a las futuras generaciones un legado de patriotismo, que esté a la altura del que nosotros recibimos de nuestros padres.

Hagámoslo con la profunda vocación democrática que los constituyentes de  1917  conceptuaron como un sistema de vida, basado en el constante mejoramiento económico, social y cultural de los mexicanos, mucho más allá que el mero ejercicio del voto.

El gran compromiso que plantea el PRI, sabiendo que somos capaces de asumirlo, es que ya una vez construimos el Estado y que somos capaces de volver a hacerlo, de encabezar, ilusionar y resolver el problema de la movilidad social.

Aquí empeñamos el compromiso con el pueblo de México, para que por la Ley, por el proceso parlamentario, podamos aportar más al país, pensando en que algún día aspiraremos a tener la altura de los legisladores del  24  o del  57  o del  17.

Pensando en eso, saludamos con todo afecto y emoción al gran pueblo de México.

¡Que viva México!

DISCURSO. 15 septiembre, 2010. En representación del Grupo Parlamentario del PRI, en Sesión solemne de Congreso de la Unión. H. Cámara de Diputados. Palacio Legislativo de San Lázaro.

http://bit.ly/a2vYdz

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+ Tropiezos y triunfos en el tránsito al presente

+ Retroceso actual no eclipsa los logros históricos

+ Hay quienes olvidan los 150 años de la Reforma

CELEBREMOS

Francisco Rojas

Las gestas decisivas para la vida de México son propicias para reflexionar en lo que hemos sido, somos y lo que podemos ser. Hemos escrito la historia y formamos, a la vez, parte de ella. Desde 1810 hemos vivido en medio de vicisitudes. Tropiezos y triunfos nutrieron el tránsito hacia el presente. No somos la excepción; así se ha escrito, en circunstancias distintas, la historia de los Estados modernos.

La proeza independentista nos dio libertad y soberanía. La hazaña revolucionaria impulsó la justicia social y reivindicó el derecho de la población a mejores condiciones de vida y mayores oportunidades de ascenso económico y social. Fueron tan sólidos los logros de quienes nos antecedieron, que no han podido ser eclipsados por el retroceso de los últimos años. Somos un pueblo que ha sabido vencer la adversidad y superar las tragedias que ha padecido.

Independencia y Revolución están unidas por propósitos y valores comunes: libertad, soberanía, progreso y equidad. Hemos caminado mucho en busca de esos objetivos, a pesar de que algunos quieran ignorar el pasado y menosprecien el esfuerzo de los mexicanos para llegar a ser lo que hoy somos. Esas actitudes ocultan quizás su incapacidad para encarar los graves problemas nacionales que nos agobian. Para el pueblo mexicano la esperanza sigue viva. Estamos orgullosos de nuestra identidad que se nutre de la pluralidad étnica, cultural, ideológica y religiosa. Hemos unido lo diverso para construir una gran nación.

Algunos olvidan celebrar los 150 años del inicio de la Reforma. Es explicable para quienes creen que la obra y figura de Juárez y los liberales de su generación fueron perversas. En pleno siglo XXI, los prejuicios quieren imponerse a la razón y al derecho. Ante los embates al Estado laico, defendamos la laicidad plasmada en la Constitución de 1857, que retomaron y profundizaron los constituyentes de 1917.

Los mexicanos nos reconocemos en las tres grandes gestas fundacionales de la nación, aquilatamos su significado, ponderamos los aciertos y reflexionamos sobre las equivocaciones con serenidad, humildad republicana y optimismo, ajenos a la pirotecnia discursiva y la simulación demagógica.

Nada deshumaniza más que la expresión bajuna que esconde la realidad. Registremos el heroísmo de un pueblo que es superior a los desafíos y quiere reencontrar el camino de la estabilidad, la paz, la seguridad, la capilaridad social que antaño nos distinguió. Vivamos los anunciados espectáculos con alegría, pero sin deslumbramiento, seguros de que no vamos a permitir que el país se nos deshaga ni vamos a distraernos con el oropel de la verbena.

Celebremos con entusiasmo lo que hemos logrado, reafirmemos lo que queremos ser y hagamos lo necesario para lograrlo. Nos impulsa una enorme energía social que puede y debe ser aprovechada para no caer en el derrotismo y desaliento. No perdamos de vista las virtudes del pueblo mexicano, ni nos confiemos ante los embates a los valores de la laicidad que nos condujeron a la modernidad y desarrollo.

En unos días más festejaremos el inicio de la Independencia, y el 20 de Noviembre, el de la Revolución. En estos grandes movimientos sociales, lo mismo que en la Reforma, el pueblo mexicano venció obstáculos que parecían insalvables, se sobrepuso a las peores amenazas y avanzó hacia la conquista de su destino común.

Aclamemos el Centenario de la Revolución, que fue un hito en la historia y nos permitió ser, durante varias décadas, el país libre, próspero y generoso que fue modelo para nuestros hermanos latinoamericanos. Renovemos la confianza en que pronto podremos abrir caminos para generar riqueza, abatir la pobreza y disminuir la grosera desigualdad que nos agobia.

A lo largo de la historia, el pueblo ha confiado en sí mismo y ha salido fortalecido de las adversidades. Ante los graves problemas actuales, el Estado debe reasumir sus responsabilidades con la nación y su gente. No hay enemigos que vencer, sino problemas que resolver y para eso hace falta patriotismo y determinación. Hace falta confiar en el pueblo y no maquillar la realidad para cambiar las “percepciones”.

El ánimo debe ser festivo pese a la violencia y la inseguridad que padecemos, pues el pueblo tiene aliento para superar los obstáculos y legar a las futuras generaciones un país mejor que el que tenemos. Sinteticemos celebración y reflexión sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos y podemos ser.

EL UNIVERSAL. 7 de septiembre 2010. http://bit.ly/9I5s99

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… Ustedes escucharon ayer cuáles son nuestras ideas y principios para el análisis de la propuesta económica del gobierno: Estamos pidiendo no más impuestos; un presupuesto realista, cifras reales, que no vengan con ningún problema de estimaciones; austeridad en el gasto público, y las proyecciones macroeconómicas adecuadas.

Tenemos que partir de una base. Nos han repetido muchas veces, de las mejores condiciones de la economía mexicana durante 2010.

Nos han dicho que han creado 600 mil empleos; nos han dicho que vamos a crecer entre cuatro y medio, y cinco por ciento; nos han dicho que la inflación va a la baja.

Entonces todas las condiciones macroeconómicas que han estado en el tapete en el año, son mucho mejor que las que se previeron hace un año y por lo tanto, los ingresos del gobierno son mayores.

¿Esto qué quiere decir? Que el año que entra necesitamos darle más estabilidad al país, haciendo que crezca el mercado interno ¿y cómo puede crecer el mercado interno? Reduciendo el impuesto del valor agregado, para que el consumo pueda acelerarse y entonces crecer más y tener más impuestos.

Ya nosotros dijimos cuáles son los principios sobre los cuales vamos a analizar la propuesta económica del gobierno.

…En declaraciones podemos decir muchas cosas. Nosotros también podríamos decir: es irresponsable no haber bajado el gasto público en lo que debieron haberlo bajado, que pudieron haberlo bajado en más de 40 mil millones.

Necesitamos la información, los datos duros que nos manden analizarlos, y por eso es que nosotros hemos publicado hoy, cuáles son los principios sobre los cuales vamos a analizar la propuesta económica del gobierno.

… Nosotros (elaboramos la propuesta de reducir el IVA)  con base en lo que nos han dicho, lo que hemos visto en los diarios, lo que nos han estado recalcando todos los días –como les acabo de decir- mayor empleo, 600 mil; mayor crecimiento, menor inflación; mayor precio del petróleo ¿Eso qué quiere decir? Mayores ingresos.

Si estamos mucho mejor que el año pasado, en donde hubo necesidad de aumentar los impuestos porque había un gran agujero hacendario, eso ya desapareció. Entonces también debe desaparecer la necesidad de ese uno por ciento.

 ENTREVISTA.- Versión íntegra: http://bit.ly/cQFkUg

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…Nuestro país y todos los mexicanos, tenemos que sentirnos enormemente orgullosos del país que tenemos; del país que han construido las generaciones que nos han antecedido y el país que nos corresponde dejar a nosotros a nuestros hijos y nietos.

Este país se ha construido con el esfuerzo de millones y millones de mexicanos, por ello, la esperanza de que este país siga siendo fuerte, más equitativo, mejor en términos económicos y sociales, dándole vida digna a todos sus ciudadanos, debe ser y debe seguir siendo nuestro objetivo a perseguir.

No importa cuántos problemas nos encontremos en el camino, siempre tendremos la fortaleza y el espíritu de pelea para salir adelante.

…Tenemos que aspirar a cumplirlos (los principios de la Guerra de Independencia y de la Revolución Mexicana). Creo que se han logrado muchísimas cosas, y digo hemos porque todos diariamente hacemos algo por el país.

Vemos porque es evidente y nadie puede negarlo, las condiciones que teníamos en 1810, las condiciones que teníamos en 1910 y las condiciones que hay en 2010.

Independientemente de los problemas que ahora tenemos como el de la inseguridad y el desánimo social, tenemos un país enorme; tenemos una de las economías más grandes del mundo, que se ha construido en estos últimos 100 años.

Hagamos la comparación, veamos cómo éramos y cómo somos ahora. No perdamos por ningún motivo el espíritu de pelea.

 ENTREVISTA .- Versión íntegra: http://bit.ly/cQFkUg

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