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Archive for 10/04/11

+ Los maestros deben ser misioneros de la prevención del delito

+ La juventud necesita desarrollo y clínicas vs las adicciones

+ Hay líneas complementarias de acción contra la delincuencia

El gobierno no puede dejar al país en manos del crimen organizado, es urgente restaurar el Estado de Derecho, lo que entraña una lucha a fondo contra la corrupción, la impunidad, la formación y arraigo de una cultura de leyes, además de reactivar las opciones de desarrollo para  los jóvenes y evitar que caigan en manos de la delincuencia.

Es indispensable el uso de la fuerza pública, pero no es el único ni el principal recurso del Estado para desarticular a la delincuencia organizada. Es solo un camino donde deben comprometerse no sólo las instituciones, sino también la sociedad y su célula primaria, la familia.

El Estado debe reasumir sus responsabilidades para con la economía y para con la sociedad, por eso reclamamos que cumpla con la función de dar garantías de seguridad para la vida de las personas y su patrimonio.

Se requiere de un plan integral, en donde lo primero, es tratar las adicciones como un problema de salud pública y en esta tarea no hace falta matar a nadie, sino construir clínicas en todo el país y movilizar a miles de médicos, psicólogos y otros especialistas en auxilio de quienes han caído en la trampa de las drogas, en especial los jóvenes y niños.

El segundo punto,  es frenar el contrabando de armas de alto poder a México, pero esto  no lo harán los gobiernos de Estados Unidos, China y otros países productores de ese armamento, primero, porque no tienen condiciones políticas para hacerlo y, segundo, porque no van a bloquear el acceso de sus empresas productoras de armas a uno de los mercados más abundantes del mundo.

La tarea es de las autoridades aduanales mexicanas y,   para que la cumplan es necesario erradicar la corrupción que prevalece en ese sector y dedicar todos los recursos posibles –incluidos los efectivos del Ejército y la Marina Armada– a la vigilancia de las extensas líneas fronterizas y las costas del país.

Esto  no va a eliminar el contrabando de armas, pero si se hace bien, va a menguarlo y a disminuir el poder ofensivo de los ejércitos de sicarios.

También consideramos indispensable  que el gobierno convoque a los maestros de todos los niveles de enseñanza para que se conviertan en misioneros de la prevención del delito y acerquen la escuela a la comunidad, como lo han hecho en otros países con gran éxito.

El recurso más valioso de las organizaciones delictivas es su gente; los jóvenes que no tienen cabida en el sistema educativo y cuando la logran, no consiguen empleo o se ven forzados a incorporarse a la economía informal.

Por eso,  de lo que se trata es de retener para el país a las legiones de desheredados que ven una salida en la delincuencia. Pero para ello hay que elevar la calidad de la educación, no en abstracto, sino con dos objetivos: formar ciudadanos libres, dignos, útiles a sus familias y al país, y darles los conocimientos y habilidades que los conviertan en las personas  calificados que requiere una economía formal en expansión.

BOLETÍN, 10 abril, 2011.-

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