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Archive for 29/05/11

+ Resultados desastrosos en la economía y crece la desigualdad

+ Aumentó en 10 millones el número de pobres: Banco Mundial

+ Por fundamentalismos del mercado no se regula a los bancos

Los gobiernos emanados del PAN han abdicado de la función rectora del Estado, pues los resultados económicos son desastrosos, las desigualdades sociales se han profundizado en estos años, al grado que la población más pobre percibe el 1.4% del ingreso en tanto que el sector más rico concentra el 41% del mismo.

La calidad de vida de las clases medias ha caído en picada y la pobreza en todas sus modalidades ha aumentado desmesuradamente, la realidad concreta, es que la mitad de las familias carecen de recursos para pagar su alimentación, vestido, educación, salud y transporte y millones de personas de las clases medias están en riesgo de caer en alguna de las formas de pobreza:  6.1 millones de personas han caído en la pobreza en estos últimos años, según datos oficiales y de acuerdo con el Banco Mundial, son 10 millones.

Se ha reducido al máximo la capacidad del Estado para impulsar la inversión privada –y con ella la producción y el empleo– y proteger los derechos de los grupos mayoritarios de la población. Las empresas, los trabajadores, los desempleados y las familias se van quedando sin protección.

Cada año el Ejecutivo propone presupuestos restrictivos y, contra la voluntad del Legislativ,  aumenta el gasto corriente improductivo, cancela inversiones y programas, por el fácil medio del “subejercicio presupuestal” y guarda el dinero que debería invertir en fideicomisos que no rinden cuentas a nadie.

Como el gobierno ha renunciado a aplicar una política de fomento industrial, la industria no ha crecido en los últimos años; ramas generadoras de empleo como la construcción y las manufacturas, se han contraído. La inversión extranjera –y en gran medida la nacional– ha disminuido a consecuencia de la recesión y la inseguridad, que han provocado una reducción considerable en la industria turística.

Y por el contrario movido por el fundamentalismo del mercado, el gobierno prácticamente no regula a los bancos, cuya lealtad está con sus matrices externas, y las desmesuradas utilidades que obtienen proceden de comisiones y créditos al gobierno, al consumo e hipotecarios, en vez de destinar el ahorro de los depositantes a créditos a la producción.

Las consecuencias están a la vista: la economía, que en el año 2000 crecía a una tasa anual de 6 por ciento, en los diez años siguientes creció sólo en 1.6 por ciento en promedio y, como la población aumentó en 1.4 por ciento anual, el producto por habitante se estancó.

Eso explica que, a pesar de que los ingresos públicos en esos años fueron los más altos de la historia y se triplicó el presupuesto federal, México haya sido uno de los dos países que peor enfrentaron la recesión de 2009: la economía cayó en 6.1 por ciento en un solo año y todavía no recupera los niveles de 2008.

Estos hechos explican el hartazgo de la sociedad con los gobiernos panistas, que se empeñan en echarle la culpa al mundo o al pasado, a quien le atribuyen todas las maldades posibles para justificar los errores del presente y la falta de visión futura o a modificar estrategias que lejos de solucionar problemas, los agravan.

BOLETÍN, 29 mayo, 2011.-

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