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Archive for 10/01/12

Atención a  un solo tema y se ignora  todos los demás

+ Se ha explorado la viabilidad de judicializar la política

+ Por la sequía,  el hambre agrava la pobreza extrema

REDUCCIONISMO

Francisco Rojas

México y los mexicanos vivimos en uno de los periodos más difíciles de la historia posrevolucionaria, no sólo por los factores adversos del exterior, como la crisis financiera internacional de 2008 y reavivada desde la segunda mitad de 2011, sino también por una gestión gubernamental que equivocó sus objetivos y sus métodos.

 El factor común de los desaciertos del gobierno es su visión reduccionista, entendida como la atención exclusiva a un solo tema y la ignorancia de todos los demás. Hace cinco años, el único objetivo era lograr la legitimidad que el nuevo gobierno no había conseguido en las elecciones, y con ese objetivo se declaró la guerra al narco.

 Desde mediados del sexenio el gobierno se volcó hacia una segunda prioridad: impedir que un priísta ocupe la Presidencia de la República. Con tal propósito se han promovido alianzas, a veces fallidas, con la fuerza que durante tres años calificó de “espurio” al presidente, y se ha explorado la viabilidad de judicializar la política.

 Esto ha hecho que el gobierno desatienda otros problemas angustiantes para la sociedad, como la construcción y ejecución de una política económica contracíclica que genere empleos formales y fortalezca el mercado interno. Eso explica que las autoridades no parezcan advertir la gravedad de los problemas del campo y los devastadores efectos que ya tienen sobre las familias campesinas, primero, y sobre el resto de los consumidores, en unos días o semanas más.

 Con bases jurídicas o sin ellas, el gobierno se ocupa de descalificar los esfuerzos de la Cámara de Diputados para crear un fondo de apoyo a los campesinos afectados por la sequía. Pero lo que está en juego no son las facultades de una institución, sino la disponibilidad de alimentos, los precios de la canasta básica y el hambre que agravará la pobreza extrema y el malestar social.

 El 2011 fue catastrófico para el campo mexicano y todo indica que 2012 será peor. A principios de 2011, la población de 11 estados fue víctima de heladas inusuales que arruinaron enormes extensiones de siembra. Ahora, 20 entidades sufren una prolongada sequía que ya ha exigido el despliegue de pipas con agua potable para el salvamento de cientos de miles de personas.

 Estos hechos son dramáticamente reales. Por eso es ocioso que los políticos nos centremos en polémicas sobre atribuciones de uno u otro órganos del Estado o sobre el origen de los recursos, cuando lo que debemos hacer es sumar esfuerzos para acudir de inmediato con las familias campesinas que han perdido sus cosechas, en especial de las que siembran para autoconsumo.

 El problema va a extenderse a las ciudades en poco tiempo, pues las magras existencias de maíz y otros granos presionarán los precios de la canasta básica al alza, y ni siquiera tendremos la posibilidad de comprar alimentos en el exterior, pues naciones como Argentina y EU, los grandes productores, han anunciado que no tendrán suficiente para abastecer la demanda mundial.

 Lo que en este momento importa no es enfrascarnos en discusiones bizantinas sobre quién tiene atribuciones para tomar decisiones, sino que todos hagamos nuestra parte, y la hagamos de inmediato. No se puede esperar que los programas existentes resuelvan problemas que no se pudieron prever; por eso los diputados del PRI hemos instado al Ejecutivo federal a que tome las medidas necesarias y recurra a las fuentes de recursos que estime más convenientes, con tal de mitigar los efectos de la sequía sobre los campesinos y sobre los consumidores en general.

 El objetivo que debe unir a todas las instituciones del Estado y a todos los políticos es hacer lo necesario para que ningún campesino sufra sed ni padezca más hambre, y que los precios de los alimentos básicos se mantengan lo más estables posible, para que no se conviertan en detonadores de la inflación que la voz oficial ha declarado desterrada para siempre.

 Volvamos los ojos a la realidad. Restauremos el tejido social y preservemos la concordia en este año electoral. Fortalezcamos Estado de derecho y gobernabilidad. Protejamos a la gente de amenazas financieras y económicas externas y no olvidemos que México y los mexicanos importan más que los afanes electorales de un partido.

EL UNIVERSAL, 10 enero, 2012.-

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