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Posts Tagged ‘Alemania’

+ Interdependencia y repercusiones del fenómeno recesivo

+ El mercado interno llamado a ser  recurso compensatorio

+ Partidos: a sumar voluntades contra  pobreza y desigualdad

HACIA 2012

Francisco Rojas

 En vísperas de 2012, el mundo vive tiempos de incertidumbre. Las debilidades del esquema monetario en que se asienta la zona euro, los excesos de algunos gobiernos y las operaciones indebidas de los bancos privados generaron severas crisis financieras, de producción, empleo y consumo en países como Grecia, Portugal y España, e incluso en Italia, y aún no se tiene la certeza de que las medidas acordadas la semana pasada permitan corregir un diseño económico regional que, hoy lo sabemos, estuvo mal concebido desde su origen.

 En el mundo globalizado, las economías están más propensas a contagiarse, y el riesgo es aun mayor debido a las presiones políticas que forzarían al presidente Obama a hacer fuertes recortes a los programas sociales.

 Las perspectivas no son alentadoras. Si los remedios acordados por Alemania y Francia no fueran suficientes, las exportaciones de Estados Unidos y los países asiáticos a Europa se desplomarían, lo que ocasionaría serios perjuicios a sus economías y elevaría las tasas de desempleo y pobreza que afectan en particular a la sociedad estadounidense, lo que a su vez irradiaría hacia el resto del continente.

  En cualquier escenario, la aguda interdependencia internacional extenderá la carga de los problemas económicos de Europa y Estados Unidos hacia el mundo entero a través del comercio exterior y de los movimientos internacionales de capitales. México, que destina al vecino país del norte 85% de sus exportaciones, sería muy vulnerable en un proceso de recesión internacional como ése; por ello nuestro país tiene que aprovechar todo su potencial para preservar en lo posible su economía de las tendencias adversas en el orden global.

 Como lo subrayó en días pasados la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, la estabilidad macroeconómica de nuestro país es una fortaleza apreciable en medio del desconcierto que priva en otras partes del mundo.

 Es muy positivo, pero insuficiente, que hasta ahora no hayamos sufrido un proceso inflacionario galopante o que la devaluación del peso frente al dólar no haya sido ni profunda; la verdadera importancia de estas fortalezas está en saber aprovecharlas para acelerar el crecimiento económico en el entorno internacional adverso que prevalecerá en 2012 cuando menos.

  A partir de la estabilidad, debemos propulsar el crecimiento de la producción, el empleo, el ingreso de las familias y el mercado interno, a fin de enfrentar el fenómeno recesivo mundial. Por ello, para darle certidumbre y tranquilidad al país, en las discusiones de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para 2012, los diputados del PRI hicimos ajustes a la propuesta del Ejecutivo federal para asegurar el equilibrio entre ingresos y gastos y, a la vez, fortalecer la inversión pública para que se convierta en un propulsor eficaz de nuevas inversiones privadas, en especial de las pequeñas y medianas industrias, que son las principales generadoras de empleo en la economía formal.

  Más allá de sus legítimas diferencias, los partidos políticos deben sumar voluntades y esfuerzos para enfrentar problemas como la generación de empleo de baja calidad, la pobreza, que afecta a 52% de la población, y la desigualdad que cada día se agudiza. Además de proteger a los trabajadores, debemos también preservar a las clases medias que fueron el gran logro de la industrialización del siglo XX y que ahora, en su estrato popular, están cada vez más cerca de la línea de pobreza urbana, para no agudizar la debilidad de nuestro mercado interno, que debería ser nuestro recurso compensatorio.

 Tenemos problemas que resolver además del crimen organizado, cuyo combate todos acuerpamos, ya que no se puede permitir que la delincuencia subvierta el orden jurídico y afecte a la sociedad, pero tampoco podemos admitir que esa lucha se convierta en el único problema del país y se utilice como pretexto para atacar a fuerzas políticas opuestas y poner en peligro no solo el proceso electoral sino la gobernabilidad, en momentos en que se debe procurar conjuntar esfuerzos y unir voluntades, con visión de Estado, frente a los nubarrones que nos acechan.

EL UNIVERSAL, 13 diciembre, 2011.-

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  • Aún impredecibles los efectos de la recesión
  • Necesario revisar el papel del Banco de México
  • En EU, la prioridad es recuperar empleos perdidos
  • LA SITUACIÓN ECONÓMICA
    Francisco Rojas

    Podríamos decir que un fantasma recorre el mundo: el de la desconfianza y el miedo de los ahorradores e inversionistas en el sistema financiero internacional y en la capacidad
    de los gobernantes para ponerse de acuerdo y adoptar las medidas adecuadas para inyectarle liquidez y reactivar la economía.

    La crisis financiera, que se veía venir, ya contaminó a la economía real. Los expertos no se ponen de acuerdo en la profundidad y duración de la recesión; mientras unos dicen que se asemejará a la de 1929, otros confían en la pronta capacidad de recuperación de la economía estadounidense, como sucedió en las tres crisis anteriores. Las peticiones de rescate de bancos y empresas se multiplican y se teme que los recursos sean insuficientes si no se frena el temor, antes de que se convierta en pánico.

    Los despidos y la espiral descendente que arrastran al consumo y la producción, están creciendo con repercusiones mundiales. Japón ya se declaró oficialmente en recesión; Francia y Alemania no se ponen de acuerdo en el monto y alcance de las medidas a adoptar.

    Quizá por eso el Presidente electo Obama, aunque se inclinó por reciclar un experto equipo económico moderado, de centro, que pareciera afín a las recetas financieras tradicionales, señaló que sin descuidar el crecimiento a largo plazo, su objetivo era enfrentar el desempleo creando millones de nuevos trabajos y se resistió a rescatar a la industria automotriz sin un programa de reconversión a cambio.

    En México la crisis ya se presentó por el lado de la economía real más que por el financiero, a causa de la caída de las exportaciones, la inversión extranjera directa, las remesas, el turismo, etc.; pero no sabemos el estado real de los bancos y de muchas empresas, que ya no podrán fondearse en el exterior y a las que habría que apoyar para no obstruir los circuitos financiero-económicos y agravar el desempleo; tampoco sabemos qué haremos si no se alcanzan las metas y supuestos presupuestales; y desconocemos la naturaleza, proporción y plazo de las coberturas petroleras; etc.

    Tenemos que adoptar lo que Paul Krugman denomina como la “economía de la depresión”, en donde “las reglas usuales de la política económica ya no son aplicables”. En otras palabras, ahora se requieren políticas audaces, prontas y efectivas que reactiven la economía por la vía del gasto público, el financiamiento a los productores, el cuidado del mercado interno, el fomento a las exportaciones y otras acciones apropiadas a este contexto.

    Por ello es necesario, entre otras medidas financieras, revisar el papel del Banco de México y analizar si también, como ocurre en otros países, debe ocuparse del desarrollo económico, abrir la llave del crédito interno para la producción y poder financiar déficits presupuestales temporales, circunstancia prevista en la Ley de Presupuesto para casos excepcionales como el actual.

    El problema es mundial y parece que cada país tendrá que salvarse a sí mismo. Por ello, no podemos permitirnos la inacción y la opacidad y que nos gane la lucha ideológica; hay que ser pragmáticos. El objetivo debe ser evitar la conjunción de la depresión económica con la inseguridad pública, para no caer en problemas sociales y políticos.

    EL UNIVERSAL, 2 de diciembre, 2008 http://bit.ly/be80FE

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