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Posts Tagged ‘Art. 127’

+ El Uso del agua, asunto de Seguridad Nacional 

+ México, un país con pocas reservas

+ Recursos hídricos, requieren política de Estado

AGUA

Francisco Rojas

Hace 18 años, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, reunida en Mar del Plata, Argentina, propuso que el 2 de marzo fuera el Día Mundial del Agua, iniciativa que fue aprobada por la Asamblea General en 1993. La comunidad internacional se dijo convencida del inminente riesgo de escasez del agua dulce y la necesidad de usarla eficientemente, conservarla y proteger los recursos hídricos, indispensables para el consumo humano, la producción de alimentosla actividad industrial y para la preservación de cualquier forma de vida.

Las existencias de agua se ven cada día más presionadas por el aumento de la población mundial, cuyo volumen será de 8 mil 100 millones de personas en 2030; las sequías, tormentas e inundaciones que se atribuyen al cambio climático, la contaminación, el desperdicio y la desertificación de los bosques. Se teme que la disputa por el agua sea motivo de tensiones, conflictos e incluso guerras regionales en el siglo XXI.

México es un país con pocas reservas acuíferas en sus lagos, ríos, arroyos y depósitos subterráneos: apenas 409 mil millones de metros cúbicos, un sexto de las reservas de EU. Pero, el manejo de los recursos hídricos es deficiente, en gran parte por el régimen jurídico centralizado que ha prevalecido desde la promulgación de la Ley sobre Vías de Comunicación en 1888 y se ha acentuado pese los cambios administrativos: de la Comisión de Irrigación a la Secretaría de Recursos Hidráulicos, su integración a la SARH y la creación de la Comisión Nacional del Agua.

La Federación excluye de la administración y beneficios del agua a los gobiernos de estados y municipios que cuentan con las grandes cuencas hidrográficas, como Durango, Chiapas y Tabasco, y margina a las instancias locales del cuidado y aprovechamiento de los recursos hídricos y la preservación del ambiente; las aguas de una cuenca son trasvasadas a otra sin consultar a los estados que la generan, y propicia conflictos entre entidades vecinas y contradice el pacto federal.

El centralismo, ineficiencia e inequidad en la administración de este recurso, sumados a su escasez, lo han convertido en un asunto de supervivencia y seguridad nacional, que sólo podrá resolverse con el manejo integral del agua en México, desde el origen hasta la utilización y tratamiento. Para ello deberá crearse un ente autónomo que armonice la visión nacional e integral del agua, con los criterios regionales y los intereses de los estados y municipios y tenga atribuciones legales e instrumentos operativos para impulsar políticas públicas en materia de impuestos, derechos, obras de infraestructura, canales de conducción y riego, uso agrícola eficiente, plantas de tratamiento de aguas negras, entre otros.

A juicio de los diputados del PRI, el tema del agua tiene la máxima importancia estratégica para el país y, para hacerle frente, acordó promover una modificación al artículo 127 constitucional, para que las entidades federativas tengan derecho a participar de los beneficios de explotación, uso y aprovechamiento de las aguas nacionales que se generen en sus territorios y destinen los recursos provenientes de esa participación a programas de infraestructura hidráulica, tratamiento de aguas, protección de las cuencas hidrológicas, ríos y lagos, conservación del suelo, reforestación, control de incendios y plagas forestales, así como a programas relacionados con otros trabajos vinculados al cuidado de bosques y selvas.

El propósito es elevar al más alto rango jurídico el derecho y la obligación de los tres órdenes de gobierno de cuidar las cuencas hidrológicas, ya que desde hace algunos años se tiene conciencia de la escasez del agua, pero el gobierno parece no advertir la necesidad de racionalizar su uso desde su captación hasta su destino final.

Es hora de la descentralización y la vigencia efectiva del pacto federal, pero con una estrategia integral y visión de largo plazo para conjuntar esfuerzos a fin de optimizar el uso de un recurso cada vez más escaso y que, como dijimos, es un tema de seguridad nacional que requiere de una política de Estado que trascienda diferencias políticas y términos sexenales. Elevemos la mira; cuidemos el destino y la calidad de vida; dejemos de lado las divergencias y unamos esfuerzos.

EL UNIVERSAL, 6 de abril, 2010 http://bit.ly/90XHAf

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