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Posts Tagged ‘Calderón’

+ Nuestra democracia: respuesta civilizada a protestas sociales

+ Los ciudadanos eligiremos libremente a quién nos gobernará

+ Nuestros vecinos organizarán y vigilarán las elecciones

A VOTAR

Francisco Rojas

Aunque para algunos candidatos y partidos el primer objetivo es ganar las elecciones del próximo domingo, para el país lo importante es refrendar la democracia, y este refrendo será más contundente en la medida en que más personas acudan a votar, que no haya incidentes graves y que ganadores y perdedores respeten la voluntad de la mayoría.

La construcción de la democracia mexicana ha sido una respuesta civilizada a una sucesión de conflictos y demandas sociales, entre ellas, las provenientes de los movimientos estudiantiles, obreros y campesinos y de las fuerzas políticas desde la segunda mitad del siglo XX. Ante ello, el PRI impulsó un proceso gradual pero profundo de reforma política que, en 1977, posibilitó la apertura de cauces institucionales a grupos y partidos que actuaban en el clandestinaje o ni siquiera se habían organizado, e inauguró la pluralidad con el sistema mixto que comprende distritos uninominales y circunscripciones plurinominales. El registro de siete candidatos presidenciales en 1982 fue un claro reflejo de la diversidad política de la sociedad.

Los partidos se fortalecieron, la oposición ganó espacios y fuerza política en la Cámara de Diputados y demandó reformas adicionales. Las instituciones fueron receptivas a esos reclamos y aceleraron la reforma política. En 1989, el PAN gana su primera gubernatura y en 1990 se crea el Instituto Federal Electoral (IFE) para organizar las elecciones.

La reforma de 1996 fue precedida por la violencia política de 1994 (insurrección en Chiapas, asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu), la crisis financiera y la recesión económica. Se dio plena autonomía al IFE y se creó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) como sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Desde entonces hasta nuestros días, los ciudadanos organizan las elecciones: la movilización cívica de miles y miles de mexicanos que actúan como autoridades electorales y cuentan los votos ha sido reconocida en el mundo entero.

En 1997 el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y el PRD ganó la jefatura del Gobierno del Distrito Federal; en 2000, el candidato del PAN, Vicente Fox, ganó la Presidencia de la República y en 2006 triunfó otro panista, Felipe Calderón, con una ventaja menor a 1%. Aún están en la memoria las protestas del candidato perdedor y los problemas políticos que les siguieron.

Este domingo, los ciudadanos decidiremos quién nos gobernará. Esa noche, el presidente del IFE informará el resultado del conteo rápido, cualquiera que éste sea. Después que se hayan contado los votos y se desahoguen las impugnaciones, el Tribunal Electoral anunciará el resultado final e inapelable.

La democracia exige aceptar la voluntad de la mayoría, por pequeña que sea la diferencia de votos; por ello, la semana pasada se firmó un acuerdo en la Comisión Permanente del Congreso confiando en que todos los partidos acepten los resultados electorales.

Más de un millón de vecinos nuestros organizarán y vigilarán las elecciones y existen múltiples pruebas de que es imposible un fraude concertado. Por eso no hay lugar a las acusaciones prematuras de un supuesto fraude. Los ciudadanos que valoramos la democracia debemos defender las instituciones y el voto. Llevamos más de 35 años perfeccionando la democracia representativa y no la vamos a echar por la borda.

El domingo por la noche habrán concluido las elecciones y todos deberemos ver hacia adelante. Los problemas internos y externos son muchos y de gran calado, y los mexicanos no nos debemos desgastar en conflictos innecesarios y sin sustento. El nuevo presidente lo será de todos y deberá convocar al país entero, los que lo apoyaron y los que no, a sumar esfuerzos por un objetivo supremo y común: el bien de México.

 EL UNIVERSAL, 26 junio, 2012.-

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9 de mayo 2010

…Se protegerá a los usuarios de la banca frente a las altas comisiones y tasas de interés. Asimismo se aprobó la Ley de Competencia Económica, para combatir más eficazmente los monopolios y oligopolios, para reducir los precios de consumo y diversificar las opciones en la compra de bienes y servicios.

La  (Cuenta Pública) correspondiente a 2007, primera de Calderón, también se reprobó, entre otros, por su ineficaz manejo del gasto y por destinar recursos no ejercidos por 84 mil millones de pesos a fideicomisos de manifiesta opacidad.

Promovimos la racionalización de los gastos fiscales: la reducción del gasto corriente de los altos mandos; la autonomía del Servicio de Administración Tributaria, a fin de fortalecer su independencia técnica, hacer eficiente la recaudación y evitar el manejo parcial de la política fiscal; y que las resoluciones de la Auditoría Superior de la Federación sean inculpatorias

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+ El DF  no puede marchar  a contrapelo con la Federación

+ Tiempos en que  no se hizo un solo metro del Metro

+ Muchos frentes abiertos y poco esmero en resolverlos

LA DEMOCRACIA EXIGE CONCORDIA

Francisco Rojas

La relación entre el gobierno federal y el capitalino es una historia de desencuentros que no dejan de ser ridículos y absurdos. El empecinamiento del jefe de Gobierno en esquivar la relación directa con el Presidente de la República ya agotó el efecto político que pudo haber tenido hace algunos meses; sobre todo cuando todos los gobernadores perredistas, con excepción del señor Ebrard, tienen una relación de armonía y colaboración con el Ejecutivo federal en beneficio de sus gobernados.

La ciudad de México no puede marchar a contrapelo de la Federación; necesita obras de infraestructura y participación de muchas dependencias federales; la complejidad de los problemas es tal que no es posible desvincularse totalmente del gobierno central. El Distrito Federal tiene que coordinarse con la Comisión Nacional del Agua y con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, entre otras, para resolver o atenuar sus graves rezagos.

No olvidemos que la administración pasada se negó a enterrar el presupuesto; todo se fue en obras de relumbrón y clientelismo que no resolvieron ninguno de los grandes problemas del DF. No se hizo, valga la redundancia, un solo metro del Metro. No se incorporó a la vialidad ningún nuevo eje vial; no se renovó el obsoleto transporte capitalino que sigue operado por miles de choferes que no respetan el reglamento de tránsito; no se agregó un solo metro al Acuaférico, por lo que delegaciones como Iztapalapa, Iztacalco y Gustavo A. Madero sufren graves carencias de agua potable. No se otorgó mantenimiento al drenaje profundo, por lo que el emisor central y el Gran Canal representan un serio riesgo de desbordamiento; asimismo, las obras del río de los Remedios se suspendieron, a pesar de que casi todos los asentamientos humanos vecinos están por debajo de su cauce, con el peligro que eso representa. Sin embargo, a Ebrard le interesa más ahondar el diferendo con Calderón que establecer canales expeditos de comunicación que beneficien a los capitalinos.

Por otro lado, el titular del Ejecutivo federal, lejos de tender puentes serios de colaboración, le hace frente al perredista que se empeña en seguir la línea de López Obrador. La última escaramuza que escenificaron ambos gobiernos tuvo como motivo el refinanciamiento de la deuda capitalina por la necesidad de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público avalara sus términos.

El jefe de Gobierno dijo en varias ocasiones que el gobierno federal estaba politizando ese refinanciamiento, olvidando que él le ha dado un cariz totalmente político a su relación con el Presidente. Después de un estira y afloja que se prolongó hasta los últimos minutos del plazo fijado por los bancos acreedores, se pudo llegar a un acuerdo para que el Gobierno del DF ahorre anualmente mil 500 millones de pesos por el servicio de su deuda, lo que alcanzaría para construir la línea 12 del Metro o construir 10 líneas de Metrobús, además de construir el Acuaférico hasta Iztapalapa y darle mantenimiento al drenaje profundo.

Tenemos muchos frentes abiertos como para que los colaboradores de Calderón no se esmeren en resolverlos. El conflicto con el sindicato minero, la embestida mediática contra el sindicalismo mexicano, los cotidianos ataques a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, las diferencias con la justicia estadounidense por el caso de un ciudadano mexicano de origen chino al que se le decomisaron 205 millones de dólares en efectivo, el empantanamiento de importantes iniciativas en el Congreso; tal parece que la única reforma que ha suscitado acuerdos es la electoral; el deterioro de nuestras relaciones con Venezuela, Cuba y Bolivia; el activismo beligerante del ex candidato perredista a la Presidencia; la actitud de los radicales de una izquierda que no acierta a modernizarse ni a vivir en un estado de derecho. Como si todo esto fuera poco, en el PAN hay “fuego amigo”, lo que constituye un obstáculo más al desempeño normal del Ejecutivo federal.

No hemos aprendido a vivir en el presidencialismo y ya estamos pensando en darle matices parlamentarios a nuestro sistema; va a ser muy difícil lograr acuerdos al respecto. Sólo un desempeño responsable de nuestros gobernantes, de los partidos políticos y de los poderes fácticos podrá lograr que nuestro sistema político se perfeccione y cubra los enormes baches institucionales que han aparecido en los últimos años. Por ello la democracia exige, también, concordia.

EL UNIVERSAL, 7 agosto, 2007.- http://bit.ly/bPD8Lh

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