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Posts Tagged ‘Cambio climático’

+ Las cobijas necesarias y ayudan, pero son insuficientes

+ Se agravan los daños por fenómenos climatológcos

+ No sabemos cómo piensa  dar respuestas el Gobierno

+ La realidad no hace caso a las buenas intenciones…

PREGUNTA: ¿… Es suficiente que nada más envíe despensas y cobijas para atender la emergencia en la sierra  Tarahumara?

 Los problemas que tenemos en el campo, que además se están agravando – ya ha habido nuevas heladas ahora en Sinaloa, a finales de año- requiere de un tratamiento integral. Qué bueno, todo ayuda.

Pero el asunto es que, para resolverlo, se requiere de un programa integral para ayudar a todas las zonas devastadas por los fenómenos climatológicos.

No podemos esperar que con cobijas resolvamos el problema. Qué bueno que se las den, porque las requieren, pero no es suficiente; son necesarias, pero no son suficientes.

Requerimos de un programa integral y, por ello, hoy se va a plantear en la Comisión Permanente, la posibilidad de la firma de un acuerdo nacional para que haya realmente una atención integral al campo, en esas zonas devastadas por las sequías, heladas o las inundaciones.

…  Los 10 mil millones de pesos, pueden ser más o pueden menos. Ese es un cálculo que se ha hecho y, de ahí, lo que procede es que el Gobierno Federal vea en cada uno de los estados, de 20 ó 22 que han tenido problemas, cómo está su propia situación para que se vayan tomando las decisiones entidad por entidad. Son cosas que se tienen que analizar en sus propios méritos y en sus propios sitios.

Estar negando la totalidad o no, de los 10 mil millones, no corresponde a la realidad. Es un cálculo aproximado de lo que eso puede costar el problema, pero eso se verá finalmente — como se hizo el año pasado también con las heladas que se sufrieron — se vieron los resultados que existieron en cada uno de los estados que sufrieron las consecuencias de las heladas y  se resolvió el problema de cada entidad, y finalmente se solucionó el problema.

PREGUNTA: ¿En el Gobierno Federal ve ineficiencia, ineficacia o insensibilidad ante esta problemática …?

 Lo que veo es una falta de voluntad política de tomar el “toro por los cuernos”. Hay que tomar el “toro por los cuernos”, hay que resolver el problema… Tratar de resolverlo.

Aquí nadie está exigiendo nada gratis. Lo que se está exigiendo es que haya atención y que no haya, como dice, la “insensibilidad” de no resolver el problema simplemente porque no quieren que esto se vea en conjunto. La verdad es que no sabemos cómo quieren resolverlo.

De todas maneras lo van a tener que resolver, porque la realidad se va a imponer. Desgraciadamente la realidad no hace caso a las buenas intenciones.

PREGUNTA: ¿Este acuerdo nacional en qué consistiría y quiénes lo apoyarían?

 En eso. Lo apoyarían todas las organizaciones campesinas de México; creo que lo van a apoyar los partidos, y lo que queremos es eso, sentarnos, que se siente el gobierno con los estados, con los afectados, con las organizaciones y que se tomen las decisiones correspondientes, pero que se vea que está ahí la voluntad política para resolverlo.

PREGUNTA: ¿No se supone que es responsabilidad del Gobierno Federal?

 Por supuesto, eso es lo que estamos pidiendo, que el gobierno se siente con las organizaciones, se siente con los afectados y tomen las decisiones que le corresponden.

Nosotros estaremos, dentro de nuestras facultades y responsabilidades, atentos a colaborar en la solución de las mismas.

PREGUNTA: Pero si no ha querido aprobar 10 mil millones, se ve que no hay voluntad, cómo se va a querer sentar el gobierno

… Por eso vamos a insistir hoy en un acuerdo nacional.

PREGUNTA: ¿Sería una exigencia para que el Gobierno Federal se siente a dialogar con estas organizaciones…?

…  Es una exigencia.

ENTREVISTA DE MEDIOS, Palacio Legislativo de San Lázaro, 18 enero, 2012.-

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+ En México impera la falta de uso de energías limpias

+ Deterioro ambiental, otro reto además del económico

+ El país demanda un uso más eficiente de energía

ENERGIA YMEDIO AMBIENTE

Francisco Rojas

A los difíciles problemas de impulsar el crecimiento de la economía y mejorar la distribución del ingreso, se agrega el imperativo de revertir el deterioro del medio ambiente, que está llegando al punto de amenazar la supervivencia del ser humano.

 El mundo del siglo XXI se enfrenta a una contradicción: necesita aumentar la producción de alimentos para hacer frente a las necesidades del crecimiento demográfico y a la demanda de algunas economías emergentes de Asia. Pero una mayor producción aumenta la combustión de energéticos que, a su vez, contamina el ambiente, sobrecalienta la atmósfera y altera el clima.

 El origen del problema está en el modelo tecnológico seguido desde de la Revolución Industrial, basado en quema de combustibles fósiles, y en los retos tecnológicos y económicos de la transición hacia fuentes de energía limpias.

 El cambio climático es un fenómeno mundial que exige respuestas de toda la comunidad internacional. Con este propósito, en 1992 se firmaron tres instrumentos en Río de Janeiro: el Tratado del Cambio Climático, la Convención sobre Diversidad Biológica y la Convención para Combatir la Desertificación. Pero ni estos acuerdos ni las posteriores reuniones bienales han logrado revertir el problema, ya que los grandes emisores de bióxido de carbono se resisten a las energías limpias —solar, eólica, geotérmica, hidráulica y bioenergía— tanto por sus altos costos como por los intereses de las grandes compañías petroleras.

 Por el cambio climático, las inundaciones son cada vez más frecuentes y devastadoras y las heladas y sequías son más intensas. El Panel Intergubernamental del Cambio Climático dice que el problema empeorará, los costos se elevarán y algunas regiones serán cada vez más inhóspitas.

 Por lo que se refiere a México, el panorama no es alentador. La dependencia de los hidrocarburos es de las más altas del mundo: según la Secretaría de Energía, el petróleo aporta el 62% de la energía primaria y el gas natural, el 29%. Sólo el 7% proviene de fuentes energéticas limpias.

 Además, se ha manejado mal la industria petrolera. Los excesos en la explotación de Cantarell y la marcada insuficiencia de las inversiones en exploración, refinación e investigación disminuyeron las reservas y elevarán los costos de producción de hidrocarburos en próximos años.

 Paralelamente, la presión de la población sobre los recursos naturales y la economía es creciente: en sólo 60 años se cuadruplicó la población y las políticas públicas mantienen a la economía estancada, con sus secuelas de desigualdad, pobreza e incapacidad del mercado interno para compensar la contracción de la demanda externa debida a la desaceleración de la economía estadunidense, a la que se destina 85% de nuestras exportaciones.

 La economía mexicana continuará dependiendo del petróleo en el futuro previsible, y eso nos obliga a hacer un uso más eficiente de la energía y a adoptar una estrategia para desarrollar las energías limpias y reducir la emisión de gases.

 México tiene gran potencial de geotermia en sitios que, además, son propicios para el turismo. Las tecnologías para su explotación son sencillas y las inversiones relativamente menores, sobre todo en aplicaciones pasivas como plantas desaladoras y procesos de secado de productos vegetales y animales. El calentamiento del agua para uso comercial y doméstico mediante la energía solar se ha explotado con éxito en muchos países europeos y es una opción en México.

 Para desarrollar las energías limpias el gobierno tiene que impulsar proyectos piloto y brindar apoyo financiero y capacitación para nuevos proyectos, implementar programas de investigación aplicada y desarrollo tecnológico. La transición a las energías limpias pasa por la energía nuclear. Su desarrollo exige fuertes inversiones a largo plazo, liderazgo y credibilidad en el gobierno y, debido a la percepción de peligro que conlleva, requiere campañas de educación y comunicación.

 Mientras México y el mundo sigan dependiendo de los combustibles fósiles deberán implementar sistemas de captura y confinamiento de carbono (CCC), viables en escala y costo. Estos sistemas serán más necesarios si, como esperamos, la economía superará el estancamiento de once años y retomará el crecimiento sustentable a largo plazo.

EL UNIVERSAL, 27 diciembre, 2011.-

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+ Ideas, proyectos e impulsos  de varias generaciones

+ Tenemos oficio de Gobierno y vocación de servicio

+ Desde el año 2000, en México se gobierna sin brújula

+ Sabemos cómo retomar el crecimiento, con paz y justicia

HACIA EL SIGLO XXI

Francisco Rojas

La semana pasada el PRI celebró su 82 aniversario y efectuó el cambio de su dirigencia; saludo cordialmente a mis amigos Beatriz Paredes y Jesús Murillo y le deseo a Humberto Moreira y a Cristina Díaz una gestión exitosa y llena de buenos resultados. A lo largo de más de ocho décadas, el PRI se volvió un pilar fundamental del sistema político mexicano, impulsó la transformación del país y se transformó con él. Arribamos a nuestro aniversario con una renovada visión del presente y el futuro de la nación. Somos el PRI del siglo XXI.

Aprendimos de los aciertos y los errores; nos fraguamos en los éxitos y las frustraciones. Varias generaciones aportaron al partido ideas, proyectos, impulsos nuevos. Tenemos oficio de gobierno y vocación de servicio; no actuamos por ocurrencias ni banalidades; sabemos usar los instrumentos de la política y estamos por encima de oportunismos y frivolidades. Estamos listos para reactivar una economía que ha caído estrepitosamente en los últimos diez años, profundizando pobreza y desigualdad; desde el año 2000, se gobierna sin brújula y el país da tumbos que amenazan la estabilidad y la paz social. Sabemos cómo retomar el crecimiento con tranquilidad, equidad y justicia social.

Para los priístas, el crecimiento económico no es un fin en sí mismo, es el medio para alcanzar más y mejor educación, un sistema de salud universal de alta calidad, vivienda decorosa para los estratos populares. Sólo con planeación y acciones concertadas podemos traducir los esfuerzos nacionales en progreso y bienestar. Sabemos que no se gobierna con discursos ni con la presentación sistemática de una inexistente realidad. La sociedad sufre carencias cada vez más agudas y ya no admite falacias repetitivas.

En mi partido se entiende la imperiosa necesidad de generar empleos detonando la obra pública y propiciando condiciones adecuadas para una considerable inversión privada. Necesitamos ampliar las vías de comunicación, expandir y mejorar carreteras, puertos, aeropuertos, telecomunicaciones, hospitales, escuelas y servicios públicos en general; el país tiene los recursos para hacerlo y los priístas sabemos cómo lograrlo. Requerimos una política industrial que genere millones de empleos bien remunerados y construya cadenas productivas para sustituir importaciones de insumos y evitar el desperdicio del talento y la fuerza de trabajo que flagela al país. Mientras se carezca de oficio político y visión de Estado seguiremos rezagados ante las demandas de una población que aspira a vivir con dignidad y tranquilidad.

Hemos caído en una peligrosa dependencia alimentaria. El abandono del campo en los últimos diez años ha empobrecido más a los campesinos y abatido la producción agrícola y ganadera. Importamos cerca del 45% de los alimentos que consumimos a precios cada vez más altos por la creciente demanda en Asia, la especulación en los mercados y los desastres generados por el cambio climático. Inundaciones y sequías asuelan las principales regiones productivas, propician escasez y arrasan con el poder adquisitivo de individuos y naciones. En mi partido tenemos un compromiso con los campesinos y los consumidores; estamos dispuestos a apoyar al campo con lo que los panistas le han negado a la gran mayoría: créditos oportunos, tecnología, fertilizantes, transporte y distribución para aumentar la rentabilidad de los cultivos.

Por otro lado, es urgente acabar con el desorden, la mala administración, el entreguismo y la corrupción en el sector energético. Pemex y la CFE deben volver al servicio de los intereses nacionales, con patriotismo y compromiso con los mexicanos de hoy y de mañana; sólo así podemos garantizar nuestra seguridad energética disminuida en los últimos diez años.

En el PRI sabemos cómo darle rumbo al país y encauzar la enorme capacidad de los mexicanos que se ha desperdiciado. Sólo creciendo a altas tasas con equidad y buenos sistemas de procuración e impartición de justicia podemos acabar con la delincuencia y la violencia que azotan gran parte del territorio; ellas son consecuencia del atraso y marginación de millones de jóvenes sin oportunidades. Decenas de miles de muertos y varias más de huérfanos y viudas, han polarizado a la sociedad mexicana. Los gobiernos panistas no han sabido combatir la delincuencia porque han ignorado sus causas.

En el PRI del siglo XXI haremos frente eficazmente a los retos actuales y venideros. Con patriotismo y visión de Estado lo lograremos.

EL UNIVERSAL, 8 marzo, 2011.- http://bit.ly/h9yFFG

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+ El año empieza mal para los pobres y las clases  medias

+ Desastres naturales y especulación mundial, elevan precios

+ México importa el 40 % de los alimentos que consume

+ Lo que falta es un programa de emergencia para el Campo

EMERGENCIA ALIMENTARIA
Francisco Rojas

El actual gobierno parece creer que el país tiene un solo problema, el crimen organizado, y ha abandonado otras tareas vitales, como la seguridad energética y el abasto de alimentos a precios accesibles para toda la población, entre otros. Pasada la crisis alimentaria de 2008, las autoridades no captaron el aviso: los precios de los alimentos básicos retomaron la tendencia alcista y millones de mexicanos gastan más en comer.

El año empieza mal para los pobres y las clases medias. A la constante alza de precios de los combustibles se agrega ahora la presión por el aumento de los precios de los alimentos básicos, debido a los desastres naturales y a la especulación en los mercados mundiales de granos.

Las heladas devastaron la agricultura en el norte del país, los precios se dispararon y los campesinos quedaron en la ruina. En Sinaloa, el principal productor de maíz blanco, las heladas destruyeron el 90 por ciento de la siembra.

El daño es mayúsculo. No se tienen seguros suficientes porque nunca había ocurrido un desastre igual en Sinaloa y los apoyos ofrecidos por el gobierno federal al estado no resuelven ni el 30 por ciento del problema. Además, para agravar la situación, se prevé que 2011 sea un año de intensas sequías.

México importa más del 40 por ciento de los alimentos que consume, porque se dejó la seguridad alimentaria del país a merced del mercado mundial que ofrecía mejores precios. Pero los precios están subiendo por el mayor consumo de alimentos en China e India, el uso de bienes agrícolas para producir biocombustibles y la especulación financiera, entre otros factores. En un periodo de altos precios y escasez, la dependencia alimentaria es suicida.

Téngase en cuenta que mientras en Egipto, alguna vez el granero del mundo, el gobierno recibía elogios del Fondo Monetario por sus éxitos en la estabilización de las finanzas públicas, el desempleo aunado a la carestía y escasez de alimentos contribuían a la reciente revuelta social.

Por ello, se debe replantear la política económica y poner los intereses del país por encima de todo lo demás, como lo hace el mundo desarrollado. En lo que toca a la agricultura, sabemos que la solución es de largo plazo para asegurar la soberanía agroalimentaria y nutricional y para ello es preciso estimular al campo mexicano.

El sector agroalimentario puede alcanzar estándares internacionales de producción, productividad, rentabilidad, empleo, ingreso y competitividad, y aumentar las capacidades productivas, asociativas y de gestión de pequeños propietarios, ejidatarios, comuneros y sus organizaciones.

Por eso, los legisladores exigimos agilizar el uso de los recursos presupuestarios e implementar un Programa de Emergencia y Seguridad Alimentaria Nacional con la concurrencia de programas federales, estatales y municipales para facilitar a los productores el acceso a insumos, agroquímicos, maquinaria y equipo, crédito, seguro y coberturas para resembrar, sobre todo en el altiplano y en el sur del país.

Además, hay que promover un adecuado Sistema de Capacitación, Innovación y Extensionismo y un Sistema de Banca Social y de Desarrollo para apoyar la agricultura. Para enfrentar la emergencia alimentaria, se debe desarrollar la agricultura, la ganadería, la pesca y la forestería por contrato sin dañar el medio ambiente, y apoyar el almacenamiento y la comercialización de productos del campo.

El sector agropecuario está urgido de una profunda reforma estructural de largo plazo que armonice el marco jurídico con políticas de respaldo a los agronegocios de impacto regional, desarrollo de capital humano vía la educación rural y la garantía de seguridad pública en el campo. Es hora de acciones para abatir el manejo discrecional y clientelar de programas y racionalizar las reglas de operación; estamos listos a proveer las reformas legales necesarias.

La situación es grave y el poder público es responsable de proteger la alimentación de la gente de la voracidad de los mercados. El cambio climático, la demanda de alimentos en Asia y las manipulaciones especulativas en los mercados internacionales de granos serán devastadores para México si no se rehace la política agropecuaria y no se adopta un efectivo programa de seguridad alimentaria. Los legisladores del PRI usaremos nuestras facultades constitucionales y legales para proteger a los mexicanos de la amenaza inminente de la escasez y el hambre.

EL UNIVERSAL, 22 FEBRERO, 2011.- http://bit.ly/hTldF8

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+ Exito diplomático pese a  las ausencias y los malos augurios

+ La ONU recobra el protagonismo climático, por los acuerdos

+ Debe bajar  60% emisión de gases de efecto invernadero

COP 16

Francisco Rojas

Dos asuntos destacan de la reciente Conferencia de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (COP16): primero, que fue un éxito diplomático de la canciller Patricia Espinosa y su equipo y, segundo, que no fracasó pese al pesimismo imperante después de la frustración con que terminó la COP15 hace un año en Copenhague y a la ausencia de los jefes de Estado o de gobierno de Estados Unidos, China, India y Brasil, principalmente.

Los acuerdos de Cancún difieren por un año las decisiones sobre el segundo periodo de cumplimiento del Protocolo de Kioto, pero devuelven a la ONU el protagonismo climático y refuerzan el multilateralismo. Es poco probable que se renueve el Protocolo, hay nuevos desarrollos, como la REDD+ para preservar los bosques y los compromisos unilaterales de los países, así como nuevas bases para calcular el precio de los bonos de carbón.

Con excepción de Bolivia, los otros 193 países representados en Cancún reafirmaron la necesidad de que el alza de la temperatura del planeta sea menor a dos grados centígrados al final del siglo XXI. Para que esto suceda, el mundo deberá reducir las emisiones de gas de efecto invernadero en 60%, de acuerdo con un reciente estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Aunque el gobierno de EU firmó el Protocolo de Kioto en 1997 y se comprometió en Copenhague a reducir sus emisiones en 17% en 2020 respecto a 2005, el Senado no ha ratificado el Protocolo ni aprobado la Ley de Cambio Climático, y ahora es más difícil que lo haga debido al triunfo de los republicanos —renuentes a reducir el uso de combustibles fósiles— en las elecciones de noviembre pasado.

Otro escollo en Copenhague fue China por su negativa a la certificación internacional de sus emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. En Cancún accedió a una revisión “no intrusiva, no punitiva y respetuosa de la soberanía nacional”, lo que es un avance, pero la comunidad internacional sólo podrá verificar la reducción de emisiones que se haga con recursos de procedencia internacional.

Un paso importante, pero no suficiente, fue el compromiso de los países desarrollados de financiar con 30 mil millones de dólares a las economías en desarrollo para que disminuyan las emisiones y se adapten al cambio climático, que se elevará hasta llegar a los cien mil millones de dólares en el año 2020, aunque no será fácil llevar estos acuerdos a la práctica.

La conferencia de Cancún decidió la creación del Fondo Verde, que será administrado por el Banco Mundial, pero cuyas decisiones serán tomadas por un comité de países desarrollados y en desarrollo. Estos recursos se destinarán a la protección de las selvas tropicales, la transferencia de tecnologías limpias y el apoyo a los países en desarrollo. Para apreciar la importancia del Fondo Verde hay que considerar que cerca de la quinta parte de las emisiones provienen de la deforestación provocada tanto por la tala excesiva de bosques como por el uso de zonas boscosas para la producción agrícola y ganadera.

El problema de fondo, sin embargo, es que el desarrollo industrial de las actuales potencias se fundó en la quema de combustibles fósiles, principalmente carbón y petróleo, Estas prácticas aumentaron la concentración de CO2 y otros gases tóxicos en la atmósfera, lo que provocó un “efecto invernadero”, es decir, aumentos excesivos y rápidos en la temperatura del planeta. Y mientras el mundo toma conciencia del riesgo de una catástrofe global, las potencias continúan descargando gases a la atmósfera.

El calentamiento global es responsable de que se hayan intensificado el calor, las lluvias torrenciales, los ciclones tropicales y los huracanes como los que afectaron a un tercio de la población mexicana en el año que termina. Paradójicamente, también se han extendido la sequía, la pérdida de tierras para el cultivo y la escasez de agua potable, que se torna tema de seguridad nacional.

Si el costo del desarrollo de las potencias ha sido el calentamiento global, dichos países deberían revertir la tendencia, lo que requeriría entre dos y tres puntos del producto bruto mundial. Aún es tiempo de salvar al planeta y liberar a la humanidad de una catástrofe ambiental en la que no habría ganadores; y en Cancún se avanzó hacia esa meta gracias a la habilidad y paciencia desplegada por la diplomacia mexicana, que se anotó un éxito que hacía mucho tiempo no veíamos. Honor a quien honor merece.

EL UNIVERSAL , 28 DICIEMBRE, 2010.-  http://bit.ly/i874FP

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+ El Uso del agua, asunto de Seguridad Nacional 

+ México, un país con pocas reservas

+ Recursos hídricos, requieren política de Estado

AGUA

Francisco Rojas

Hace 18 años, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, reunida en Mar del Plata, Argentina, propuso que el 2 de marzo fuera el Día Mundial del Agua, iniciativa que fue aprobada por la Asamblea General en 1993. La comunidad internacional se dijo convencida del inminente riesgo de escasez del agua dulce y la necesidad de usarla eficientemente, conservarla y proteger los recursos hídricos, indispensables para el consumo humano, la producción de alimentosla actividad industrial y para la preservación de cualquier forma de vida.

Las existencias de agua se ven cada día más presionadas por el aumento de la población mundial, cuyo volumen será de 8 mil 100 millones de personas en 2030; las sequías, tormentas e inundaciones que se atribuyen al cambio climático, la contaminación, el desperdicio y la desertificación de los bosques. Se teme que la disputa por el agua sea motivo de tensiones, conflictos e incluso guerras regionales en el siglo XXI.

México es un país con pocas reservas acuíferas en sus lagos, ríos, arroyos y depósitos subterráneos: apenas 409 mil millones de metros cúbicos, un sexto de las reservas de EU. Pero, el manejo de los recursos hídricos es deficiente, en gran parte por el régimen jurídico centralizado que ha prevalecido desde la promulgación de la Ley sobre Vías de Comunicación en 1888 y se ha acentuado pese los cambios administrativos: de la Comisión de Irrigación a la Secretaría de Recursos Hidráulicos, su integración a la SARH y la creación de la Comisión Nacional del Agua.

La Federación excluye de la administración y beneficios del agua a los gobiernos de estados y municipios que cuentan con las grandes cuencas hidrográficas, como Durango, Chiapas y Tabasco, y margina a las instancias locales del cuidado y aprovechamiento de los recursos hídricos y la preservación del ambiente; las aguas de una cuenca son trasvasadas a otra sin consultar a los estados que la generan, y propicia conflictos entre entidades vecinas y contradice el pacto federal.

El centralismo, ineficiencia e inequidad en la administración de este recurso, sumados a su escasez, lo han convertido en un asunto de supervivencia y seguridad nacional, que sólo podrá resolverse con el manejo integral del agua en México, desde el origen hasta la utilización y tratamiento. Para ello deberá crearse un ente autónomo que armonice la visión nacional e integral del agua, con los criterios regionales y los intereses de los estados y municipios y tenga atribuciones legales e instrumentos operativos para impulsar políticas públicas en materia de impuestos, derechos, obras de infraestructura, canales de conducción y riego, uso agrícola eficiente, plantas de tratamiento de aguas negras, entre otros.

A juicio de los diputados del PRI, el tema del agua tiene la máxima importancia estratégica para el país y, para hacerle frente, acordó promover una modificación al artículo 127 constitucional, para que las entidades federativas tengan derecho a participar de los beneficios de explotación, uso y aprovechamiento de las aguas nacionales que se generen en sus territorios y destinen los recursos provenientes de esa participación a programas de infraestructura hidráulica, tratamiento de aguas, protección de las cuencas hidrológicas, ríos y lagos, conservación del suelo, reforestación, control de incendios y plagas forestales, así como a programas relacionados con otros trabajos vinculados al cuidado de bosques y selvas.

El propósito es elevar al más alto rango jurídico el derecho y la obligación de los tres órdenes de gobierno de cuidar las cuencas hidrológicas, ya que desde hace algunos años se tiene conciencia de la escasez del agua, pero el gobierno parece no advertir la necesidad de racionalizar su uso desde su captación hasta su destino final.

Es hora de la descentralización y la vigencia efectiva del pacto federal, pero con una estrategia integral y visión de largo plazo para conjuntar esfuerzos a fin de optimizar el uso de un recurso cada vez más escaso y que, como dijimos, es un tema de seguridad nacional que requiere de una política de Estado que trascienda diferencias políticas y términos sexenales. Elevemos la mira; cuidemos el destino y la calidad de vida; dejemos de lado las divergencias y unamos esfuerzos.

EL UNIVERSAL, 6 de abril, 2010 http://bit.ly/90XHAf

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9 de febrero 2010:

Las recientes inundaciones en la zona metropolitana y en otros lugares del país, no resultan ya hechos aislados. Son una muestra palpable de que no tenemos que esperar a que se derritan los polos para sufrir las consecuencias del cambio climático o las consecuencias del descuido de nosotros mismos de nuestro entorno.

Lo estamos padeciendo y no hemos adoptado como sociedad, como país y dentro del conjunto también de naciones, las medidas adecuadas.

Desgraciadamente la prevención no ha sido una actitud o una cultura que haya permeado en el fondo de nuestra sociedad y en algunos casos también parece que tampoco entre autoridades no solamente del Poder Ejecutivo, sino también del Poder Legislativo.

La protección civil, sobre todo en sus fases de reparación, indemnización de daños a las víctimas, es la fase final de una larga cadena de eventos y políticas que deben estar concatenadas para hacer congruente el accionar de los diversos responsables.

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