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Posts Tagged ‘Estado’

+ Fue un gran mexicano con serenidad y visión de Estado

+ Austeridad republicana y honestidad acrisolada, su ejemplo

+ Enfrentó Deuda, baja del petróleo, terremoto, crack bursátil

PREGUNTA.-  Usted fue un cercano colaborador y gran amigo del ex Presidente de México, Miguel de la Madrid y le tocó a usted implementar lo que él había planteado como uno de los ejes de lo que sería su gobierno, la renovación moral de a sociedad, creando la secretaria de la contraloría, de la usted fue el primer secretario…

 Así es, hoy es para mí –y creo que para todos los mexicanos que lo conocimos–   un día muy triste, porque hoy México pierde a un gran hombre de Estado con el deceso de don Miguel de la Madrid.

Lo primero que quiero decir y externar, es mi agradecimiento por haberme permitido trabajar durante 15 años bajo su dirección. Para mi fue la primer oportunidad en el servicio público,  porque fue quien me formó con la visión de Estado que tenía y que me pudo transmitir y, eso, es de una gran valía.

En segundo lugar,  quiero decir que el Presidente Miguel de la Madrid fue un hombre con una visión de Estado y no permitió que el país se nos deshiciera en las manos.

Cuando el Presidente De la Madrid asume el poder en 1982, el país atravesaba una de las crisis más difíciles de su historia económica, teníamos  la nacionalización bancaria, el sector privado estaba francamente en contra el gobierno, el déficit público estaba crecidísimo, había un déficit enorme, la finanzas públicas estaban muy mal, la deuda publica nos había más que rebasado, había que renegociarla, en fin estábamos ante una situación enorme, difícil y el presidente De la Madrid supo con esa gran serenidad y con esa visión de Estado que lo caracterizaba pudo evitar que el país no se nos deshiciera entre las manos.

PREGUNTA.- ¿Ese era el tamaño de la crisis, evitar  que el país  se nos deshiciera en las manos…?

Efectivamente. Por otro lado,  quiero destacar su austeridad republicana, su honestidad acrisolada, que realmente fue un ejemplo para todos los mexicanos.

Durante su mandato hubo crisis enorme, el precio del petróleo se derrumbo, el terremoto de 1985, la crisis de la Bolsa de Valores del 87, la verdad fueron años muy difíciles.

PPREGUNTA.- Usted también estuvo en Petróleos Mexicanos, por cierto.

 Así es, en esa época también me distinguió al nombrarme director de Petróleos Mexicanos en 87 y, bueno, creo que independientemente de las dificultades por las que atravesó, el Presidente de la Madrid  tuvo la oportunidad de hacer modificaciones fundamentales para la vida pública de México.

El empieza, en primer lugar, a cambiar todo el sistema económico que nos había regido hasta 1982, al iniciar  a entrar al comercio internacional, al GATT, abrir al país al mercado externo, a cambiar el tamaño del sector público, a cambiar las finanzas públicas, en fin, se renegoció toda la deuda externa.

También se crearon las bases para la descentralización de la educación y la salud a los estados de la República, modificó, para mejorar,  las atribuciones de los municipios. En fin, creo en el Distrito Federal la Primer Asamblea Legislativa, para que los capitalinos tuvieran la oportunidad de ejercer más derechos políticos.

PREGUNTA:  En materia de combate a la corrupción, prácticamente le tocó a usted crear por instrucciones de De la Madrid la Secretaría de la contraloría.

 Efectivamente, ahí hay una modificación incluso a la Constitución General de la República, en todo el capítulo de responsabilidades de los servidores públicos, en donde después administrativamente con la Contraloría General de la Federación se puede atacar el problema que teníamos de corrupción en aquella época y, en ese tiempo funcionó, a mi juicio, toda la intención política para manejar el problema de la corrupción y establecer nuevas bases sobre las responsabilidades de los servidores públicos.

Reitero fue un gran hombre, un gran hombre, austero, republicano y un ejemplo para todos nosotros. Con profundo pesar expreso en nombre de mi  familia y el mio propio, nuestras  condolencias a su apreciable familia: a doña Paloma Cordero de De la Madrid y a Margarita, Miguel, Enrique, Federico y Gerardo de la Madrid Cordero.

¡Descanse en paz!

ENTREVISTA DE MEDIOS, 1 abril, 2012.-

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+ Los valores forjados en 200 años del México independiente

+ Libertad, fundamental para el pleno desarrollo del hombre

+ Es mejor construir acuerdos y no liquidar al adversario

POLÍTICA Y DEMOCRACIA

Francisco Rojas

En momentos difíciles e inciertos como los que ha vivido México en los últimos años, debemos revalorar nuestra historia, logros y potencialidades para no caer en el desánimo que inhibe la voluntad y paraliza la acción. En 200 años de vida independiente, la libertad y la democracia se han convertido en nuestra manera de ser, de pensar y de vivir. Libertad, como premisa del desarrollo pleno del individuo; democracia, como método para tomar decisiones sobre los asuntos que interesan a todos, incluida la elección de gobernantes y legisladores.

Estos valores son resultado de procesos sociales surgidos de grandes movimientos populares —la Independencia, la Reforma y la Revolución—, que se fueron extendiendo y arraigando en todos los estratos de la sociedad: Pero no son logros irreversibles pues, como lo enseñan los vaivenes en algunos países de América Latina, pueden perderse o desvirtuarse si no los refrendamos en la práctica diaria y, sobre todo, si no los conciliamos con una aspiración de la que depende la estabilidad política del país y la preservación de lo que hemos avanzado: la justicia social.

A punto de terminar el primer decenio del siglo XXI, los mexicanos tenemos serios problemas que, de no superarse, podrían poner en riesgo la viabilidad del Estado nacional y la unidad de los mexicanos en lo esencial: la violencia criminal, la recuperación endeble de la economía después de la recesión, la brecha crecida y creciente de la desigualdad social. Para corregirlos, se requiere la acción concertada de los gobiernos Federal, estatales y municipales y de los tres poderes de la Unión, a partir de acuerdos fundamentales que aseguren la confluencia de esfuerzos de todas las instancias de gobierno y pongan freno a la dispersión en la que los avances de una entidad pública son neutralizados por otra.

La unidad de propósitos y métodos, sin embargo, no puede fundarse en decisiones arbitrarias tomadas en la cúpula ni en la obediencia acrítica de los demás, sino en la discusión y la formación de acuerdos que representen las opiniones e intereses de todos los estratos de una sociedad diversa como la nuestra. Libertad para discutir y democracia para tomar decisiones dan legitimidad a las acciones públicas y aseguran la concurrencia leal y convencida de todas las instancias del poder público y de todas las representaciones partidarias.

El entramado institucional y político en que vivimos, refleja la diversidad de la sociedad del siglo XXI, y es responsable de generar ideas y dar respuesta a los problemas nacionales. El método es el debate libre y, al mismo tiempo responsable y serio de diagnósticos y propuestas que, una vez decantados, concilian posiciones y obligan a todos. En esto consiste la democracia.

El objetivo original de la confrontación de ideas es construir acuerdos, no aniquilar al adversario; por eso uno de los atributos esenciales de la democracia es el respeto a todas las personas y a su derecho a pensar y expresar con entera libertad sus opiniones y defender sus legítimos intereses. Hacen daño a la República quienes confunden al adversario con un enemigo, a la competencia con lucha aniquiladora y a la política con la confrontación de estratagemas, audacias publicitarias u oportunismos propagandísticos.

En una sociedad moderna, necesariamente diversificada, la unanimidad es una ficción o un engaño. En la formación de la voluntad colectiva impera la mayoría porque representa al número más alto de voluntades individuales. No obstante, en nuestro sistema político, las minorías participan con plena libertad en los debates y aun en la toma de decisiones en función de su respectiva representatividad, pues una democracia es esencialmente incluyente y tolerante.

En nuestro partido no sólo se cultivan las aptitudes para gobernar, sino también para ejercer la oposición responsable pero vigilante. Los priístas entendemos que la política es inherente a toda organización social y que su sentido y razón es buscar el bienestar de la gente.

En el PRI estamos convencidos de que la política debe ser solución y no problema, debe conducir al acuerdo y no al conflicto, debe atender los reclamos de la gente y no encerrarse en sí misma en ejercicios estériles de autocomplacencia; debe hacer posible la unidad de los contrarios, pero no en torno a frases huecas y sin sentido, sino en torno a acciones comunes, definidas entre todos para resolver los problemas que son de todos.

EL UNIVERSAL, 16 noviembre, 2010.-  http://bit.ly/d8SLWB

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+ Reconstrucción y Seguridad, máximas prioridades

+ Modificado el pronóstico del PIB, el déficit y Petroprecio

+El  papel del Estado debe ser  promotor de la Economía

…Desde el año pasado enfrentamos junto con todo el país, una severísima crisis económica, y nuestro partido dio muestra de actuar responsablemente, rectificando el proyecto que había mandado el Gobierno Federal.

 Lo hicimos con un profundo sentido social y con el convencimiento de que el papel del Estado debe ser el promotor de la economía.

 Este año que viene, vamos a tener evidentemente una recuperación como ha estado sucediendo en el curso de este año, pero sin embargo los efectos de la crisis van a seguir manifestándose.

 Por tal motivo, nuestro Grupo Parlamentario ha tomado las siguientes decisiones:

 En conversaciones y negociaciones intensas con el Gobierno Federal y con las demás bancadas de la Cámara de Diputados, hemos aprobado en la fracción parlamentaria diversas modificaciones al marco macroeconómico en el que sustentó el Gobierno Federal su posición para el 2011.

 Hemos modificado la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto, del 3.8 al 3.9 por ciento, que implica 10 mil millones de pesos.

 Hemos modificado de acuerdo como lo establece la fórmula, en la Ley Federal de Responsabilidad Hacendaria, el precio del petróleo.

 También modificamos el déficit público, conservando una tendencia decreciente, con lo cual aseguramos con toda responsabilidad que el país va a seguir teniendo finanzas públicas sanas.

 Se han hecho propuestas, algunas que han venido directamente del sector salud, en torno al tabaco, en donde ha sido sustentado por el sector salud la necesidad de desalentar el consumo, mediante el precio de la cajetilla de cigarrillos.

Ello nos ha permitido acceder a recursos del orden de 58 mil millones de pesos.

 Ello nos permite incluir -de acuerdo a como lo hemos considerado pertinente en nuestra fracción parlamentaria- las prioridades que queremos darle a la propuesta económica para el 2011.

 En primer lugar, dos prioridades fundamentales: la reconstrucción de las zonas afectadas por los fenómenos naturales que tocan a 12 estados de la República, que en términos generales, globales, afectan al 30 por ciento de la población y al 35 ó 38 por ciento del Producto Interno Bruto.

 Es a nuestro juicio, fundamental que haya una gran solidaridad con los mexicanos que han quedado desposeídos o de sus patrimonios, de su forma de trabajo, de la posibilidad de seguir cultivando su tierra o de abrir nuevamente sus pequeños negocios.

 De abrir nuevamente las escuelas; de reconstruir las viviendas, y tenemos que ser solidarios con todos los cientos de miles de mexicanos que han perdido todo.

 No hay ninguna prioridad más importante para nuestra fracción parlamentaria, que los ciudadanos mexicanos, que la gente pueda recuperar su forma de vida.

 CONFERENCIA DE MEDIOS, 18 octubre, 2010.- Versión integra: http://bit.ly/db967K

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+ Acuerdo de Partidos para atender a las zonas devastadas

+ De los subejercicios, recursos inmediatos para damnificados

+ Propuesta del PRI: Crear el  Fondo para la Reconstrucción

 DE LA RETÓRICA A LOS HECHOS

Francisco Rojas

Entre los múltiples llamados al diálogo, los emplazamientos a unirnos y los exhortos a corregir el rumbo en diversos ámbitos de la acción pública, la población no reconoce ningún resultado o beneficio concreto para sus familias. Los recientes desastres naturales abren un espacio real para que unamos esfuerzos para demostrar unidad y solidaridad auténticas, para atender el impacto en las personas y para fomentar la reconstrucción física, económica y social de las zonas afectadas. Debemos pasar de la retórica a la práctica.

Así lo vieron todas las fracciones parlamentarias en la Cámara de Diputados al aprobar por unanimidad la propuesta de la bancada del PRI para que el Ejecutivo Federal utilice los recursos acumulados por subejercicios presupuestales de las diversas dependencias y entidades del sector público federal, para el auxilio inmediato a la población afectada y la reconstrucción de la infraestructura dañada a través de los mecanismos ya existentes.

Asimismo, acordamos que en el presupuesto federal para 2011 se cree un Fondo Nacional de Reconstrucción, con reglas de operación claras y sencillas para evitar retrasos burocráticos e impedir discrecionalidad y desviaciones de recursos hacia objetivos político-electorales. Las amenazas no han terminado, pero una aproximación preliminar sugiere que la reconstrucción tendrá un costo superior a los 100 mil millones de pesos, lo que supondría revisar las prioridades de gasto, ingreso y deuda.

Las causas de la afectación son múltiples: los efectos del cambio climático, la deforestación, la falta de obras suficientes de protección y de acciones de prevención por la escasez de recursos y, hay que decirlo, por la ejecución ineficiente de los mismos. Todos estos aspectos deben ser revisados para corregir las estrategias y prevenir y aminorar los posibles efectos de fenómenos naturales similares.

Por ello, habrá que emprender un programa de mediano y largo plazos para la prevención de desastres que comprenda, entre otros, energías alternativas, control programado de emisiones contaminantes, transporte limpio, desazolve de presas, ampliación y aceleración de los programas en los sistemas hídricos, reforestación de miles de hectáreas para reducir el riesgo de deslaves y financiamiento de amplios programas de vivienda en zonas seguras para las poblaciones asentadas en zonas de alto riesgo.

Estas iniciativas tendrán efectos favorables para el conjunto del país, pues tanto las tareas de emergencia como las de reconstrucción y prevención, generarán empleos que aumentarán el ingreso disponible de las familias y reactivarán el mercado interno, lo que a su vez estimulará nuevas inversiones privadas y elevará las tasas de crecimiento de la economía en su conjunto. Este magno esfuerzo nacional compensará el retraimiento de las exportaciones, la caída de la plataforma petrolera, la disminución de las remesas de trabajadores en el exterior y la pérdida de atractivo para la inversión extranjera directa.

Se deben usar todos los instrumentos de fomento del Estado para el respaldo a las empresas afectadas, el apoyo a los productores agropecuarios que perdieron sus cosechas, el impulso a la inversión de estados y municipios para la reparación de obras públicas, la promoción de nuevas viviendas para las familias que perdieron la suya, así como el diseño de procedimientos para la entrega ágil de los recursos a la población. Es preciso, además, definir fórmulas prácticas para promover la participación de las empresas y organizaciones privadas y aprovechar líneas de crédito de instituciones financieras del exterior.

Esta será una muestra de solidaridad y de voluntad política para construir acuerdos que realmente beneficien a la población. Es claro que hay una situación de emergencia que tenderá a repetirse si no adoptamos las medidas pertinentes. Hemos mostrado en diversas ocasiones que ante este tipo de circunstancias nos unimos, trabajamos juntos y damos resultados oportunos en muchos casos por el impulso de la propia gente más que por iniciativa gubernamental.

Es el momento de que los legisladores y los servidores públicos que estamos obligados a atender las demandas de la población, ejerzamos nuestro liderazgo para establecer los programas adecuados y asignemos los recursos necesarios para lograrlo. No podemos paralizarnos ante la magnitud de los problemas que enfrentamos. Es tiempo de extender la visión y adoptar verdaderas políticas de Estado.

 EL UNIVERSAL, 5 octubre, 2010.- http://bit.ly/9jWBnk

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El país virtual que el Presidente  ha presentado en el Congreso  de los Estados Unidos, no se corresponde con los indicadores reales que distintos organismos internacionales y las propias agencias del gobierno emiten, como lo empieza a revelar la discusión de las cuentas públicas en la Cámara de Diputados.

Expongo  algunos de los indicadores más relevantes, que por supuesto no son todos, pero sirven para sustentar mi afirmación inicial  y mi convocatoria  a discutir los problemas nacionales con un sentido responsable.

Éste es el momento  de exigir al gobierno que satisfaga las necesidades de la gente y que deje de lado las ocurrencias y las campañas con las que pretende favorecer a su partido.

Éste es el tiempo de entender con visión de Estado la coyuntura difícil que vive la Nación y que ha propiciado la idea de que estamos en los linderos de un Estado fallido.

No hay tiempo para  frivolidades, ni para oportunismos electoreros; veamos con objetividad los indicadores.

¿PARA VIVIR MEJOR? Link: http://bit.ly/aPf2Zq

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+ México en una de las etapas más inestables de su historia

+ Faltan políticas públicas para la reactivación económica

+ Hay que fortalecer el mercado interno y la competitividad

SIN RUMBO

Francisco Rojas

Diez años de yerros gubernamentales y falta de rumbo han llevado a México a una de las etapas más difíciles e inestables de su historia. En el entorno mundial incierto en que vivimos, nuestro país está en la disyuntiva de continuar en la inercia o tomar en serio la opción del desarrollo, estimulando a las empresas mexicanas para que generen innovación y riqueza, producción, productividad, competitividad y empleo.

Producción y productividad han caído generando pérdida de empleos y recesión. Sin embargo, el gobierno federal no ha diseñado una política pública de apoyo a la industrialización que establezca planes y programas institucionales de fomento, que señalen prioridades para el uso de los instrumentos económicos del gobierno y las empresas, para articular esfuerzos y alcanzar mayores niveles de producción.

La industria ha sufrido las consecuencias del falso principio de que la mejor política industrial es la que no existe. Las cadenas productivas y de mercado están desarticuladas, la formación y capacitación del capital humano es simbólica y ajena a las necesidades de las empresas, se regula la apertura de nuevos negocios hasta el absurdo y no se regulan las prácticas monopólicas. No es extraño que México haya pasado del lugar 31 al puesto 60 en 2009 entre 156 países, según el Foro Económico Mundial.

Producto de la crisis que nos agobia y de la ausencia de visión de Estado del Ejecutivo Federal, es también el escaso financiamiento para la producción; a nadie escapa que la banca no ha cumplido con sus funciones de fomento al desarrollo industrial, lo que ha obligado a las grandes empresas mexicanas a acudir al extranjero, y a las pequeñas y medianas empresas a sustentar su financiamiento con sus proveedores, esto último grave, dado que son las que generan siete de cada diez empleos industriales.

Es clara la urgencia de modificar esa situación, porque sólo así será posible generar más y mejores empleos, reducir la brecha entre los grupos sociales, así como entre las regiones que presentan mayores niveles de bienestar y mayores rezagos, a fin de detonar el mercado interno y desplegar las potencialidades de regiones y entidades, de sectores productivos y de empresas. Es indispensable que tanto el Poder Ejecutivo Federal, así como los gobiernos de los Estados y los distintos organismos y sectores empresariales y, desde luego, el Poder Legislativo, sumemos esfuerzos en la misma dirección.

Para desarrollar núcleos estratégicos y restablecer las cadenas productivas con miras a una nueva etapa de sustitución de importaciones y una participación eficiente en los mercados globales, el PRI y sus diputados consideran necesario promover leyes para el fomento económico que reoriente el modelo exportador y lo acompase con el fortalecimiento del mercado interno, impulsando la competitividad de las empresas. No se trata de buenos deseos sino de exigencias inaplazables, si no queremos desintegrar la planta productiva que nos queda.

Requerimos una política industrial de Estado, previa definición de los sectores estratégicos en función de nuestras ventajas comparativas, tanto para ampliar el mercado interno a fin de generar empleos, como para fortalecer nuestra inserción en la globalidad. Esa política tendrá que ser resultado de un estrecho y fructífero diálogo entre los sectores público, empresarial y laboral, para el diseño de un programa de fomento económico de largo plazo que determine las áreas esenciales como manufacturera, servicios, biotecnología, telecomunicaciones, energía, entre otras, para integrar los esfuerzos institucionales, privados y sociales a fin de elevar la productividad y la competitividad y articular crédito, insumos, ciencia, tecnología, capacitación y asesoría, producción y comercialización segura y eficiente.

Asimismo, es preciso estimular los sectores que pueden generar el mayor número de puestos de trabajo y los que contribuyan a la incorporación de nuevas tecnologías, vía un tratamiento preferencial.

Ahora es tiempo de superar la apatía del Ejecutivo federal e iniciar la construcción de un futuro promisorio para esta y las próximas generaciones; de insertarnos con ventaja en la globalización inevitable. Al desencanto por la errática conducción del país, opongamos la confianza en nosotros mismos, el optimismo sobre qué hacer y lograr, la convicción de que juntos saldremos adelante.

EL UNIVERSAL 9 de marzo 2010 http://bit.ly/9fzWdF

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+ Total desconexión entre el discurso oficial y la realidad

+ Crecen desigualdad, pobreza y el empleo se ha desplomado

+ Hay gobiernos asidos a la ideología del  mercado  a ultranza

 

LA EMPRESA PUBLICA

Francisco Rojas

México sigue padeciendo la superposición de tres crisis: la política, la económica y la social. La desconexión del discurso gubernamental de la realidad ha deteriorado la credibilidad, primer requisito para gobernar. La producción y el empleo se han desplomado y todo indica que habrá retrasos en la recuperación respecto a los países de la OCDE y los latinoamericanos. Crecen pobreza y desigualdad y el desempleo no mengua. Educación, salud y seguridad social siguen perdiendo calidad y la población a está a merced de la delincuencia común.

Una de las principales causas de esta situación es el progresivo abandono del papel rector del Estado y de su participación directa en el proceso económico, que fueron las bases para cambiar la economía del país en el siglo XX, de predominantemente agrícola a industrial. El debilitamiento de esa función estatal explica que México haya sido uno de los dos o tres países más lesionados por la crisis financiera y sea también uno de los que más van a tardar en salir de la recesión y frenar el desempleo.

Como parte de esa retirada, en los lustros recientes, algunos gobiernos se han dado a la tarea de liquidar o privatizar las empresas públicas, con el argumento de que son ineficientes, sus directivos improvisados y sus trabajadores abusivos. El Estado, se afirma en contradicción con la historia, es un mal administrador y en el sector paraestatal prevalecen corrupción, baja productividad e incapacidad para competir, cuando estos vicios están extendidos también en la práctica diaria de los negocios privados.

Asidos a la ideología del mercado a ultranza, los gobiernos han desmantelado el sector paraestatal, ya sea con la privatización de empresas o con la suspensión de inversiones para la innovación, la expansión y el mantenimiento, con el fin de justificar su venta a particulares.

A diferencia de la empresa privada, cuya razón de ser es el lucro para sus propietarios, la empresa del Estado está hecha para garantizar el suministro de insumos fundamentales para la economía y gestionar los sectores estratégicos para el desarrollo, como el energético. Esto no supone deban ser ineficientes y depender de los subsidios; al contrario, deben ser productivas, innovadoras, competitivas, como pivotes del resto de la economía. Necesitamos modernizar el sector paraestatal y hacerlo más eficiente y competitivo, no destruirlo.

La Nueva vía mexicana para el desarrollo que propone el PRI, consistente en un conjunto de políticas públicas orientadas a cumplir los objetivos establecidos en nuestro proyecto nacional, reivindica la rectoría del Estado, renovando el sistema político en los ámbitos de los poderes y del estado de derecho, adecuando la economía para revitalizar el mercado interno y redistribuir el ingreso, y cambiando la política social para propiciar el máximo empleo y elevar la calidad de la educación y la salud.

El abandono de la función rectora y promotora del Estado deja sin asideros a la economía en su conjunto, como lo ha demostrado el rigor con que se manifiesta la crisis en nuestro país. El capital privado —reconoce el PRI en el documento citado— tendrá siempre un papel relevante en el crecimiento económico y el Estado lo impulsará y complementará en los sectores convenientes para el desarrollo del país. En esta perspectiva, la empresa pública no compite con la privada, sino la provee de insumos y custodia, al tiempo que aprovecha, los recursos naturales propiedad de la nación.

México se enfrenta al doble desafío de sortear la emergencia y emprender cambios institucionales que restablezcan la viabilidad de la economía, amplíen y fortalezcan el mercado interno, integren la política económica con los objetivos sociales del desarrollo y eleven la calidad de la educación y la salud. El combate a la pobreza debe dejar de ser un pretexto o un recurso retórico, para convertirse en un compromiso con metas cuantificadas y calendarizadas en un plazo razonable pero bien definido. Esta es la gran tarea que el Estado debe emprender y sostener por encima de los cambios de gobierno.

Traspuesta la etapa del paquete fiscal, los legisladores del PRI nos aprestamos a proponer iniciativas para sentar las bases de un cambio estructural, combinando la coyuntura con la visión de mediano y largo plazo, para realizar nuestras tareas sin las presiones de la coyuntura.

EL UNIVERSAL, 17 noviembre 2009 http://bit.ly/arNQ0d

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