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Administración de las finanzas públicas

A través de impuestos y otras vías, la sociedad confía sus recursos al gobierno para que éste cumpla sus funciones, impulse la economía y mejore las condiciones de vida de la gente. La autoridad está obligada a rendir cuentas. La improbidad, la incompetencia y la negligencia en el manejo de esos recursos afectan a todos y deben ser sancionadas.

  • Aún cuando el Congreso ha aceptado las propuestas del gobierno para modificar la legislación tributaria, que producirían un aumento relevante en los ingresos públicos por impuestos, dicho incremento ha sido mínimo: en 2001 los ingresos tributarios no petroleros representaron el 8.9 por ciento del PIB, en tanto que en 2009  fueron de 9.5 por ciento del PIB.  
  • En 2002 se  redujo la tasa del Impuesto Sobre la Renta (ISR) con el objetivo, planteado por el gobierno federal, de promover el crecimiento económico. Sin embargo, el efecto ha sido muy limitado o nulo, ya que el crecimiento de la economía ha sido de 1.2 por ciento promedio en lo que va de los gobiernos panistas y, en cambio, se mantienen unas finanzas públicas débiles y vulnerables. Los ingresos por dicho impuesto en 2009 fueron sólo de 4.5 por ciento del PIB, algo menores que en 2002.
  • Se ha reformado el Código Fiscal de la Federación para hacer más estricta la fiscalización y facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias, lo cual supuestamente aumentaría la eficiencia, disminuiría la evasión y se reflejaría en mayores ingresos tributarios, aumento que claramente ha sido muy limitado: como ya vimos, apenas un 0.6 por ciento del PIB desde que se empezaron a hacer las reformas.  
  • Incluso el Congreso aceptó, con modificaciones, nuevos impuestos propuestos también por el gobierno federal: el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) y el Impuestos sobre Depósitos en Efectivo (IDE), que recaudan más del 0.5 por ciento del PIB, es decir, casi lo mismo que el aumento total de los ingresos tributarios no petroleros.
  • ¿Dónde está entonces el efecto de las reformas, de la eficiencia en la administración tributaria y de la supuesta menor evasión fiscal?

  • La más reciente revisión de la cuenta pública por parte de la ASF, indica que de 463 mil 800 millones de pesos de créditos fiscales, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) únicamente recuperó 8 mil 900 millones, es decir, un 2 por ciento.
  • Por otro lado, los diversos regímenes especiales, tasas diferenciadas, deducciones de impuestos, estímulos fiscales, entre otros, que se denominan gastos fiscales, implican que el gobierno federal no pueda recaudar más de 500 mil millones de pesos, casi 4 por ciento del PIB. 
  • Con base en cifras oficiales, de 2001 a 2008, se dispuso de enormes excedentes presupuestarios: 720 mil millones de pesos en el periodo 2000- 2006 y 565 mil millones durante el período 2007-2008; del total, más de 600 mil provinieron del petróleo. Casi cuatro quintas partes del total de excedentes se destinaron, por diversas vías, al gasto corriente.
  • El gasto corriente, en lo que va de los gobiernos panistas, ha aumentado en más de 25 por ciento real. En términos nominales, el gasto corriente ha aumentado en ese período en más del doble.

  • Hay un desorden en el gasto público que facilita las acciones discrecionales, la ineficiencia y, tal vez, la corrupción. Según el informe de resultados de la revisión de la cuenta pública de 2008 de la ASF, en un solo ejercicio, 2008, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) autorizó reasignaciones de gasto por 9 mil 536 millones de pesos a diversas dependencias, entidades y fideicomisos, aún cuando ya no era factible que dichos recursos fueran devengados. Igualmente, se reasignaron recursos a diversos ramos por 67 mil 500 millones de pesos sin justificar las contingencias correspondientes, y solo con el objetivo de no reflejar subejercicios mayores.  
  • La SHCP y la Secretaría de la Función Pública (SFP) no concluyeron la implantación del sistema de evaluación del desempeño por lo que no atendieron lo establecido en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

 ¿La mala administración de las finanzas públicas, el incumplimiento de programas, los gastos no aprobados y la carencia de un sistema integral y adecuado de evaluación de resultados contribuyen a vivir mejor?

¿PARA VIVIR MEJOR? link: http://bit.ly/aPf2Zq  pags 14-17

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+No existe liderazgo ni se ven medidas conexas

+Cuatro conjuntos de propuestas para mitigar daños

+Indispensable regulación y transparencia financiera

EL EMPLEO
Francisco Rojas

En la primera campaña presidencial de Bill Clinton un asesor acuñó la frase: “es la economía, estúpido”, para resaltar la principal preocupación del electorado. Ahora, en el mundo, la palabra clave es “empleo”. Los índices de desocupación crecen a pasos agigantados; los despidos se incrementan y los gobiernos desempolvan políticas anticíclicas para generar empleo sin descuidar, en algunos casos, las perspectivas de largo plazo a través de la educación y las innovaciones tecnológicas.

En México, parece que la tónica es el silencio, posiblemente para no alarmar a una sociedad a la que consideran ignorante de lo que sucede. No existe liderazgo ni se ven medidas conexas que respondan a un plan integral; en vez de cuidar a pequeños y medianos productores, que son los que generan el mayor empleo, a los que no apoya la banca comercial ni la de desarrollo y que ven cerrase el financiamiento de proveedores, proponen bajar aranceles dizque para proteger al consumidor. Jamás podremos competir con una China que está depreciando su moneda y bajando el precio de sus productos y fletes marítimos para proteger sus mercados.

Si se logran abandonar paradigmas, resabios ideológicos y actuar con pragmatismo, que aún no se aprecia en los dirigentes políticos, empresariales y sindicales, se podría convocar a un gran acuerdo nacional en torno a cuatro vertientes:

1. Utilizar la política fiscal para reactivar la economía, generar empleos y mantener el consumo, partiendo de la base que es más importante el monto, destino y eficiencia del gasto público que el origen de los recursos; financiar de manera adecuada el rescate de empresas, las funciones ampliadas de la banca de desarrollo y el combate a la pobreza; revisar la política de subsidios agrícolas reorientándolos a infraestructura y a los apoyos directos y no al ingreso de los que más tienen, como hasta ahora; federalizar los avalúos catastrales, a través del INEGI, para eliminar presiones locales y aumentar los ingresos de los municipios; evaluar la incidencia del IETU sobre las empresas en época de crisis.

2. Financiar a los productores, incluyendo el sector agrícola, mediante cambios regulatorios para ampliar y abaratar el crédito de la banca comercial y la de desarrollo a la que hay que fortalecer; alinear y reorientar todos los programas oficiales de apoyo, exigiendo a la banca comercial canalizar recursos a este fin.

3. Cuidar el mercado interno, protegiéndolo de competencias desleales; revisar tratados con países con los que somos deficitarios; financiar a productores orientados al mercado interno, tal como se hace con los exportadores; rescatar a deudores con incapacidad temporal de pago.

4. Fortalecer la supervisión, regulación y transparencia del sistema financiero, para cuidar el manejo de riesgos y el flujo de información; abaratar las operaciones bancarias; obligar a los bancos extranjeros a cotizar en Bolsa, para igualar condiciones y ejercer una mayor supervisión; etc.

Son muchas las tareas pendientes y habrá que evaluar la factibilidad y el cronograma de las medidas sugeridas. El problema es mundial y durante mucho tiempo no podremos esperar auxilios externos. Tendremos que hacerlo nosotros con inteligencia, prudencia y patriotismo. El esfuerzo es de todos.

EL UNIVERSAL, 16 de diciembre, 2008  http://bit.ly/bv7FrM

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