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Posts Tagged ‘Inversión pública’

+ Se percibe confusión y cansansio en todos los estratos sociales

+Parece que resistir es la única opción ante los flagelos

+ México, entre los peores para enfrentar la crisis financiera

ANIMO SOCIAL

Francisco Rojas

Deberíamos titular esta colaboración “desánimo social”; es lo que hoy priva en todos los estratos de la población. Se perdieron credibilidad, ilusión y esperanza; se percibe confusión y cansancio en hombres, mujeres, jóvenes, empleados, empresarios, trabajadores informales, campesinos; en casi todos los actores sociales, políticos y económicos. Se podría pensar que frente a los infortunios que nos flagelan la única actitud posible es resistirlos. Esa sería, se dice, la reacción lógica frente a la crisis que nos vino de afuera, pero que hemos sido los peores en enfrentarla; la influenza que nos golpeó, y nos sigue golpeando; los miles de muertos que la violencia de la lucha contra el narcotráfico ha producido y que frente a tal situación hay que resignarse a sufrir la avalancha de nuestras desgracias.

No se tiene buen ánimo si fracasan programas para detonar la demanda, si las tímidas medidas de apoyo a pequeñas empresas no evitan su creciente desaparición, si los llamados a aumentar la inversión no se corresponden con la construcción del entorno jurídico, político y social necesario; si la cobertura educativa en los niveles medio y superior es insuficiente y su calidad no es la deseable; si no somos capaces de insertarnos en la sociedad del conocimiento y la innovación; por desgracia, la realidad va a contrapelo del discurso.

La adversidad genera fuertes liderazgos en los grandes estadistas; éstos conducen a sus gobernados con serenidad, vigor y temple; les inyectan entusiasmo para superar las calamidades y trazan el rumbo en medio de la desventura.

El liderazgo que necesita el país no nace de convocatorias y exhortos; se origina en hechos tangibles, coherentes, bien articulados; en capacidad para conducir y aglutinar comunidades.

La fatalidad que enfrentamos no ha impulsado los ánimos de la población ni acrecentado su unidad y solidaridad. Por el contrario, el tejido social se deteriora; el temor al despido o la carencia de empleo agobia a buena parte de la población; la violencia intimida a la gente y aísla a vecinos y compañeros; los desaciertos se encadenan y provocan pesimismo y frustración.

El gobernante no está para pelear con grupos o sectores, reñir con los partidos de oposición, con empresarios y medios de comunicación. La complejidad de los problemas lo obliga a desplegar gran capacidad de negociación, conciliar intereses, encauzar inconformidades, propiciar acuerdos, no como un simple coordinador de los esfuerzos nacionales, sino como un visionario que sabe qué conviene al país y cómo lograrlo.

No se debe evadir responsabilidades culpando a otros de los errores o carencias propios; si los grandes empresarios no tributan lo justo es porque el marco jurídico se los permite; si la violencia se ha entronizado en todo el territorio nacional es porque la estrategia no es la adecuada; si declina la producción petrolera es porque la política energética en los últimos años ha sido equivocada. El titular del Ejecutivo aduce, para justificar el mal estado de las finanzas nacionales, que “se nos está acabando el petróleo”. Pero la sociedad no se lo ha acabado, se lo ha acabado el gobierno; si los incentivos a los grandes empresarios no generan empleos, el gobierno debe rectificar.

La sociedad no puede estar optimista cuando, independientemente de la propaganda gobiernista, sabe que se desperdiciaron en los últimos años más de un billón de pesos de excedentes presupuestarios; cuando advierte que el Plan Nacional de Infraestructura no tiene el impacto deseado en el crecimiento y en la generación de empleos porque se carece de los proyectos necesarios, no se cuenta con estudios y autorizaciones de impacto ambiental, no se han negociado los correspondientes derechos de vía con los afectados; se cancelan presas y caminos por ausencia de acuerdos con grupos o comunidades. No hay motivo para estar de plácemes.

En México se requiere ejercer un liderazgo social capaz, que imprima rumbo al esfuerzo de los mexicanos y renueve esperanzas en los hombres, mujeres y jóvenes mexicanos.

EL UNIVERSAL 1 diciembre, 2009 http://bit.ly/a4jTLh

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29 de noviembre 2009:

…sin caer en el juego de culpar a otros, debemos reconocer que los números son fríos, que la crisis ha sido devastadora para la economía y para la sociedad, y que al finalizar 2009 el PIB habrá caído en más de 7 por ciento.

Detrás de lo anterior,  está el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas, que en su mayoría son propiedad de mexicanos, y el aumento del desempleo que reporta el INEGI que es verdaderamente alarmante.

nos alarman las decisiones de no integrar las cadenas productivas, descuidar el financiamiento bancario a la producción, abandonar el mercado interno, sobre explotar y agotar prematuramente a Cantarell, despilfarrar enormes excedentes presupuestales, minimizar el impacto de la crisis internacional y reaccionar lenta e insuficientemente a sus efectos…

…en el análisis y aprobación del Presupuesto, el grupo parlamentario del PRI promovió el aumento de la inversión pública en obras intensivas en mano de obra, construcción de infraestructura, mayores recursos a salud y educación superior, con cargo a un programa trianual para disminuir el gasto corriente, sin afectar los derechos laborales de los servidores públicos.

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9 de noviembre 2009:

…el PRI impulsará la reducción del gasto corriente de los tres poderes y los organismos autónomos; el aumento de la inversión pública, principalmente en carreteras, obras hidráulicas, el equipamiento en escuelas y hospitales, así como el fomento de sectores estratégicos como el agropecuario y de las Pymes.

… el compromiso de los priistas no termina con la aprobación del paquete fiscal; nos queda por delante promover cambios para el crecimiento sustentable y la corrección de las grandes debilidades del modelo vigente…

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19 de octubre 2009:

Vamos a combatir la pobreza, pero a través de la creación de empleos y de la inversión pública, no a través de medidas asistencialistas…

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+ El Gobierno bosqueja “casi el paraíso” para el 2012

+ Plan Ncional de Desarrollo hecho sin participación ciudadana

+ La sociedad, sometida a bombardeo mediático artero y falaz

LAS BUENAS INTENCIONES

Francisco Rojas

En días recientes el gobierno, a través de los secretarios de Estado, presentó con bombo y platillo los planes sectoriales que harán que para 2012 México sea casi el paraíso.Se supone que dichos planes son consecuencia del Plan Nacional de Desarrollo, que pocos conocieron y que carece del ingrediente principal: la participación ciudadana y, especialmente, la del Congreso.Como se dijo en su oportunidad, el Plan plantea un crecimiento sostenido de 5% anual; generar 800 mil nuevos empleos por año; reducir en un tercio los mexicanos en pobreza extrema; y contar con una de las infraestructuras más competitivas de la región.El gobierno estableció tres ejes como guía de los planes sectoriales: propiciar el desarrollo de mayores capacidades de las personas, en particular mediante una mejor y mayor educación y servicios de salud; y promover mayor inversión privada y pública, incrementando a la vez la competitividad de la economía.Qué bueno que el propósito de mejorar la educación se anunció primero que los resultados de PISA, de la OCDE, que nos volvió a desnudar literalmente en materia educativa, y que pusieron de relieve que los esfuerzos en los últimos siete años, periodo en que se han realizado las tres evaluaciones, no hemos mejorado y que seguimos ocupando “honrosos” últimos lugares en aspectos vitales para el desarrollo del capital humano y por ende de la competitividad de un país, como son el lenguaje, las matemáticas y las ciencias.En vano fueron los programas faraónicos de Fox como Enciclomedia, la megabiblioteca y el destinar a la educación uno de los presupuestos, en PIB, más altos que muchos países, incluso de la OCDE.Los resultados son paupérrimos y comprenden tanto a la educación que se imparte en establecimientos públicos como a la que se recibe en escuelas privadas. Hay problemas de fondo que tienen que ver con el enfoque educativo, la infraestructura escolar, la escasa preparación de los docentes y organizaciones laborales dedicadas más a vender al mejor postor sus capacidades organizativas ¡en materia electoral! que al mejoramiento de la calidad educativa.Mención especial merecen los capítulos dedicados a la promoción de la inversión y al aumento de la competitividad. Se proponen los planificadores para ello alcanzar una competencia efectiva en todos los sectores, es decir, eliminar los monopolios privados y públicos y abrir a la competencia y, por supuesto, a la inversión extranjera, los principales renglones de la economía, con lo que esperan aumentar el empleo.Este fue sin duda uno de los grandes fracasos de Fox, a pesar de los cuantiosos recursos de que dispuso y lo es, hasta ahora, del régimen actual. El programa del Primer Empleo ha sido un fracaso; de acuerdo con datos del IMSS, la expectativa del número de trabajadores a subsidiar en 2007 era de 39 mil; sin embargo, conforme a las cifras del Primer Informe de Gobierno, al 30 de junio del presente se habían inscrito únicamente 4 mil 664 trabajadores, 27% de la meta.También persiguen los señores de los planes mejorar la regulación de la economía, contar con infraestructura suficiente y de calidad, fortalecer el mercado interno y crear condiciones favorables para el desarrollo de las empresas, especialmente en telecomunicaciones y energéticos.Interpretando “el espíritu” de los planes, se entiende la congruencia ideológica que existe atrás de algunas medidas, especialmente en la proyectada reforma energética. El bombardeo mediático a que han sometido a la sociedad es artero y falaz, con el claro propósito de convencernos de las bondades de las recetas neoliberales, hasta que por cansancio y desinformación convengamos en que los mexicanos no podemos ser los arquitectos de nuestro destino, sino que tenemos que “abrir a la competencia” sectores estratégicos como el petróleo, en contraposición con lo que están haciendo países más desarrollados para defender sectores que consideran estratégicos.Basten dos ejemplos de doble moral y cinismo: la oposición española para que se vendiera la línea aérea Iberia, contrastando con la lucha de Telefónica para entrar al mercado de Telmex; y el impuesto de 0.54 centavos de dólar al galón de etanol importado de Brasil, para proteger a los productores estadounidenses que, además, reciben subsidios para sembrar maíz y establecer las plantas refinadoras correspondientes.Los retos del país son múltiples y urgentes; pero su solución no es a través de “acuerdos en lo oscurito” por camarillas que se confieran la representación del pueblo mexicano y que pueden acarrear serios costos políticos que se verán en 2009. EL UNIVERSAL, 11 diciembre, 2007.- http://bit.ly/cRbasw

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