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Posts Tagged ‘Mercado interno’

+ Hay propuestas electorales que suenan a Economía Milagro

+ AMLO sustenta plan económico en principios neoliberales

+ ¿Acaso es la reedición de la multiplicación de panes y peces?

ECONOMIA MILAGRO

Francisco Rojas

 La propuesta económica que predica Andrés Manuel López Obrador podría parecer atractiva en algunos objetivos, pero es al parecer insuficiente y contradictoria en su instrumentación. En un ejemplo de que prometer no empobrece, se pronuncia por generar 7 millones de empleos, fortalecer el mercado interno y estimular la inversión privada, uno de cuyos motores sería la inversión pública, pero al mismo tiempo propone una política fiscal sin déficit, sin endeudamiento ni más impuestos, la supresión del IETU y los privilegios fiscales.

 El “nuevo equilibrio macroeconómico” sería excelente si fuera posible, pero sus objetivos son contradictorios. Para que no haya déficit fiscal —propuesta central del neoliberalismo— los gastos deben ser iguales o inferiores a los ingresos. Lograrlo sin más impuestos requiere férrea disciplina en el gasto público, lo que parece buscarse con un “gobierno austero y honesto”, que combatiría la corrupción y reduciría “gastos superfluos”, procurando ahorros por 600 mil millones de pesos, sin aclarar cuáles serían, ni cómo los lograrían; disminuir sueldos y prestaciones a los altos funcionarios no daría semejante monto.

 Para que la economía crezca 6% anual, se generen un millón 200 mil empleos cada año, baje la pobreza en 13 millones de personas y se elimine la pobreza alimentaria, propone que la inversión pública y privada crezcan a tasa anual del 16%, cuando su crecimiento medio anual en este sexenio ha sido de 4.3% y el del sexenio anterior de 3.6%, y fortalecer el mercado interno aumentando salarios; suponemos, pues no lo dice, que todo esto se alcanzaría sin alzas de inflación ni desequilibrios en la balanza de pagos.

 Estos crecimientos anuales de la inversión se han dado en China e India en circunstancias diferentes; aquí se pretende lograrlos con varias medidas inmediatistas como: reducción de precios de insumos clave como la energía y la infraestructura y con grandes proyectos públicos, que implicarían mayor gasto público vía subsidios o inversiones de un fisco que sólo recauda alrededor de 9% del PIB, pese al incremento en las tasas impositivas y la implantación de nuevos gravámenes, principalmente en este sexenio.

 La propuesta incluye eliminar “privilegios fiscales” y eso suena muy bien, pues a cualquier causante le incomoda saber que hay privilegiados; pero si por privilegios se entienden los llamados Gastos Fiscales, la mayor parte de estos, 300 mil millones de pesos, se refieren a: no gravar con IVA alimentos y medicinas, exentar a los trabajadores de bajos salarios y subsidiar la gasolina. Eliminar estos rubros afectaría el ingreso de la población y el mercado interno y elevaría los precios, lo que se contradice con la propuesta.

 Si no hay aumento de impuestos y se deja de sangrar a Pemex para permitirle mayor inversión con recursos propios, no se entiende cómo se financiaría la inversión cuando la banca privada —de la que no se menciona cambio alguno— hace su principal negocio con los créditos al gobierno, al consumo y las comisiones. Tampoco se explicita el papel de la banca de desarrollo ni se menciona su reorganización y reactivación.

 En resumen, aumentar el gasto público para lograr las descomunales tasas de inversión requeridas para crecer a 6% anual y crear los millones de empleos prometidos, disminuir la pobreza, subir salarios, no aumentar impuestos, no endeudarse, no causar inflación ni generar déficits en la balanza de pagos suena a “Economía Milagro”; ¿estaríamos ante una reedición de la multiplicación de los panes y los peces?

 Ciertos objetivos de López Obrador son compartidos por algunas personas, pero no se debe tratar estos temas a la ligera y hacer promesas irresponsables e imposibles de cumplir; recordemos las que se hicieron en este sexenio sobre el empleo y otras áreas, y los resultados logrados. Además, no deben hacerse propuestas serias para la economía haciendo abstracción del incierto panorama internacional, ya que no somos una “isla blindada” inmune a lo que suceda en el resto del mundo. Las propuestas electorales deben ser constructivas, serias y responsables.

EL UNIVERSAL, 24 enero, 2012.-

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Atención a  un solo tema y se ignora  todos los demás

+ Se ha explorado la viabilidad de judicializar la política

+ Por la sequía,  el hambre agrava la pobreza extrema

REDUCCIONISMO

Francisco Rojas

México y los mexicanos vivimos en uno de los periodos más difíciles de la historia posrevolucionaria, no sólo por los factores adversos del exterior, como la crisis financiera internacional de 2008 y reavivada desde la segunda mitad de 2011, sino también por una gestión gubernamental que equivocó sus objetivos y sus métodos.

 El factor común de los desaciertos del gobierno es su visión reduccionista, entendida como la atención exclusiva a un solo tema y la ignorancia de todos los demás. Hace cinco años, el único objetivo era lograr la legitimidad que el nuevo gobierno no había conseguido en las elecciones, y con ese objetivo se declaró la guerra al narco.

 Desde mediados del sexenio el gobierno se volcó hacia una segunda prioridad: impedir que un priísta ocupe la Presidencia de la República. Con tal propósito se han promovido alianzas, a veces fallidas, con la fuerza que durante tres años calificó de “espurio” al presidente, y se ha explorado la viabilidad de judicializar la política.

 Esto ha hecho que el gobierno desatienda otros problemas angustiantes para la sociedad, como la construcción y ejecución de una política económica contracíclica que genere empleos formales y fortalezca el mercado interno. Eso explica que las autoridades no parezcan advertir la gravedad de los problemas del campo y los devastadores efectos que ya tienen sobre las familias campesinas, primero, y sobre el resto de los consumidores, en unos días o semanas más.

 Con bases jurídicas o sin ellas, el gobierno se ocupa de descalificar los esfuerzos de la Cámara de Diputados para crear un fondo de apoyo a los campesinos afectados por la sequía. Pero lo que está en juego no son las facultades de una institución, sino la disponibilidad de alimentos, los precios de la canasta básica y el hambre que agravará la pobreza extrema y el malestar social.

 El 2011 fue catastrófico para el campo mexicano y todo indica que 2012 será peor. A principios de 2011, la población de 11 estados fue víctima de heladas inusuales que arruinaron enormes extensiones de siembra. Ahora, 20 entidades sufren una prolongada sequía que ya ha exigido el despliegue de pipas con agua potable para el salvamento de cientos de miles de personas.

 Estos hechos son dramáticamente reales. Por eso es ocioso que los políticos nos centremos en polémicas sobre atribuciones de uno u otro órganos del Estado o sobre el origen de los recursos, cuando lo que debemos hacer es sumar esfuerzos para acudir de inmediato con las familias campesinas que han perdido sus cosechas, en especial de las que siembran para autoconsumo.

 El problema va a extenderse a las ciudades en poco tiempo, pues las magras existencias de maíz y otros granos presionarán los precios de la canasta básica al alza, y ni siquiera tendremos la posibilidad de comprar alimentos en el exterior, pues naciones como Argentina y EU, los grandes productores, han anunciado que no tendrán suficiente para abastecer la demanda mundial.

 Lo que en este momento importa no es enfrascarnos en discusiones bizantinas sobre quién tiene atribuciones para tomar decisiones, sino que todos hagamos nuestra parte, y la hagamos de inmediato. No se puede esperar que los programas existentes resuelvan problemas que no se pudieron prever; por eso los diputados del PRI hemos instado al Ejecutivo federal a que tome las medidas necesarias y recurra a las fuentes de recursos que estime más convenientes, con tal de mitigar los efectos de la sequía sobre los campesinos y sobre los consumidores en general.

 El objetivo que debe unir a todas las instituciones del Estado y a todos los políticos es hacer lo necesario para que ningún campesino sufra sed ni padezca más hambre, y que los precios de los alimentos básicos se mantengan lo más estables posible, para que no se conviertan en detonadores de la inflación que la voz oficial ha declarado desterrada para siempre.

 Volvamos los ojos a la realidad. Restauremos el tejido social y preservemos la concordia en este año electoral. Fortalezcamos Estado de derecho y gobernabilidad. Protejamos a la gente de amenazas financieras y económicas externas y no olvidemos que México y los mexicanos importan más que los afanes electorales de un partido.

EL UNIVERSAL, 10 enero, 2012.-

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+ Por sí sola, la estabilidad marcoeconómica  no crea empleos

+ Lo que tenemos qué hacer, es fortalecer el mercado interno

+ Coincidencias en enfoques de Banxico y Diputados del PRI

PREGUNTA: ¿Qué opina sobre la declaración del Gobernador del Banco de México, Agustín de Carstens, sobre la situación tan crítica que se vivirá?

…Qué bueno que el gobernador del Banco de México ya ha hecho un análisis muy claro de cuál va a ser la situación económica del país durante los próximos cinco años.

La verdad es que el pronóstico que ha hecho el gobernador Carstens sobre los próximos cinco años, es un diagnóstico muy delicado de la economía mexicana, donde también hace un reconocimiento sobre el cual el PRI y los diputados del PRI hemos estado insistiendo desde hace muchos años; tenemos que fortalecer el mercado interno.

Es la única forma que tenemos para defendernos de los embates de la economía internacional, de otra manera estamos sujetos solamente a los vaivenes de la economía internacional.

Es por ello que tenemos que fortalecerlo.

Estamos totalmente de acuerdo en lo que ha dicho, porque coincide con lo que hemos estado sosteniendo, que lo que tenemos que hacer es tener un mercado interno muy dinámico, fuerte, que sea el que nos proteja los próximos años.

 Si no tenemos un mercado interno fuerte, no vamos a crear los empleos que se requieren.

 Creo que el Gobierno no ha tomado las medidas pertinentes, esa ha sido la gran discusión que hemos tenido con el gobierno los últimos años.

El gobierno ha preferido -y debemos decir que no le falta razón- tener una estabilidad en las finanzas públicas, nadie queremos inestabilidad en las finanzas públicas, pero la pura estabilidad no es capaz de generar los empleos que requiere el país.

Requerimos medidas adicionales, reforzar la Banca Nacional de Desarrollo, reforzar la inversión en las empresas públicas mexicanas, reforzar la inversión en infraestructura.

De otra manera esto no va a fortalecer el mercado interno.

La sola estabilidad de la finanzas públicas lo único que hace es que no tengamos un problema financiero delicado, pero eso no crea empleos. A veces sale más caro el remedio que la enfermedad.

PREGUNTA: ….Las predicciones de Carstens eran fáciles de adivinar, no había que complicarse mucho la vida para saber que iba a estar así.

 Entiendo y tenemos que entender sus responsabilidades y obligaciones; siempre hemos estado del lado de tener una economía más dinámica, una economía que le permita al país crecer, generar empleo, sin desestabilizar las finanzas públicas.

Hemos sido de los mejores alumnos del Fondo Monetario Internacional y eso nos ha permitido estar alejados de los graves problemas que existen en otros países como España, Italia, Irlanda, Grecia y algunos otros, pero tampoco nos ha sacado del problema.

El hecho de que la economía mexicana sólo crezca el 1.7 por ciento durante los últimos 10 años es un problema muy grave para nosotros, por lo menos deberíamos estar creciendo –como ahora lo reconoce Carstens- mínimo al seis por ciento para crear los empleos correspondientes.

ENTREVISTA DE MEDIOS, 9 enero 2012.-

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+ Interdependencia y repercusiones del fenómeno recesivo

+ El mercado interno llamado a ser  recurso compensatorio

+ Partidos: a sumar voluntades contra  pobreza y desigualdad

HACIA 2012

Francisco Rojas

 En vísperas de 2012, el mundo vive tiempos de incertidumbre. Las debilidades del esquema monetario en que se asienta la zona euro, los excesos de algunos gobiernos y las operaciones indebidas de los bancos privados generaron severas crisis financieras, de producción, empleo y consumo en países como Grecia, Portugal y España, e incluso en Italia, y aún no se tiene la certeza de que las medidas acordadas la semana pasada permitan corregir un diseño económico regional que, hoy lo sabemos, estuvo mal concebido desde su origen.

 En el mundo globalizado, las economías están más propensas a contagiarse, y el riesgo es aun mayor debido a las presiones políticas que forzarían al presidente Obama a hacer fuertes recortes a los programas sociales.

 Las perspectivas no son alentadoras. Si los remedios acordados por Alemania y Francia no fueran suficientes, las exportaciones de Estados Unidos y los países asiáticos a Europa se desplomarían, lo que ocasionaría serios perjuicios a sus economías y elevaría las tasas de desempleo y pobreza que afectan en particular a la sociedad estadounidense, lo que a su vez irradiaría hacia el resto del continente.

  En cualquier escenario, la aguda interdependencia internacional extenderá la carga de los problemas económicos de Europa y Estados Unidos hacia el mundo entero a través del comercio exterior y de los movimientos internacionales de capitales. México, que destina al vecino país del norte 85% de sus exportaciones, sería muy vulnerable en un proceso de recesión internacional como ése; por ello nuestro país tiene que aprovechar todo su potencial para preservar en lo posible su economía de las tendencias adversas en el orden global.

 Como lo subrayó en días pasados la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, la estabilidad macroeconómica de nuestro país es una fortaleza apreciable en medio del desconcierto que priva en otras partes del mundo.

 Es muy positivo, pero insuficiente, que hasta ahora no hayamos sufrido un proceso inflacionario galopante o que la devaluación del peso frente al dólar no haya sido ni profunda; la verdadera importancia de estas fortalezas está en saber aprovecharlas para acelerar el crecimiento económico en el entorno internacional adverso que prevalecerá en 2012 cuando menos.

  A partir de la estabilidad, debemos propulsar el crecimiento de la producción, el empleo, el ingreso de las familias y el mercado interno, a fin de enfrentar el fenómeno recesivo mundial. Por ello, para darle certidumbre y tranquilidad al país, en las discusiones de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para 2012, los diputados del PRI hicimos ajustes a la propuesta del Ejecutivo federal para asegurar el equilibrio entre ingresos y gastos y, a la vez, fortalecer la inversión pública para que se convierta en un propulsor eficaz de nuevas inversiones privadas, en especial de las pequeñas y medianas industrias, que son las principales generadoras de empleo en la economía formal.

  Más allá de sus legítimas diferencias, los partidos políticos deben sumar voluntades y esfuerzos para enfrentar problemas como la generación de empleo de baja calidad, la pobreza, que afecta a 52% de la población, y la desigualdad que cada día se agudiza. Además de proteger a los trabajadores, debemos también preservar a las clases medias que fueron el gran logro de la industrialización del siglo XX y que ahora, en su estrato popular, están cada vez más cerca de la línea de pobreza urbana, para no agudizar la debilidad de nuestro mercado interno, que debería ser nuestro recurso compensatorio.

 Tenemos problemas que resolver además del crimen organizado, cuyo combate todos acuerpamos, ya que no se puede permitir que la delincuencia subvierta el orden jurídico y afecte a la sociedad, pero tampoco podemos admitir que esa lucha se convierta en el único problema del país y se utilice como pretexto para atacar a fuerzas políticas opuestas y poner en peligro no solo el proceso electoral sino la gobernabilidad, en momentos en que se debe procurar conjuntar esfuerzos y unir voluntades, con visión de Estado, frente a los nubarrones que nos acechan.

EL UNIVERSAL, 13 diciembre, 2011.-

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+ Nunca como ahora, tan amenazada la integridad nacional

+ Tenemos que prestigiar la Política al servicio de la gente

+ Seamos  Estado solidario, democrático y con justicia social

+ Con el panismo perdimos respeto y prestigio internacional

+ Ocho ejes rectores para elaborar una plataforma de gobierno

+ Urgente y necesario voltear la mirada hacia los jóvenes

Con el senador Beltrones, el profesor Moreira y el licenciado Bernal

 (Conferencia en el Encuentro Académicos y Líderes de Opinión, de la Fundación Colosio, A.C., con la asistencia del Presidente del CEN del PRI, profesor Humberto Moreira; del coordinador del PRI en el Senado, senador Manlio Fabio Beltrones y, del presidente de la Fundación Colosio, Marco Antonio Bernal):

 Muy buenos días tengan todas y todos ustedes, para mí es muy grato estar en este foro organizado por la Fundación Colosio, en donde tuve el privilegio y honor de servir por un par de años como su presidente, y para mí representa una institución extraordinariamente querida.

Felicito a mi compañero y amigo Marco Antonio Bernal, por la organización de estos foros, que nos permite en el partido tener estos diálogos que seguramente van a redundar en la instauración de un gran programa que sea el catalizador de los objetivos que persigue nuestro partido en las próximas elecciones.

Me da mucho gusto saludar al presidente de mi partido, al profesor Humberto Moreira Valdés,   a mi amigo de tantos y tantos años y de tantas batallas, el senador Manlio Fabio Beltrones, que hemos tenido muchísimos años de trabajo conjunto, a veces muy cerca, a veces menos cerca, pero siempre juntos.

A todos ustedes por estar aquí el día de hoy:

Para la salud de la República, éste es un tiempo crucial.   Nunca como ahora habían coexistido tantas amenazas a la integridad de la nación y tanta desesperanza y preocupación en la gente.

Frente a un Estado confundido y confrontado, la política nos muestra los valores que pueden volver a cohesionar a la sociedad en torno al respeto a las instituciones y la confianza en su gobierno.

Nunca como ahora se había requerido revitalizar la política, llenarla de prestigio, hacerla útil, volverla a poner al servicio de la gente.

Para eso hace falta un amplio ejercicio de autocrítica que ponga en marcha un proceso de renovación que deje incólumes los valores permanentes pero limpie la casa de las ineptitudes, corruptelas, simulaciones, disimulos y torpezas que han lastrado la política de los últimos años y han llevado al país a la situación lamentable en que se encuentra.

Tenemos que prestigiar la política y restaurar el honor del político de bien, el que pone los ojos en solventar las necesidades de la gente.

Con Moreira y Bernal

  Para ello debemos volver al modelo que construyeron los Constituyentes de  1917  y reafirmar sus líneas esenciales:  un Estado solidario, democrático, con justicia social.   Un Estado con eminentes perfiles populares, organizado por una ley superior que por su alta jerarquía, constituya vínculos de unión, plataforma de lucha y convocatoria a la unidad.

La educación pública, la salud de la población y la seguridad pública fueron los pilares del modelo que construyó una sociedad que no optó por el capitalismo ortodoxo, sino por la cohesión social y la búsqueda del bien para todos.

La Constitución ha sido por muchos años el código superior que no sólo otorgaba y otorga las garantías individuales tradicionales, sino las garantías sociales:  el derecho a la tierra, a la educación y al trabajo.

También teníamos claramente definido un modelo de gobierno de orientación popular y con vocación democrática, que garantizó la renovación pacífica y periódica del poder con armonía social durante  70  años.

RECUPEREMOS LA VIGENCIA DE LA CONSTIUCIÓN

¿Qué debemos rescatar de todo aquello?   ¿Cómo recuperaremos la vigencia real y plena de la Constitución?   ¿Cómo volveremos a convertir al Estado en un ente público con perfiles sociales, capaz de garantizar el cumplimiento de la Ley en todo el territorio nacional?

Tenemos que restaurar la soberanía de la nación y recuperar el prestigio de México en el mundo.

Tenemos que volver a nuestras raíces, a lo que somos, multiplicar nuestros logros y superar nuestros problemas;  aportar una vez más a la cultura universal a partir de nuestra herencia indígena y los valores del mestizaje que sintetiza el tiempo y el ser de México.

Tenemos que volver a prestigiar lo mexicano.

Los perfiles que nos dieron un lugar en la universalidad de la que poco a poco hemos ido quedando al margen.

México construyó una identidad y un proyecto nacional, que fue alternativa y paradigma frente a la polarización entre el capitalismo y el socialismo.

México fue refugio para los perseguidos, promotor de la paz, la solidaridad y la cooperación, y eso hizo posibles el respeto y prestigio internacionales que se perdieron en los años del panismo.

DESDE EL PODER  YA NO SE PIENSA EN EL MODELO PROPIO

Construimos y propusimos un modelo propio que se resumía en el proyecto de una Constitución que dispone la rectoría del Estado en los procesos del desarrollo y postula la justicia social sobre la base de la propiedad originaria de la nación sobre los recursos naturales.

Desde el poder ya no se piensa en eso;  ya no se reflexiona en los valores de la justicia agraria y la propiedad nacional de las tierras, las aguas y los energéticos.

Ya no se piensa en que aquí construimos un sistema de seguridad social que abarcó el acceso de los mexicanos a la vivienda, a la salud, a la educación, a la cultura y el esparcimiento.

No debemos olvidar que las grandes instituciones de la República, como la Universidad Nacional, el Instituto Politécnico, la escuela rural o el combate eficaz y masivo al analfabetismo, impulsaron la movilidad social y nos mostraron ante el mundo como un país con un desarrollo sostenido que tenía como objetivo supremo la justicia social.

Todos estos procesos han ido languideciendo porque no hemos sabido contrarrestar la embestida de la publicidad impulsora de un modelo económico depredador, que está empujando al mundo entero a la ruina.

Ya no hay excusa que explique el fracaso del modelo fundado en la ambición monopólica del capitalismo especulativo que combatió al Estado de Bienestar.

Ayer nos dijeron que había que seguir el ejemplo de países supuestamente audaces que habían alcanzado los objetivos del capitalismo y la supremacía absoluta de los mercados.

Se nos llegó a decir incluso que la Historia había llegado a su fin, que el hombre ya sólo tenía que producir y disfrutar.

Ya no podrán decirlo nunca más, porque en condiciones idóneas, sin rivales, sin regulación, la crisis ha renacido y amenaza con sembrar la desigualdad y la pobreza en todas las latitudes.

Nosotros no hemos padecido tanto como otros países que lo privatizaron todo y creyeron en la fortaleza infalible del mercado.   Aquí, en México, nos mantiene a flote entre otros, la propiedad nacional de los energéticos, que dan garantía y seguridad al desempeño económico en cualquier parte de la Tierra.

Tenemos una sólida estructura de partidos políticos que, con sus diferencias y errores, han tenido una interlocución permanente con sus militancias;  pero al gobierno le ha faltado audacia, imaginación, y sentido y sentimientos políticos reales, para dialogar con los partidos a fin de enfrentar, entre todos, los problemas no resueltos de la desigualdad y la injusticia social.

Hemos entendido la lección que viven los pueblos que limitaron su crecimiento o se abandonaron a la lógica exclusiva y estricta de los países poderosos.   Estamos dependiendo demasiado de las recetas económicas que ahora se muestran fallidas y no hemos sabido defender el Estado de Bienestar que se había desarrollado en nuestro país.

Por eso, más allá de las medidas concretas, de las decisiones coyunturales o de los programas asistencialistas, es necesario transformar la manera de practicar la política devolviéndole a ésta un sentido de Estado.

La nueva política debe tener como eje rector el combate a la impunidad, a la corrupción, a la opacidad y a la falta de rendición de cuentas, así como la erradicación de las maniobras indebidas en el ejercicio de las acciones públicas.

Tenemos que volver a generar confianza en las instituciones.   Con honradez, con lealtad a la gente y con eficacia en el ejercicio del gobierno, no habrá necesidad de manipulaciones publicitarias que pretenden suplantar las acciones y resultados de la gestión de gobierno.

Tenemos que construir un andamiaje jurídico que privilegie la confianza y no se limite a acumular candados y diques entre unos y otros, como lo ha hecho este gobierno, que no fue capaz siquiera de construir un simple monumento para conmemorar el Bicentenario, empantanado en un resumidero de maniobras, corruptelas, abusos e insolencia, que constituyen el ejemplo de lo que no debe volver a repetirse en la vida pública.

Es necesario volver a prestigiar a la autoridad y recuperar los alicientes para que la gente vuelva a creer en sus instituciones y vuelva a respetarlas.

Acciones de este tipo son las que van a sustentar la reconstrucción del poder, la moralidad en el servicio público y la eficacia.

INDISPENSABLE VOLTEAR LA MIRADA A LOS JÓVENES

Otra vertiente indispensable es poner la mirada en los jóvenes.

Estamos metiendo a los jóvenes en una realidad convulsa, dividida, desigual, violenta, pobre y despiadada.

Hay que aprender de la historia.   Muchos jóvenes mexicanos son carne de cañón de la delincuencia porque no tienen opción;  crecieron en la calle, en medio del abuso, el alcoholismo, la drogadicción, la violencia intrafamiliar: en esto consiste el desgarramiento del tejido social.

Es inaceptable que el poder no muestre interés en que los jóvenes tengan empleo o escuela y que sólo se piense en ellos como consumidores de espectáculos y partícipes en desfiles deportivos.

Hay que hacer que los jóvenes vuelvan a sentirse orgullosos de ser mexicanos, leales a su país, comprometidos con la búsqueda de mejores alternativas para el futuro.

Hay que pensar en ellos, no como seres obsesionados por la diversión, como personas sin madurez a las que se puede manipular para excluirlos del desarrollo nacional.

Hay que multiplicar las escuelas y elevar la calidad de la enseñanza para que los jóvenes adquieran los conocimientos, habilidades y destrezas que exigen las ocupaciones actuales y tengan acceso a la creación artística y musical y a la práctica del deporte.   Hay que cultivar otra vez la cultura del esfuerzo como recurso lícito para el mejoramiento personal.

Es hora de mostrarles el México posible que será reconstruido con su esfuerzo y darles oportunidades reales en vez de dádivas y salarios exiguos, que se han convertido en la razón de ser de la política social en nuestro país.

Por otra parte, las nuevas avenidas del entendimiento con la sociedad deben estar fundadas en la sinceridad y en la decisión inquebrantable de decirle la verdad a los mexicanos.

Si queremos que la gente vuelva a confiar, tenemos que decir con claridad lo que se puede hacer y lo que no se puede lograr.

A nadie conviene crear paraísos artificiales de consumo y mucho menos practicar supuestas hazañas que luego se muestran alejadas de la realidad.

Es muy difícil cambiar radicalmente las cosas de la noche a la mañana, pero es necesario empezar a reconstruir la confianza perdida, mostrar una voluntad sincera y definir el rumbo con orientaciones que los ciudadanos puedan ver con claridad.

Se deben invertir los fondos públicos en la corrección de las causas de los problemas y no sólo de los efectos;  con espíritu de inclusión, tenemos que discutir entre todos los problemas que son de todos, y ser absolutamente honrados en el cumplimiento de la ley.

Amigos y amigas:

El infortunio nacional es resultado de la improvisación y la indebida conducción de los asuntos públicos en lo que va del siglo  XXI.

A su llegada al gobierno, el panismo recibió un bono democrático que ha dilapidado, un bono demográfico que ha convertido en desesperanza para toda una generación y un bono económico de crecimiento sostenido, finanzas sanas, tipo de cambio estable y recursos en abundancia.

El clima social de nuestro país se ha enrarecido, no sólo por la barbarie criminal que a diario reportan los medios, sino por la desigualdad, el aumento de la pobreza y del desempleo y por el estancamiento de la economía, que ya está resintiendo los efectos de la nueva contracción internacional, debido a  nuestra marcada dependencia respecto a Estados Unidos.

El enfoque monotemático de la violencia se mantiene inconmovible a pesar de que el número de muertes crece cada vez más;  los problemas de la Nación se banalizan con el ruido mediático inducido, que hace al poder insensible y sordo ante los reclamos de la sociedad.

El grave deterioro del país en todos los órdenes está formando la tormenta perfecta.

México exige soluciones inmediatas a problemas que han estallado o están a punto de estallar.   Con la misma urgencia es necesario definir por consenso y aplicar políticas de largo plazo, para emprender el camino desde el primer momento.

Las respuestas que la sociedad requiere deben atender las emergencias y, al mismo tiempo, construir políticas públicas de largo plazo, que trasciendan los límites de un gobierno, para que se definan y empiecen a aplicar de inmediato.

OCHO EJES RECTORES PARA LA PLATAFORMA

Dentro de la Plataforma de nuestro partido habrá que trabajar, a mi juicio, en torno a ocho ejes rectores:

  1. Aumentar el crecimiento de la economía como base para el estímulo a la inversión de los mexicanos y a la creación de los empleos en el sector formal, que demanda con urgencia el país.
  2. Reducir la aguda desigualdad que puede dividir a la Nación y combatir a fondo los mecanismos generadores de la pobreza y no sólo sus manifestaciones externas.
  3. Erradicar la impunidad y la corrupción,  hacer realidad la transparencia y la rendición de cuentas, así como blindar los sistemas de procuración y administración de justicia, para recuperar la confianza y la tranquilidad social.
  4. Continuar el combate al crimen organizado,  focalizando el uso de la fuerza pública en la eliminación de las modalidades del delito que más lastiman a la sociedad, para liberar las áreas y actividades que han sido sustraídas al Estado de Derecho por los grupos delincuenciales.
  5. Recuperar el ritmo de crecimiento de las grandes obras de infraestructura para ampliar la intercomunicación y fortalecer la producción nacional, el comercio exterior y el turismo, con el concurso armónico de los sectores público, privado y social.
  6. Alcanzar la seguridad alimentaria, cuya urgencia se advierte en la tendencia al encarecimiento irreversible de los granos y otros alimentos en los mercados internacionales
  7. Garantizar la seguridad energética, cerrar las fisuras privatizadoras de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, reafirmar la propiedad originaria de la Nación sobre los recursos del subsuelo y, al mismo tiempo, intensificar la investigación sobre fuentes alternas y limpias de energía.   Y,
  8. Asegurar la conservación integral del agua, que será objeto de la discordia internacional en poco tiempo, así como la preservación del medio ambiente, que es corresponsabilidad de todos los gobiernos, pero responsabilidad irrenunciable de cada uno de nosotros.

Amigas y Amigos:

No tenemos que ir a buscar soluciones a otra parte.   La Constitución de  1917  y su progresiva aplicación fueron claves para pacificar al país después de la Revolución y definen claramente los principios orientadores de las acciones del Estado en las complicadas circunstancias del país de nuestro tiempo.

Debemos tener muy claro el rumbo.   La gran prioridad nacional es definir, con el consenso y concurso de todas las fuerzas políticas y organizaciones sociales, las soluciones apremiantes y las metas de México en el siglo  XXI,  y avanzar con firmeza para alcanzarlas.

El futuro presidente de la República, que estamos seguros  saldrá de las filas del PRI, tendrá que retomar el rumbo de la justicia social como expresión de la democracia y darle un nuevo liderazgo a los mexicanos.

Deberá ser el verdadero guía que convoque a todas las fuerzas políticas y organizaciones de la sociedad civil, a la suscripción de un gran acuerdo para revertir el deterioro del país y devolver la esperanza a la sociedad.

Su tarea no será fácil porque la conjunción de problemas y desaciertos que ha exacerbado el panismo, requiere tomar y  tener claros los lineamientos estratégicos y leer correctamente las grandes prioridades de la sociedad.

No se trata de negociar por negociar;  no se trata de lograr acuerdos a cualquier costo;  lo que el país exige es la formación de consensos con fines prácticos para articular respuestas eficaces y completas a los serios, muy serios desafíos nacionales.

Ninguno de los problemas tendrá una solución duradera si no se recupera la fortaleza de las instituciones nacionales, como lo ha propugnado nuestro partido desde su origen.

Los priistas entendemos que la sociedad nos está dando una oportunidad más que debemos aceptar de manera responsable, no para incurrir en egoísmos personales ni divisiones, sino para sumar talentos y esfuerzos y estar al lado del pueblo en sus luchas y demandas.

Ya hemos visto que cuando los enconos políticos polarizan a la sociedad, se entorpecen los acuerdos necesarios para salir adelante.

Por ello, necesitamos renovar las formas de hacer política para que las diferencias propias de la pluralidad potencien lo mucho en que coincidimos y permitan que cada quién cumpla con su responsabilidad sin odios ni discordias.

Nuestro país  es un país muy grande, privilegiado y con una ubicación estratégica única en el mundo, con grandes potencialidades y con activos económicos, políticos y sociales suficientes para volver pronto al sitio que nunca debimos de haber perdido.

Vamos a convocar juntos todos los priistas  a México a fortalecer al Estado nacional y a la república de todos, con democracia y justicia social.

Muchas gracias.

CONFERENCIA, 28 septiembre, 2011.-

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+ Debemos romper inercias que impiden  el crecimiento

+ Ante la amenaza de recesión, asumir actitud proactiva 

+ Características de las Asociaciones Público-Privadas 

( En el Foro de Asociaciones Público Privadas ,  en Monterrey, N.L.,  con la presencia del licenciado Rodrigo Medina Cruz,   Gobernador constitucional del estado de Nuevo León y del licenciado  Gerardo Rodríguez Regordosa, subsecretario de Hacienda y Crédito Público):

  Los desafíos que México ha venido enfrentando en las últimas décadas, han cobrado aún mayor relieve en el contexto de la crisis financiera y económica internacional del 2008  y de la presente desaceleración de las economías de los Estados Unidos y otros países.

Una desaceleración estructuralmente vinculada a la recesión de aquel año, cuyos prolongados efectos pueden convertirse en una segunda y aún más grave recesión, a decir de no pocos analistas.

Frente a ello es preciso asumir una actitud y una conducta proactivas y conducirnos de manera responsable, jerarquizando nuestras prioridades y echando mano de lo mejor de nosotros mismos como país.

En el Congreso, ha sido nuestra preocupación permanente impulsar medidas que relancen la economía nacional, para enfrentar de manera eficaz las necesidades y demandas de las grandes mayorías.

Para afrontar la crisis y los rezagos estructurales del país, hemos insistido en forma recurrente que es fundamental estimular y consolidar el mercado interno;  crear y fortalecer las condiciones que permitan recuperar los empleos perdidos y crear nuevos y mejor remunerados; apoyar y fortalecer a las PyMES de menor tamaño que son las que generan el mayor volumen de empleos;  invertir en infraestructura para impulsar la diversificación económica del país, expandir el comercio, e impulsar la vocación productiva de las regiones, los estados y los municipios.

Precisamente la celebración de este foro debe responder a tamaño desafío, en la comprensión de que es preciso impulsar el crecimiento y el desarrollo del país, sobre todo en un contexto de desaceleración económica y de posible recesión.

El antecedente de este Foro fue uno realizado en la Ciudad de México, en marzo de este mismo año, en el que se reunieron empresarios, académicos, expertos, funcionarios, ex funcionarios y legisladores en la Cámara de Diputados.

Ello con el fin de que, en un clima de evidente pluralidad de valiosas opiniones y en virtud del intenso intercambio de puntos de vista, se enriqueciera el análisis y la discusión que habrían de sostener en aquel momento los miembros de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, para analizar la minuta recibida del Senado.

Todo este rico intercambio de ideas, previsiblemente culminará con una nueva discusión y análisis y, en su caso, con la aprobación y promulgación de la Ley de Asociaciones Público-Privadas.

Los proyectos de Asociación Público-Privadas son una tendencia mundial promovida por Banco Mundial, la  OECD  y el  FMI,  ya que ofrecen ciertas ventajas entre las que destacan, la posibilidad de solventar restricciones presupuestales o financieras temporales;  adelantar la oferta de servicios indispensables y la utilización de capacidades y experiencia de muchos participantes privados, movilizando fuerzas productivas que, de otra manera, continuarían inertes.

Dichas asociaciones son una realidad en el país desde hace muchos años y, por medio de ellas, se han impulsado grandes proyectos de infraestructura.

De hecho en algunos estados existen leyes que regulan este tipo de asociaciones y en los que, al igual que en el Distrito Federal, se han emprendido proyectos de infraestructura impulsados por medio de esta figura.

Con esta Ley se pretende dar certeza jurídica, a nivel federal, a los empresarios que participen en dichas asociaciones, realizando las adecuaciones jurídicas que permitan su cabal funcionamiento.

El Artículo  25  de la Constitucional, establece que, en el marco de la rectoría del Estado, concurrirán al desarrollo económico el sector público, el sector social y el sector privado, sin menoscabo de otras formas de actividad económica que contribuyan al desarrollo de la nación.

Las áreas estratégicas reservadas al Estado mexicano por la Constitución, se mantienen resguardadas en este proyecto de ley.

Asistentes al Foro

EQUILIBRAR LOS RIESGOS ENTRE LAS PARTES

Uno de los objetivos que plantea la iniciativa de la Ley de Asociaciones Público Privadas radica en equilibrar los riesgos entre las partes asociadas, es decir, entre el Estado y los agentes económicos privados.

Asimismo, se garantiza que las obras de infraestructura realizadas bajo este esquema de asociación, se mantengan en el sector público, en beneficio de la sociedad, en beneficio de las comunidades del país.

Entre las conclusiones derivadas del primer foro, se encuentran:

Primero, para salvaguardar el sentido estratégico que en última instancia deben atender este tipo de asociaciones y las inversiones comprometidas, los proyectos deberán responder a una priorización clara y transparente en correspondencia directa con los lineamientos, las estrategias y los programas consignados en el Plan Nacional de Desarrollo.

Segundo, el Congreso de la Unión debe imponer un límite a los compromisos adquiridos, con el fin de no comprometer irresponsablemente los niveles de gasto y los ingresos futuros del gobierno.

Tercero, la Cámara de Diputados, al autorizar el Presupuesto de Egresos de la Federación, debe cuidar que los proyectos que se incluyan en el mismo, en un renglón especial, tengan asegurada su fuente futura de pago para evitar que se repita lo sucedido con los PIDIREGAS.

Cuarto, que la Auditoría Superior de la Federación tenga el mandato pleno para fiscalizar el ejercicio de los recursos federales y evaluar los resultados obtenidos de los proyectos que se contraten.

Señoras y señores, amigos todos:

En la última década el país ha perdido competitividad y no ha podido superar tasas mediocres de crecimiento, en un contexto de intensa competencia entre países.

Es preciso romper con las inercias que impiden que México responda a sus crecientes desafíos.

Como parte de una visión integral de las estrategias, los recursos y las acciones con que debemos enfrentar nuestros retos, los legisladores hemos impulsado reformas a la Ley Federal de Competencia Económica, la Ley de Acciones Colectivas y otras que están en proceso, como la Ley General de la Economía Social y Solidaria.

Así, la Ley de Asociaciones Público Privadas debe redundar en el desarrollo del país, estableciendo la posibilidad de impulsar grandes obras de infraestructura y de servicios.

Más allá de quien gobierne, el Estado mexicano estará obligado a impulsar obras y servicios que verdaderamente contribuyan al desarrollo nacional, mediante el uso eficaz, eficiente y transparente de los recursos públicos.

Sólo de tal manera será posible que México de nueva cuenta imprima un impulso vigoroso al crecimiento que haga posible un desarrollo que garantice niveles dignos de vida a los mexicanos.

Muchas gracias.

(En el Foro también estuvieron en el presidium: licenciado Eugenio Garza Herrera, presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios; Contador Público Mario Sánchez Ruiz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial;  Senador Eloy Cantú Segovia, presidente de la Comisión de Comercio y Fomento Industrial del Senado de la República y,  Diputado Ildefonso Guajardo Villarreal, presidente de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados).

DISCURSO, Monterrey, N.L., 27 septiembre, 2011.- 

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+ Con mezquindades no crecerá el país; con engaños  no se negocia

+ Posicionamiento del PRI ante el Paquete Económico 2012

+ Hay que decirlo claro, el PAN pide  cinco puntos más de IVA

El diputado Navarrete Prida expone el posicionamiento del GPPRI

El Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, que me honro en coordinar, tiene una posición clara y definida ante la propuesta del paquete económico para 2012 que propone el Ejecutivo Federal. Esta posición es producto de nuestro compromiso histórico y social con los mexicanos y, a la vez, atiende a nuestra declaración de principios y programa de acción.

Les comparto este posicionamiento, que expuso hoy en la tribuna de la Cámara de Diputados, en nombre del GPPRI, el diputado y presidente de la Comisión de Presupuesto, Alfonso Navarrete Prida, durante la comparecencia del secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor José Antonio Meade Kuribreña:

Señor licenciado José Antonio Meade, secretario de Hacienda y Crédito Público.

Un pilar básico de la nación mexicana es el régimen republicano y federal. Cuando un gobierno olvida lo que es la República y lo que es la federación, las cosas no pueden marchar bien.

Señor secretario, sea usted bienvenido a la casa de los representantes del pueblo de México, esperemos que su gestión atienda la alta responsabilidad que le fue conferida y deje atrás la politización de las finanzas públicas, que fue el signo distintivo de su antecesor.

En este reciento, para mi partido es la mejor ocasión de hacer un balance de los gobiernos emanados del PAN, un año antes que el pueblo de México rinda su severo veredicto en las urnas.

El PAN recibió en el año 2000 una economía con una tasa de crecimiento del seis por ciento anual, 10 años después la desplomó al 1.7 por ciento. El incremento del ingreso per cápita fue de sólo el 0.6 por ciento, una de las tasas más bajas del mundo. El déficit de empleo suma más de seis millones.

Los gobiernos del PAN en 11 años contaron con los mayores excedentes presupuestales de la historia, incluyendo los del petróleo, ventaja no traducida en crecimiento económico y desarrollo humano, pero sí en deuda pública y gasto corriente, que creció 100 mil millones de pesos por año, en eso utilizaron el IETU y el punto del IVA. Por eso mi partido ha sostenido que los gobiernos del PAN son caros y malos.

Hoy en México tenemos más pobres que hace 10 años. Según la última medición del CONEVAL entre 2008 y 2010 se sumaron a la pobreza 3.2 millones de mexicanos, lo que significa que hoy tenemos 52 millones de compatriotas en situación de pobreza patrimonial.

La única política social que conoce el gobierno que usted representa consiste en que los pobres no se mueran de hambre, pero que no cambie su situación de vida. Los pobres que ha producido este gobierno en cinco años equivalen a la población total de 10 entidades del país. Ese es el balance económico de los gobiernos del PAN.

Navarrete Prida, en la Tribuna

En el PRI seremos muy cuidadosos en la revisión de la Ley de Ingresos para definir con claridad el Presupuesto de Gastos Fiscales y el impacto que significan los beneficios fiscales que se confieren; revisaremos también las atribuciones del Presidente para otorgar dichos beneficios.

Analizaremos con mucho cuidado la propuesta del gobierno federal para que los estados apliquen un impuesto al consumo del cinco por ciento. Esto no sólo es injusto sino inmoral, las familias no distinguen entre impuestos locales y federales pero la gente lo resiente igual. Hay que decirlo claro, el PAN propone que las familias mexicanas paguen cinco puntos más de IVA.

¿Ante qué nos enfrentamos los mexicanos el próximo año? El presagio está escrito en su proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, que es el más importante instrumento de política económica y social con que cuenta el Ejecutivo federal.

PROYECTO DEL PAN, CON IDEAS DEL SIGLO XIX

El proyecto que hemos recibido tiene cuatro características: es recesivo, es centralista, genera pobreza y tiene un tinte eminentemente electoral.

Es recesivo porque no fomenta el crecimiento económico ni el empleo, porque el año entrante marcado por una posible crisis económica mundial, no impulsa una economía proactiva que estimule el mercado interno como lo demuestra la disminución de 20 mil millones de pesos en comunicaciones y transportes, o los más de 30 mil millones que reduce a las actividades agropecuarias.

Es centralista, como todas las definiciones ideológicas de este gobierno con criterios concebidos y formulados propios de inicios del Siglo XIX, como lo demuestra el recorte en más de 60 programas destinados a apoyos a entidades federativas, como en educación, que elimina todos los programas de cultura de los estados, todos los apoyos al deporte, los fondos compensatorios a entidades, los fondos metropolitanos con reducciones superiores al 87 por ciento o la disminución en un 50 por ciento a los fondos contra desastres naturales.

Ése es el verdadero proyecto del PAN y su gobierno.

Genera pobreza porque promueve la inequidad social con programas que no llegan siquiera a ser remediales y no revierten las condiciones de miseria en que viven millones de mexicanos. Esto lo demuestra la reducción en 70 por ciento del fondo regional para apoyar a los 10 estados más pobres del país o la reducción neta al Ramo de ganadería, agricultura y pesca por 12 mil millones de pesos, o el 84 por ciento de recorte al programa de infraestructura de riego, o la reducción en 58 por ciento para los programas de agua potable y alcantarillado y las reducciones en programas como la vivienda rural, la equidad de género en salud o el apoyo a discapacitados en transporte.

El proyecto que presenta es eminentemente electorero, estimula claramente el clientelismo electoral al proponer aumentos a todos los programas clientelares-asistenciales que opera directamente el gobierno federal en materia de vivienda, salud y desarrollo social que tienen aumentos hasta de un 60 por ciento.

No sólo eso, con mucha suspicacia se observa el resurgimiento del programa Enciclomedia disfrazado con otro nombre con más de cinco mil millones de pesos. Le pregunto secretario ¿interés de quién fue este programa, quizá del mismo que operó el monumento emblemático del PAN llamado Estela de Luz?

Del mismo modo, llama la atención los recortes en 90 por ciento del Fondo de Reparaciones, Indemnizaciones y Atención a Víctimas, Periodistas y Defensores de Derechos Humanos. Esto es así de grave como es: no son dichos, son hechos.

México tiene un proyecto de nación que desde hace 200 años señala los principios constitucionales de nuestro país y requiere de un gobierno comprometido.

Señor secretario, en el PRI con respeto decimos al gobierno que usted representa: no es con mezquindades como crecerá el país, no es con arrogancia como se consensa y no es con engaños como se negocia.

Desde el 2001 los presupuestos de egresos se han aprobado con el 75 por ciento de votos de las y los diputados, pero el gobierno federal se ha empeñado en romper consensos dañando enormemente los mejores intereses de la población, que son los que afanosamente defendemos.

Cuando no hay disposición de llegar a acuerdos, por consensar y articular lo diverso, el único camino que da la vía parlamentaria es el voto de las mayorías. Se lo recuerdo secretario, no ha quedado por el PRI llegar a consensos y no hacer uso de su mayoría.

México requiere un Presupuesto que fomente el crecimiento económico, el empleo y la equidad social. No permitiremos que los estados pierdan su capacidad para responder a la sociedad en educación, salud, infraestructura y seguridad pública y refrendamos nuestro compromiso con los campesinos mexicanos, un sector prioritario para el país; blindaremos los programas sociales para evitar su uso con fines electorales como pretende la propuesta del Ejecutivo.

Estas severas fallas dan clara idea a la sociedad de la concepción de Estado que tiene el gobierno de Acción Nacional, explican su fracaso en la construcción de nuevas instituciones sociales, su ignorancia de la realidad nacional y su soberbia para intentar cambiar, a través de una propuesta de decreto, 200 años de historia independiente.

Muchas gracias por su atención.

 Dip. Alfonso Navarrete Prida.-  Posicionamiento en nombre del GPPRI, en la comparecencia del Secretario de Hacienda, doctor José Antonio Meade Kuribreña, ante el pleno de la Cámara de Diputados, LXI Legislatura. Palacio Legislativo de San Lázaro, 21 septiembre, 2011.- 

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