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Posts Tagged ‘Obama’

+ Acuerdo en el Capitolio avizora menor crecimiento en EU

+ Previsibles efectos en exportaciones, turismo y remesas

+ En México, prácticas  parlamentarias exigen respeto y libertad

LEGISLAR

Francisco Rojas 

El acuerdo logrado entre los líderes del Capitolio y el presidente Barak Obama para elevar el techo de endeudamiento no satisfizo a nadie, quizá con excepción de algunos grupos, pero evitó por ahora la suspensión de pagos del gobierno estadunidense y una crisis financiera internacional que dañaría a todos los países. Según el New York Times, la “extorsión” del Tea Party impuso condiciones tales como reducir los gastos dirigidos a las clases medias y pobres y preservar los privilegios de los grupos de mayores ingresos.

Cabe recordar que dos tercios del déficit de los últimos años se deben a los gastos de defensa y a las exenciones fiscales concedidas por el Gobierno de Bush.

Se persigue reducir en los próximos diez años el déficit público mediante disminuciones del gasto público y el aumento de impuestos, lo que seguramente incidirá negativamente en el precario crecimiento de la economía de Estados Unidos, aumentará el desempleo que ya alcanza al 9.2 por ciento de la población económicamente activa. La disminución de la actividad económica, afectará los ingresos de México por exportaciones a ese país, el turismo y las remesas.

A pesar de todo se encontró una salida, provisional y precaria, pero cierta, al peligro de un colapso financiero global, aunque los temores de una recesión continúan. El acuerdo se logró gracias a las negociaciones directas entre los líderes de las cámaras y el presidente Obama, en uso de sus atribuciones, y sin la participación de los dirigentes de los partidos, que probablemente habría complicado más el proceso y dificultado el arreglo.

El mensaje político de este delicado episodio es la complejidad de alcanzar acuerdos con la diversidad de intereses de las sociedades modernas; pero esto es aún más difícil cuando los congresos —y las sociedades— se polarizan, y las minorías hacen prevalecer sus privilegios a costa de un país o, como en este caso, del mundo entero.

Los arreglos parlamentarios no son fáciles de alcanzar; requieren un trabajo delicado e intenso para conciliar puntos de vista e intereses diversos y a veces contrapuestos. En México, los Senadores representan el Pacto Federal y los 500 Diputados son representantes de la Nación por disposición constitucional y, también, cada uno de ellos tiene iguales derechos y obligaciones que todos los demás. Esta composición enriquece el análisis y discusión de las leyes, pero exige oficio político de todas las fracciones y todos los legisladores para que la función legislativa sea eficaz.

Hay piezas legislativas que deben ser aprobadas por las dos cámaras en forma sucesiva: la cámara de origen analiza y negocia la iniciativa y cuando logra un acuerdo lo envía en una minuta a la cámara revisora; si ésta hace modificaciones o adiciones, deben ser remitidas de nuevo a la primera para que las considere y vote, como lo dispone la normatividad del Congreso de la Unión. Para acortar los tiempos, está permitido el trabajo conjunto.

Los Legisladores tienen opiniones distintas, en especial sobre temas delicados, porque representan a estratos diferentes de una sociedad con una considerable diversidad geográfica, económica, social, cultural y política y es el Congreso de la Unión el espacio por excelencia para el debate libre y la construcción de acuerdos; poco a poco se han superado los tiempos en que bastaba una orden para manipular sus decisiones; ahora no sólo es necesaria la negociación entre las fracciones, sino dentro de ellas, la que a veces es ardua en partidos como el PRI, por el mosaico que representa su composición democrática y su carácter nacional.

Actualmente se discuten en la Cámara de Diputados minutas e iniciativas muy importantes, tales como la reforma laboral, la política y la ley de seguridad nacional. Existen entre las diversas fracciones argumentos a favor y en contra en relación a diversos apartados de estas iniciativas, que estamos obligados a atender sin precipitaciones o presiones desmedidas que originen posteriores impugnaciones, incluso constitucionales, o movilizaciones sociales que en nada favorecen los acuerdos.

Por esa razón, mantendremos un diálogo constante, abierto y respetuoso con los diputados de nuestra fracción, de otras agrupaciones políticas, con académicos y con todos los representantes de la sociedad civil, para lograr acuerdos que beneficien a México y no contribuir a la polarización y encono que nada dejan sino, al contrario, entorpecen la búsqueda del cambio que tanto necesita el país.

EL UNIVERSAL , 9 agosto, 2011.-

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+ El equipo presidencial no hizo a tiempo su trabajo

+ Maridaje oportunista del gobierno y sus detractores

+Iniciativas son documentos plagados de ocurrencias

CUANDO LA POLITICA FALLA

Francisco Rojas

Existe la impresión de que el Ejecutivo sintió la urgencia de enviar al Congreso iniciativas que, por la trascendencia de los temas abordados, debieran haber sido presentadas en diciembre de 2006. El equipo del partido ganador en la pasada elección presidencial no hizo a tiempo su trabajo; tal vez porque se distrajo con las impugnaciones y movilizaciones que efectuaron los partidos que le niegan legitimidad, lo que no obsta para el maridaje oportunista que han armado.

El gobierno dedicó su atención durante los tres primeros años de gestión al combate al narco, que devino en crimen organizado; olvidó, o nunca lo supo, que en la democracia gobernar implica buscar acuerdos, enfatizar coincidencias, construir mayorías, convencer con argumentos a las organizaciones políticas y sectores de la sociedad que permanentemente interactúan entre sí y con el equipo que gobierna; a éste corresponde encabezar el esfuerzo para convertir en realidad su proyecto. Pero, por lo hasta ahora visto, parece que ni proyecto existe.

Recordemos que en 2008 el Ejecutivo envió al Congreso un paquete de iniciativas en materia de energía para modernizar el sector. A pesar de las muchas reformas que el Congreso introdujo, el Ejecutivo festinó ampliamente el resultado; ahora habla de una reforma de segunda generación sin que haya aplicado la aprobada en 2008 que ha sido sistemáticamente burlada y distorsionada, al extremo de convertir a Pemex, no en una empresa eficiente, sino en un monstruo burocrático en la que no fluyen las decisiones, se viola la Constitución y las leyes a través de reglas administrativas que están siendo revisadas por la SCJN, en virtud de las controversias constitucionales interpuestas por la Cámara de Diputados.

En diciembre del año pasado, al término del primer periodo de sesiones de esta LXI Legislatura, el Ejecutivo consideró oportuno enviar una iniciativa con una reforma política. Se buscaba el impacto mediático, sin los previos consensos y sin un estudio serio en que se apoyara la pretendida modernización del Estado. Se piensa que con enviar un documento pleno de ocurrencias al Congreso la tarea está hecha.

Lo mismo podríamos argumentar sobre otras iniciativas, como la Ley Federal de Telecomunicaciones, enviada el pasado periodo de sesiones, sin acuerdos, sin escuchar a los grupos interesados, sin tomar en cuenta a los agentes económicos y sociales involucrados. Así podríamos seguir hablando ad infinitum. Lo anterior explica la complejidad del trabajo legislativo. El gobierno trabaja por impulsos, improvisando sobre la marcha, sustituyendo la acción por cuentas alegres y retórica insustancial. Por contraste, basta mencionar lo expresado la semana pasada por el presidente Obama, sobre la prevención del consumo de drogas y en la intervención temprana para romper adicciones, así como la integración de los tratamientos respectivos en el sistema de salud, cuya ley fue cabildeada personalmente con inteligencia y denuedo, congresista por congresista, por el propio mandatario.

Quien gobierna requiere liderazgo, capacidad de convocatoria, credibilidad, confianza y habilidad en el ejercicio del poder. De nada sirven las buenas leyes si no se saben aplicar, si la confusión y el burocratismo hacen nugatorio el esfuerzo legislativo. Al gobierno le falla la acción política y la administración se le empantana. Lejos de rectificar, hay que buscar culpables: qué mejor que los legisladores de la oposición.

Los diputados del PRI somos una oposición responsable, no nos oponemos por sistema a la tarea del gobierno, la criticamos con ánimo constructivo; nuestras propuestas siempre están sustentadas en los principios y programas de nuestro instituto político; no buscamos el poder a cualquier costo, anteponemos el trabajo y la congruencia a alianzas efímeras e impensables.

Los legisladores del PRI en las Cámaras quieren hacer de la política una tarea noble, honesta y transparente para servir a la sociedad. Pero no basta nuestra intención y esfuerzos, si el Ejecutivo renuncia a su tarea política y se limita a administrar, mal por cierto, sugiriendo con su actitud que ya les urge que se acabe el sexenio.

EL UNIVERSAL 18 de mayo, 2010 http://bit.ly/a9ZO4C

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  • Ni opacidad ni ocultamiento de los verdaderos problemas económicos
  • Ricos y poderosos pagarán más impuestos, reducciones a otros causantes
  • Políticas firmes y trascendentes ante la crisis… De Obama en Estados Unidos
  • CONTRASTES
    Francisco Rojas

    “Nos proponemos acabar una era de irresponsabilidad, opacidad y ocultamiento de los verdaderos problemas de la economía; en lo fiscal, los ricos y poderosos pagarán más impuestos, reduciéndolos para la mayoría de la población y el gasto público se reorientará para acabar con las desigualdades dando preferencia a la calidad de la salud, la educación y la independencia energética;” “se acabaron las asignaciones directas, el dinero del pueblo no irá a parar a los bolsillos de contratistas en proyectos que no funcionan”.

    No, no se altere, esto no sucede en México, son declaraciones del Presidente Obama.

    Aquí todo sigue igual: la ineficacia para gobernar, los discursos que sustituyen a los hechos, la falta de inteligencia para combatir al crimen organizado y la espera para que pase la fase depresiva del ciclo económico, al fin que no hay mal que dure 100 años.

    Por el contrario, el PRI propone una nueva vía mexicana para el desarrollo, mediante políticas públicas orientadas a cumplir los objetivos del Proyecto Nacional establecido en la Constitución, reivindicando la rectoría del Estado, renovando el sistema político en los ámbitos de la representación social, fortaleciendo el Estado de Derecho y aprovechando lo positivo de las políticas aplicadas hasta ahora: finanzas públicas sanas, sin detrimento de la capacidad promotora del Estado; endeudamiento externo congruente con nuestro nivel económico; inflación controlada; y globalización y libre comercio a favor de nuestro mercado interno y de la sociedad.

    Plantea medidas para enfrentar la emergencia utilizando congruente y activamente políticas públicas y acciones administrativas para preservar el empleo, mantener el consumo, proteger el patrimonio popular y garantizar mínimos de bienestar, cambiando paradigmas, reorientando políticas, modificando tendencias y fortaleciendo la capacidad reguladora del Estado mediante modificaciones legales y acuerdos con los factores de la producción.

    La seguridad nacional está amenazada por la crisis económica y la falta de seguridad pública. Contra el crimen organizado México ha luchado siempre solo, como si el problema no fuera internacional.

    La mutación de traficantes a dueños de territorios, decididos a enfrentar violentamente a quien ose retarlos, a que alude el presidente Calderón, se acrecentó cuando los capos externos empezaron a pagar con mercancía, ampliando así el consumo interno; no detectarlo y combatirlo eficazmente fue una de las omisiones de Fox cuando, además, desertó casi la mitad del Ejército por no prestársele suficiente atención y se debilitaron los aparatos de inteligencia, requisito indispensable para la lucha contra el crimen organizado; según el Senador Creel, los responsables de aquella época son los mismos en este Gobierno.

    No caeremos en provocaciones ni aceptamos etiquetas; el PRI seguirá apoyando sin regateos la lucha contra el crimen organizado; promoveremos cambios en la justicia penal, reorganizar las policías, fortalecer labores de inteligencia, evaluar la organización de la Guardia Nacional y dotar a las Fuerzas Armadas de los instrumentos jurídicos, financieros y tecnológicos suficientes, para que no se constituyan en nuestra última línea de defensa.

    EL UNIVERSAL, 10 de marzo, 2009 http://bit.ly/93Bopj

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  • Aún impredecibles los efectos de la recesión
  • Necesario revisar el papel del Banco de México
  • En EU, la prioridad es recuperar empleos perdidos
  • LA SITUACIÓN ECONÓMICA
    Francisco Rojas

    Podríamos decir que un fantasma recorre el mundo: el de la desconfianza y el miedo de los ahorradores e inversionistas en el sistema financiero internacional y en la capacidad
    de los gobernantes para ponerse de acuerdo y adoptar las medidas adecuadas para inyectarle liquidez y reactivar la economía.

    La crisis financiera, que se veía venir, ya contaminó a la economía real. Los expertos no se ponen de acuerdo en la profundidad y duración de la recesión; mientras unos dicen que se asemejará a la de 1929, otros confían en la pronta capacidad de recuperación de la economía estadounidense, como sucedió en las tres crisis anteriores. Las peticiones de rescate de bancos y empresas se multiplican y se teme que los recursos sean insuficientes si no se frena el temor, antes de que se convierta en pánico.

    Los despidos y la espiral descendente que arrastran al consumo y la producción, están creciendo con repercusiones mundiales. Japón ya se declaró oficialmente en recesión; Francia y Alemania no se ponen de acuerdo en el monto y alcance de las medidas a adoptar.

    Quizá por eso el Presidente electo Obama, aunque se inclinó por reciclar un experto equipo económico moderado, de centro, que pareciera afín a las recetas financieras tradicionales, señaló que sin descuidar el crecimiento a largo plazo, su objetivo era enfrentar el desempleo creando millones de nuevos trabajos y se resistió a rescatar a la industria automotriz sin un programa de reconversión a cambio.

    En México la crisis ya se presentó por el lado de la economía real más que por el financiero, a causa de la caída de las exportaciones, la inversión extranjera directa, las remesas, el turismo, etc.; pero no sabemos el estado real de los bancos y de muchas empresas, que ya no podrán fondearse en el exterior y a las que habría que apoyar para no obstruir los circuitos financiero-económicos y agravar el desempleo; tampoco sabemos qué haremos si no se alcanzan las metas y supuestos presupuestales; y desconocemos la naturaleza, proporción y plazo de las coberturas petroleras; etc.

    Tenemos que adoptar lo que Paul Krugman denomina como la “economía de la depresión”, en donde “las reglas usuales de la política económica ya no son aplicables”. En otras palabras, ahora se requieren políticas audaces, prontas y efectivas que reactiven la economía por la vía del gasto público, el financiamiento a los productores, el cuidado del mercado interno, el fomento a las exportaciones y otras acciones apropiadas a este contexto.

    Por ello es necesario, entre otras medidas financieras, revisar el papel del Banco de México y analizar si también, como ocurre en otros países, debe ocuparse del desarrollo económico, abrir la llave del crédito interno para la producción y poder financiar déficits presupuestales temporales, circunstancia prevista en la Ley de Presupuesto para casos excepcionales como el actual.

    El problema es mundial y parece que cada país tendrá que salvarse a sí mismo. Por ello, no podemos permitirnos la inacción y la opacidad y que nos gane la lucha ideológica; hay que ser pragmáticos. El objetivo debe ser evitar la conjunción de la depresión económica con la inseguridad pública, para no caer en problemas sociales y políticos.

    EL UNIVERSAL, 2 de diciembre, 2008 http://bit.ly/be80FE

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    QUEREMOS CREER

    Francisco Rojas

    Queremos creer que las medidas anticíclicas adoptadas por el gobierno activarán la economía, combatirán el desempleo y no servirán solamente para salvar a empresas que se dedicaron a especular con derivados.

    Queremos creer que significará un giro en la política gubernamental si se acepta lo que dice el presidente Sarkozy de que “la economía de mercado es el mercado regulado, el mercado al servicio del desarrollo, al servicio de la sociedad, al servicio de todos. No es la ley de la jungla, no son beneficios exorbitantes para unos y sacrificios para todos los demás”.

    Queremos creer que este nuevo enfoque resistirá el predominio de los que aseguran que el mercado se autorregula, que la crisis es coyuntural y la recesión pasajera, preconizando que el Estado no debe intervenir para regular intermediarios financieros que no cumplen con los términos originales de las concesiones que los obligarían a financiar la producción y no sólo el consumo. Queremos creer que el presupuesto aprobado es el adecuado y que se mantendrán los supuestos conforme a los cuales se elaboró, esperando que los acontecimientos no fuercen drásticos ajustes.

    Queremos creer que el presidente electo Obama se olvidará del trato dado a su rival y que preferirá ocuparse primero del asunto migratorio para que no regresen miles de compatriotas y sigamos recibiendo remesas y, luego, atender la crisis financiera mundial, la recesión económica y cumplir sus promesas electorales.

    Queremos creer que el reciente anuncio de Pemex de que en 2009 se firmarán contratos millonarios con las principales empresas internacionales para desarrollar Chicontepec, en donde, supuestamente, el costo del barril de petróleo obtenido es superior al precio de venta internacional, e insistir en explorar ahora los recursos prospectivos de las aguas profundas es una precipitación, ya que cuando en otros países se cancelan o difieren proyectos caros e inciertos, ante la baja del precio del petróleo, aquí se da la impresión de que urge regularizar situaciones y cumplir compromisos, en vez de aplicar los escasos recursos a desarrollar reservas en las conocidas áreas marinas y terrestres del sureste, donde hay más certidumbre y los costos y tiempos de desarrollo son menores.

    Queremos creer que la posibilidad que se abrió para que una misma empresa haga los estudios y participe mediante invitación restringida en el concurso, si aporta innovaciones tecnológicas, y además se declaren dichos contratos como confidenciales, no lleva dedicatoria a los grandes consorcios. Queremos creer que estas acciones serán cuidadosamente revisadas por el nuevo Consejo de Administración y la Secretaría de Energía, con visión de Estado y actitud nacionalista.

    Queremos creer que los reglamentos que expedirá el Ejecutivo para complementar las recientes reformas energéticas se apegarán a la letra y espíritu del legislador y no se utilizará “la letra chiquita” para rescatar lo que no pudieron lograr que se aprobara en el Congreso.

    Queremos creer que existen salidas y que hay una luz en el camino. Queremos creer que en nosotros está la solución recordando nuestra historia, acudiendo a nuestros verdaderos valores, favoreciendo a la mayoría de los mexicanos y no sólo a unos cuantos.

    EL UNIVERSAL, 18 de noviembre, 2008  http://bit.ly/a3u3Mq

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