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Posts Tagged ‘Parlamentarismo’

+ Semanas perdidas en definir si el Presidente va o no al Congreso

+ ¿Pinceladas de semipresidencialismo o semiparlamentarismo?

+ O no entendemos a nuestro  sistema o nos cegó la ignorancia

VAMOS COMO LOS CANGREJOS

Francisco Rojas

Qué mal estamos. Perdimos varias semanas de trabajo legislativo discutiendo si el Presidente iba a ser admitido en la sede del Congreso o si se le impediría el acceso. El artículo 69 de la Constitución es muy claro; establece que a la apertura de sesiones ordinarias del primer periodo del Congreso asistirá el Presidente de la República y presentará un informe por escrito en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública. Los antecedentes de esa disposición se encuentran en la Constitución de los Estados Unidos de América de 1787, conforme a la cual, el presidente informará periódicamente al Congreso sobre el estado de la Unión, haciendo las recomendaciones que considere convenientes o necesarias. Asimismo, permite la Constitución de aquel país que el presidente dirija al Congreso mensajes escritos u orales relativos a problemas concretos.Nosotros ya perdimos la brújula; parte del Congreso siente que es un poder a la par del Presidente y que, por tanto, puede debatir abiertamente con él. No es cierto. En un sistema presidencial como el nuestro el Presidente es el jefe del Estado y, por ende, no se le equiparan ninguno de los otros poderes formales. Pero ya nos atrapó la inquietud de acotar lo más posible al Presidente y hasta estamos pensando si le damos pinceladas de semiparlamentarismo o semipresidencialismo a nuestro sistema político, y perdimos de vista que el sistema presidencial es tan democrático como cualquier parlamentario; yo le encuentro más ventajas al sistema presidencial.En América Latina ha habido serios problemas con los sistemas democráticos; si esto se debiera al sistema de gobierno, sería bastante fácil resolver el problema; bastaría cambiarlo y habríamos resuelto nuestras dificultades. Desafortunadamente, no es tan fácil. Para resolver nuestros problemas políticos necesitamos un análisis muy serio sobre la situación histórica de cada país. No son los sistemas presidenciales los que han fracasado; existen causas de naturaleza social, cultural, política y económica que han determinado graves rupturas del sistema político. No es posible que estemos entrampados en decidir si el Presidente va al Congreso a cumplir con un mandato constitucional, si hay que acabar con “el día del presidente”. O no entendemos la naturaleza de nuestro sistema o ya nos cegó la soberbia y la ignorancia. Es increíble que el Congreso esté presidido por una señora que abandona su responsabilidad por no reconocer a quien fue declarado Presidente constitucional por las autoridades electorales competentes. O respetamos las instituciones o cada partido va a determinar lo que es legítimo y lo que no lo es. Ya estuvo bien de tanto circo. Debemos ponernos a trabajar en los temas que verdaderamente son esenciales para el avance el país.Quieren correr a los consejeros electorales, con lo que se reforzaría la tesis del fraude. Los partidos quieren la cabeza del presidente del Instituto Federal Electoral porque no ha sido complaciente. Se van a destruir las instituciones que han permitido la alternancia en el poder y gozan de la credibilidad y confianza de los ciudadanos en aras de caprichos e intereses grupales. Vamos a acabar con la vida institucional en lugar de fortalecerla. Estamos viendo el mundo al revés.Queremos imponerle camisa de fuerza al jefe del Estado y no tomamos en cuenta que un cambio del sistema presidencial al parlamentario, si no existen las condiciones indispensables o mínimas para su buen funcionamiento, agravaría la situación política, debilitaría el sistema de partidos y provocaría serias rupturas en el interior del sistema.En el jaloneo que existe en el Congreso se está cocinando una reforma fiscal light que a fin de cuentas no va a servir de nada. También se trabaja en una reforma electoral que se enfoca fundamentalmente a tiempos y presupuestos; en este caso, lo importante es la cabeza de los consejeros. No ponemos atención en los temas fundamentales para elevar la competitividad del país. La reforma energética brilla por su ausencia; el llamado nuevo régimen fiscal de Pemex es una tomada de pelo. La reforma educativa no aparece por ningún lado y de la reforma laboral ni quién se ocupe. El aumento en la recaudación será tan pequeño que no permitirá la ampliación considerable de nuestra infraestructura y el mantenimiento y rehabilitación de la actual. Estamos haciendo las cosas por encimita, sin soluciones de fondo, con timidez y miedo por la falta de un acuerdo político de fondo.Ya es tiempo de que abramos los ojos a la realidad en que vivimos; que dejemos de hacer como que hacemos y nos pongamos a trabajar en serio. EL UNIVERSAL, 4 septiembre, 2007.- http://bit.ly/bMPOsz

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