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Posts Tagged ‘Petrobras’

FAENA

Francisco Rojas
Sin liga aparente con lo que sucedía en el Senado con la Ley Orgánica de Pemex, en una faena rápida y silenciosa, Hacienda logró que la Cámara aprobara casi por unanimidad modificaciones en la Ley Federal de Presupuesto para desactivar las bombas de tiempo de la autonomía financiera y la asunción del pasivo de Pidiregas de Pemex, crear dos comités en su Consejo de Administración, cambiar reglas del juego para los excedentes petroleros y eliminar trabas a la contratación de grandes empresas.

Respecto a la autonomía financiera, efectivamente sus inversiones no se contabilizarán en la meta de balance presupuestario del sector público para no competir con otras asignaciones en épocas de ajuste, pero según la exposición de motivos del Ejecutivo, sus ingresos y gastos seguirán formando parte de la Ley de Ingresos de la Federación y del Presupuesto de Egresos Federal; sus inversiones estarán sujetas al techo gubernamental que fije Hacienda y si requieren financiamiento, se sujetarían a la Ley de Deuda Pública, al programa financiero global y al marco macroeconómico; además, el superávit de Pemex, sin considerar las inversiones, tendrá que ser igual al déficit del resto del sector público.

Para no absorber el pasivo contingente de Pidiregas, cuyo uso se intensificó en el sexenio de Fox al quitarle a Pemex sus utilidades y obligarlo a endeudarse hasta para pagar impuestos, ahora serán deuda presupuestaria a cargo del Organismo, pudiendo disminuirlos con sus disponibilidades.

Sin embargo, derivado de las modificaciones fiscales y los altos precios del petróleo, Pemex había acumulado cuantiosas disponibilidades, que estaban congeladas y ya eran difíciles de ocultar, y las había venido utilizando para recomprar deuda.

Según informa Pemex, al 8 de junio del presente había destinado el equivalente de $270 mil millones para tal fin y que continuarían con esta clase de operaciones durante el resto del año. ¿Por qué no se usaron antes dichas disponibilidades para invertir en refinerías, ductos o exploración? ¿Esperaban el resultado de la Reforma?

No obstante la inequidad que representa manejar información privilegiada, ahora las empresas que hayan realizado estudios para determinar especificaciones de construcción, presupuestos, materiales, equipos, procesos, así como otros elementos para contratar un proyecto, podrán participar en la licitación del mismo en “igualdad de circunstancias” con otras compañías.

Con lo anterior, la mesa está servida para las grandes empresas, ya que en la Ley Orgánica de Pemex se pretende asignar contratos directamente o mediante invitación restringida a empresas que aporten innovaciones tecnológicas o con las que se tengan convenios de intercambio tecnológico, tales como Shell y Petrobras, entre otras.

Estamos conscientes que las circunstancias de la economía internacional y nacional requieren respuestas inmediatas para crear empleos, reactivar la demanda interna y paliar los efectos de la crisis financiera y la recesión económica y que la reforma energética es parte de estas medidas; pero eso no significa atropellar procesos legislativos, poner en riesgo meses de negociación, ni descuidar la ”letra chiquita” en los arreglos a que lleguen los distintos partidos políticos.

EL UNIVERSAL, 21 DE OCTUBRE, 2008 http://bit.ly/cpYrHy

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+ Maniobras para evitar la discusión abierta sobre Pemex

+ El fisco privilegió la explotación y demeritó la refinación

+ La desinformación inducida que encubre la privatización

MEDIAS VERDADES

Francisco Rojas

El bombardeo mediático a la sociedad sobre la reforma energética produce desinformación, confusiones semánticas y fervorosas proclamas sobre no modificar la Constitución, no privatizar Pemex y no vender ningún fierro, que sirven para adormecer conciencias y generar repeticiones, posiblemente de buena fe, de argumentaciones falaces, distorsionadoras de la verdad.Convicciones ideológicas, compromisos políticos o intereses económicos se conjugan para ocultar la trama y evitar que se discutan abiertamente argumentos a favor o en contra de una reforma que rescate a Pemex, supere los problemas y preserve la soberanía energética y el disfrute de los recursos para las próximas generaciones.Basten algunos ejemplos: existe consenso en que el fisco privilegió la producción y exportación de crudo debilitando la refinación y que ahora importamos gasolinas en vez de procesarlo internamente para generar empleo y valor agregado; pero algunos proponen que lo refinen extranjeros sin que expongan argumentos sobre por qué Pemex no debe hacerlo, cuando existen recursos y experiencia, y la tecnología no llega al 1% del valor de una refinería.Se dice, con razón, que el transporte por pipas es más caro que por ductos; pero se oculta que únicamente 3% del volumen de productos se mueve por pipas y que para Pemex no es ningún problema construir o conservar ductos y terminales, si le dieran recursos suficientes.Se dice que la terminal de Tuxpan es insuficiente y que se pone en peligro el abastecimiento de combustibles al valle de México, obligando a utilizar pipas; pero no se informa que todo el combustible que se importa se mueve por ductos, que las demoras por mal tiempo únicamente costaron 50 millones de pesos en 2005 y 60 millones de pesos en 2006; y que existe ya un proyecto que resolvería toda la problemática hasta 2030, que costaría 370 millones de dólares y que se encuentra detenido.Tampoco se informa que un grupo de inversionistas privados desea construir frente a las instalaciones de dicha terminal un muelle y una tanquería para importar combustibles, que luego le venderían a Pemex o a particulares, si es que se modifica la legislación.No se aclara que concesionar ductos, terminales o refinerías es iniciar la enajenación gratuita de nuestro mercado interno de combustibles que valdría alrededor de 75 mil millones de dólares, perdiendo además soberanía, cosa que ningún país estaría dispuesto a hacer.Se dice que en aguas profundas del golfo de México existen 29 mil millones de reservas prospectivas; pero no se aclara que, según la Sener, los recursos prospectivos se definen como “la cantidad de hidrocarburos estimada a una fecha dada, de acumulaciones que todavía no se descubren pero que han sido inferidas, y que se estiman potencialmente recuperables, basado en información geológica y geofísica del área en estudio y en analogías con otras áreas donde un cierto volumen original de hidrocarburos ha sido descubierto”.Tampoco se dice que, conforme a dicha definición, en el sureste existen 18 mil millones de reservas en aguas someras y en tierra, donde ya existen instalaciones, se domina la técnica, los tiempos de desarrollo serían menores, y los costos y riesgos serían un tercio de los de aguas profundas.Se oculta que Petrobras desarrolló paulatinamente durante 30 años su experiencia en explotaciones en aguas ultraprofundas, posiblemente porque no encontró hidrocarburos en aguas someras como México.No se difunde que la tecnología para aguas profundas la ofrecen compañías que se anuncian en internet y publicaciones especializadas y que está disponible sin necesidad de alianzas estratégicas, ni compartir riesgos o reservas.Se esgrime como argumento, para apurar el desarrollo de aguas profundas, que en los yacimientos transfronterizos se puede presentar el efecto popote; pero no se dice que estos yacimientos son casos especiales que requieren de acuerdos internacionales para extender la moratoria o explotarlos conjuntamente, sin que puedan replicarse para otros fines; desde hace siete años no se ha hecho nada. ¿Qué esperarán?Se propaga que únicamente tenemos reservas para 10 años y que nos convertiremos en importadores netos de petróleo; pero no se dice que podemos impulsar reservas probadas no desarrolladas y acelerar la explotación de las reservas probables, con lo que en un plazo razonable duplicaríamos las reservas actuales, programando simultáneamente nuevas exploraciones y el desarrollo paulatino de aguas profundas.¿Se deberá la desinformación a un plan para sensibilizar a la sociedad, desmembrar a Pemex y ocultar los cónclaves donde se elaboran propuestas e iniciativas, para sorprendernos después del 18 de marzo, aprobando fast track modificaciones a leyes secundarias que posibiliten la apertura a la participación privada extranjera en Pemex

EL UNIVERSAL, 19 febrero, 2008.- http://bit.ly/91pGpm

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+ Con reformas light, habrá crisis en 2012 o antes

+ Opacidad en el destino, control y evaluación del gasto

+ Es mejor reforzarlas y no crear instituciones paralelas

LAS INSTITUCIONES Y LA REALIDAD

Francisco Rojas

Las reacciones respecto al proyecto de reforma hacendaria, al régimen fiscal de Pemex y a la visita del presidente de Brasil son ejemplos de cómo hemos ido restándole credibilidad a las instituciones y distanciándolas cada vez más de la realidad.

Nuevamente se ha mostrado con crudeza nuestra acendrada reticencia a pagar impuestos y nuestra voluntad por apoyar una reforma fiscal que surta efecto sólo en “los bueyes de mi compadre”. La desgarradura de vestiduras es patética y las amenazas y chantajes abundan; la debilidad de las instituciones se ha hecho evidente y nuevamente tendremos una reforma light, que permite vislumbrar una posible y peligrosa crisis alrededor de 2012 o antes, si es que la situación financiera internacional se escapa de control.

Atrás de la desconfianza popular en las instituciones y su renuencia para cumplir con sus obligaciones ciudadanas está la opacidad del destino, control y evaluación del gasto público, que constituye otro ejemplo de evasión de responsabilidades y abandono de facultades institucionales. En la vigente Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria se determinó establecer un Sistema de Evaluación de Resultados que tendría que estar terminado en 2008, y se previó en el espíritu de la ley otorgar mayores facultades al Congreso, a través de la Auditoría Superior de la Federación, para exigir información oportuna, transparente y la rendición de cuentas sobre los resultados obtenidos con el pago de impuestos.

Pero lejos de demandar el cumplimiento de la ley, parece ser que algunos legisladores e intelectuales avalan empezar todo de nuevo apoyando la creación de un consejo o un instituto de evaluación, con más burocracia y gasto que, además de descubrir el hilo negro, libere de responsabilidades a quienes ya deberían estar creando con las dependencias y entidades los indicadores de gestión, formulando con ellas los esquemas de compromisos y diseñando los sistemas de información y rendición de cuentas.

Vaya manera de hacer valer la investidura que el pueblo les confirió como sus representantes, ya que en vez de reforzar las instituciones existentes parece ser que se quiere crear otras paralelas y que una junta de notables gobierne el sistema y, por qué no, el país.

¿Por qué, en su lugar, no se dota a las comisiones del Congreso de mayores facultades y medios para que funcionen permanente y eficazmente en el control y evaluación concomitante de la política hacendaria? ¿Por qué no se hace lo mismo con la Auditoria Superior de la Federación y se le otorgan “dientes” y presupuesto para que funcione verdaderamente como el órgano de control y evaluación del Poder Legislativo?

La visita del presidente brasileño, además de grata, fue una saludable corrección de las torpezas e infantilismos de Fox. Su presencia y expresiones despertaron entusiasmo y alimentaron esperanzas de un nuevo entendimiento y una posible solución a ciertos problemas, especialmente el energético. Pero disipado el humo diplomático, hay que analizar cuidadosamente las declaraciones de los experimentados y hábiles directivos de Petrobras.

El señor Gabrielli de Azevedo, su presidente, declaró que “no les interesan ni los contratos de servicios múltiples ni los de obra pública que utiliza Pemex”. Otros funcionarios señalaron que Petrobras sólo opera mediante contratos de riesgo, en los que se compartan beneficios de la extracción, tanto en términos de volumen como de registro en libros de reservas descubiertas, así como los riesgos inherentes en caso de no encontrarse hidrocarburos.

Dichos funcionarios conocieron los proyectos para aguas profundas que contempla Pemex en su Plan de Negocios 2007-2015, y dado que éstos tomarían de seis a ocho años desarrollarlos, daría “tiempo suficiente para desarrollar nuevos modelos de contratos que permitieran la inversión privada”, que ahora está vedada constitucionalmente.

Las declaraciones anteriores seguramente acelerarán a los que quieren privatizar Pemex a cualquier costo, desalentarán a otros que veían a Petrobras como la salvación pero, para muchos de nosotros, serán un incentivo para encontrar nuestras propias soluciones, que no son simplemente darle más recursos al organismo. Pemex requiere efectivamente mayores recursos para exploración, compra de tecnología, investigación y capacitación para explotar las aguas profundas, los campos maduros, el gas, modernizar el sistema de refinación y el de ductos, invertir en alianzas estratégicas, etcétera.

Pero debe ser un enfoque integral que comprenda, además, una cirugía mayor en sus sistemas operativos y gerenciales, una organización y funcionamiento como empresa, sanear pasivos contraídos para financiar gasto corriente del gobierno federal, una política de precios realista, una adecuada política laboral, etcétera, pero sobre todo, que se le desligue del trapecismo político y financiero para mantener el equilibrio fiscal en las cuentas nacionales.

EL UNIVERSAL, 21 AGOSTO, 2007.- http://bit.ly/dtLovX

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