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Posts Tagged ‘PIB’

+ Haremos correcciones al gasto, con civilidad y concordia

+ PRI propone Fondos para Emprendedores y Cohesión Social

+ Reducción del IVA, Pensión Universal y Seguro de Desempleo

 

PROPUESTA ECONÓMICA

Franciso Rojas

Con preocupación —que no sorpresa— recibimos en el Congreso la ratificación de la política económica del gobierno, reflejada en la iniciativa de Ley de Ingresos y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2011: la carga fiscal que impacta a los contribuyentes que siempre pagan, contención del gasto, inversión física insuficiente y que no atiende los reclamos de las regiones, recursos que pueden ser usados con fines electorales y las mismas normas que propician un manejo discrecional de los recursos públicos.Los legisladores del PRI señalamos que la propuesta económica debía contemplar un presupuesto para crecer, sin simulaciones, austero, con cifras realistas, sin más impuestos y disminuyendo el IVA a sus niveles anteriores. Pero el gobierno sostiene su política de ajuste a pesar de que la economía no ha recuperado el nivel que tenía hace dos años, y millones de personas siguen en la pobreza y la marginación.No crecen los ingresos del gobierno porque no se han corregido la evasión ni la elusión fiscales. Las autoridades continúan incurriendo en subejercicios de gasto y los procedimientos burocráticos siguen retrasando los recursos para que los estados inviertan en carreteras, caminos rurales, obras hidráulicas, salud y educación. Estas omisiones se traducen en subejercicios que impiden la construcción de infraestructura, inhiben la inversión y frenan el desarrollo del país.Hacienda reduce las expectativas de crecimiento del PIB para el siguiente año, porque se depende de las exportaciones, y EU, que es el principal mercado para los productos mexicanos, no ha logrado impulsar suficientemente el consumo. Ante ello, legisladores priístas y nuestros aliados, estamos haciendo las correcciones pertinentes para reorientar los ingresos y gastos públicos al estímulo al mercado interno, lo que requiere elevar el poder de compra de las familias; por eso ratificamos nuestra decisión de disminuir el IVA, que es la carga tributaria que afecta más directamente a los consumidores. Haremos ajustes al gasto corriente a fin de liberar recursos para la inversión pública en infraestructura, reconstrucción, seguridad, salud, educación y apoyo a las pymes y al campo. No hace falta gastar menos, sino gastar mejor.Vamos a proponer, entre otras medidas, un Fondo Nacional de Microcréditos para Emprendedores Sociales, a partir de una nueva visión del combate a la pobreza, con una perspectiva más productiva y menos asistencialista. Impulsaremos también un Fondo Nacional de Cohesión Social para localidades marginadas, pensión universal a adultos mayores que no tienen seguridad social y el seguro de desempleo.Buscaremos sentar las bases para la educación media superior obligatoria y la primaria de tiempo completo, y para avanzar a la universalidad y exigibilidad de los derechos a la educación, salud y seguridad social. Vamos por una reforma laboral que no dañe ni debilite las organizaciones de trabajadores, escuchando los factores de la producción y a los académicos. Promoveremos cambios para una nueva banca de desarrollo que realmente financie el desarrollo.La violencia es ya una tragedia nacional; continuaremos aprobando leyes y recursos para combatirla sin lesionar los derechos humanos y vigilaremos su aplicación con informes periódicos del Consejo Nacional de Seguridad Pública a los legisladores. El crimen debe ser enfrentado con la fuerza del Estado, pero también hay que desactivar los factores que empujan a los jóvenes a delinquir: desempleo, falta de espacios en la educación media superior, pobreza, desigualdad, abandono y desaliento.Reformaremos la legislación para disminuir los subejercicios del gasto y, en su caso, reasignar los recursos a inversiones de impacto social; eliminaremos gastos discrecionales, restringiremos las adecuaciones del gobierno al presupuesto y estableceremos mecanismos eficientes para que las reglas de operación no retrasen la aplicación del gasto y beneficien a la población objetivo. El respeto entre poderes, el diálogo y la concertación deben ser las pautas. Los diputados del PRI haremos nuestra tarea y cumpliremos a nuestros representados. Seguiremos construyendo acuerdos con civilidad y anteponiendo los intereses del país a cualquier otra consideración. Sólo con un gobierno incluyente y justo lograremos la concordia que México reclama. 

EL UNIVERSAL, 21 septiembre, 2010.- http://bit.ly/9wQThU

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+ La situación del país también es crítica en materia económica

+ Desde la Arquidiócesis se critica ineptitud para gobernar

+ Se difunden datos irreales que menguan la credibilidad

ESTRATEGIAS FALLIDAS

Francisco Rojas

En casi cuatro años, este gobierno no ha pasado de promesas, convocatorias, mensajes y estrategias fallidas. Es tan evidente la falta de resultados que un prelado de la Arquidiócesis de México declaró que “los panistas no saben gobernar” y que “su inexperiencia, ineptitud y arrogancia los han llevado a cometer muchos errores”.

Ahora, se reconoce que la estrategia para combatir al crimen organizado ha fallado; después de 28 mil muertos y regiones enteras del país asoladas por la violencia, se convoca a la sociedad para que aporte ideas y se haga corresponsable de una decisión que se tomó a solas y, como hoy se acepta, sin información ni preparación adecuada. A mayor abundamiento, se hizo sin evaluar la capacidad, el equipamiento ni la idoneidad de las fuerzas federales, estatales y municipales, quizá por haberse desmantelado durante el sexenio pasado el aparato de inteligencia nacional.

La violencia en el país ha alcanzado niveles sin precedentes en tiempos de paz y, como lo señala la ONU, profundiza la desigualdad, porque los pobres y clases medias no pueden mudarse a zonas seguras ni pagar servicios de protección privada, pierden acceso a los servicios médicos y educativos y la inseguridad dificulta distribuir los recursos de programas sociales.

La estrategia económica también ha fallado: sacrificó la inversión, la producción y el empleo a favor de una “disciplina hacendaria” que ni siquiera blindó la economía, como lo demuestra la caída en 2009 del 6.5% del PIB. Dislocó el mercado interno, aumentó índices de pobreza y depauperó a las clases medias.

La estrategia de impulso al empleo —cualquiera que ésta haya sido— también fracasó. La OCDE advierte que un grupo muy numeroso de mexicanos que perdieron su trabajo intentaron sin éxito obtener otro y se resignaron a vivir de su ahorro, las indemnizaciones recibidas o el apoyo de sus familiares.

Este grupo, los “desalentados”, volverá a demandar empleo cuando se agoten sus ahorros o la capacidad de sus familiares para apoyarlos, y se sumará a los desempleados, subempleados y al sector informal, haciendo visible que la mayoría de los empleos que se han creado están mal remunerados y que cada vez es más difícil el acceso a la salud y la seguridad social.

La supuesta “recuperación” de la economía que el gobierno pregona no será duradera; hay un manejo equívoco y se difunden datos que simplemente no reflejan la realidad de la gente y sólo contribuyen a mermar la credibilidad gubernamental.

Hoy, hasta los más optimistas reconocen que nuestra economía se desacelera y que los indicadores relativos al mercado interno se mueven más lentamente que los del comercio internacional; la débil reactivación ha dependido de economías foráneas, especialmente de EU, cuya recuperación empieza a decaer, como lo advierte la Reserva Federal, lo cual pone en entredicho la estrategia del gobierno basada en la exportación mercantil, sin que se vislumbren propuestas viables de política económica, como no sea volver a aumentar impuestos y mantener el equilibrio macroeconómico a como dé lugar.

Las otras respuestas del gobierno siguen la misma tónica anterior: subejercicios en el gasto público, ineficiencias y retrasos en la ejecución de los programas sociales y de inversión, abandono del campo, una banca de desarrollo ineficaz e insuficiente en sus acciones, una política industrial nula, parálisis ante una banca privada que no otorga créditos productivos, abandono del mercado interno y de la diversificación de mercados internacionales, un sistema económico incompetente, que no funciona.

La situación del país es crítica en materia económica, de seguridad y bienestar social. Tenemos diversas misiones que cumplir para salir adelante, pero la responsabilidad no es igual para todos. No es válido que después de cuatro años se quieran trastocar papeles y se pida a otros que fijen el rumbo y propongan las políticas adecuadas, tratando de corresponsabilizarlos de decisiones tomadas unilateralmente y que han fracasado.

El Legislativo le ha autorizado al Ejecutivo los presupuestos solicitados y más de 25 leyes y disposiciones sobre seguridad, y analizará con toda responsabilidad las que se presenten sobre esa materia

EL UNIVERSAL 10 agosto,2010 http://bit.ly/bNl6mn

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Salud

  • De acuerdo al reporte de la OCDE Health at a Glance 2003, en el año 2001, México invertía en salud como porcentaje del PIB el 6.6 por ciento, debajo de la media de la OCDE  (8.34 por ciento), y ocupaba el lugar 25 de entre los 30 países miembros.
  • Según el reporte más reciente de la citada institución (diciembre de 2009), actualmente México sigue destacando entre los países que menos gastan en salud pública como porcentaje del PIB (5.9 por ciento), ocupando el penúltimo lugar de los 30 países miembros de la OCDE, sólo por arriba de Turquía (5.7 por ciento), y debajo de la media de los países de la OCDE que es de 8.9 por ciento.  
  • En lo que se refiere a gasto público por habitante para atención a la salud, en al año 2001 México ocupaba el último lugar de los 30 países miembros con 239 dólares per cápita; actualmente, gasta 372 dólares y continúa en el último lugar y muy por debajo de la media de la OCDE que es de 2 mil 193 dólares.
  • La Secretaría de Salud no cuenta con un mecanismo de control que permita conocer el estado del trámite de las solicitudes de registro sanitario de medicamentos; ni dispone de un inventario fidedigno de los registros emitidos por tiempo indeterminado, por lo que se desconoce el número de medicamentos que existen en el mercado.
  • A pesar del aumento en los presupuestos persisten brechas de oferta de servicios entre regiones, entidades y municipios, así como rezagos en infraestructura física y equipamiento. Tampoco  se ha logrado que el sistema opere articuladamente para enfrentar el nuevo reto que le presentan las transiciones demográfica y epidemiológica.
  • Adicionalmente, existe una precarización del empleo en las instituciones de salud y una desvinculación con las universidades e instituciones de educación superior para la formación en nuevas disciplinas.

¿PARA VIVIR MEJOR? link: http://bit.ly/aPf2Zq pags 24-25

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Administración de las finanzas públicas

A través de impuestos y otras vías, la sociedad confía sus recursos al gobierno para que éste cumpla sus funciones, impulse la economía y mejore las condiciones de vida de la gente. La autoridad está obligada a rendir cuentas. La improbidad, la incompetencia y la negligencia en el manejo de esos recursos afectan a todos y deben ser sancionadas.

  • Aún cuando el Congreso ha aceptado las propuestas del gobierno para modificar la legislación tributaria, que producirían un aumento relevante en los ingresos públicos por impuestos, dicho incremento ha sido mínimo: en 2001 los ingresos tributarios no petroleros representaron el 8.9 por ciento del PIB, en tanto que en 2009  fueron de 9.5 por ciento del PIB.  
  • En 2002 se  redujo la tasa del Impuesto Sobre la Renta (ISR) con el objetivo, planteado por el gobierno federal, de promover el crecimiento económico. Sin embargo, el efecto ha sido muy limitado o nulo, ya que el crecimiento de la economía ha sido de 1.2 por ciento promedio en lo que va de los gobiernos panistas y, en cambio, se mantienen unas finanzas públicas débiles y vulnerables. Los ingresos por dicho impuesto en 2009 fueron sólo de 4.5 por ciento del PIB, algo menores que en 2002.
  • Se ha reformado el Código Fiscal de la Federación para hacer más estricta la fiscalización y facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias, lo cual supuestamente aumentaría la eficiencia, disminuiría la evasión y se reflejaría en mayores ingresos tributarios, aumento que claramente ha sido muy limitado: como ya vimos, apenas un 0.6 por ciento del PIB desde que se empezaron a hacer las reformas.  
  • Incluso el Congreso aceptó, con modificaciones, nuevos impuestos propuestos también por el gobierno federal: el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) y el Impuestos sobre Depósitos en Efectivo (IDE), que recaudan más del 0.5 por ciento del PIB, es decir, casi lo mismo que el aumento total de los ingresos tributarios no petroleros.
  • ¿Dónde está entonces el efecto de las reformas, de la eficiencia en la administración tributaria y de la supuesta menor evasión fiscal?

  • La más reciente revisión de la cuenta pública por parte de la ASF, indica que de 463 mil 800 millones de pesos de créditos fiscales, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) únicamente recuperó 8 mil 900 millones, es decir, un 2 por ciento.
  • Por otro lado, los diversos regímenes especiales, tasas diferenciadas, deducciones de impuestos, estímulos fiscales, entre otros, que se denominan gastos fiscales, implican que el gobierno federal no pueda recaudar más de 500 mil millones de pesos, casi 4 por ciento del PIB. 
  • Con base en cifras oficiales, de 2001 a 2008, se dispuso de enormes excedentes presupuestarios: 720 mil millones de pesos en el periodo 2000- 2006 y 565 mil millones durante el período 2007-2008; del total, más de 600 mil provinieron del petróleo. Casi cuatro quintas partes del total de excedentes se destinaron, por diversas vías, al gasto corriente.
  • El gasto corriente, en lo que va de los gobiernos panistas, ha aumentado en más de 25 por ciento real. En términos nominales, el gasto corriente ha aumentado en ese período en más del doble.

  • Hay un desorden en el gasto público que facilita las acciones discrecionales, la ineficiencia y, tal vez, la corrupción. Según el informe de resultados de la revisión de la cuenta pública de 2008 de la ASF, en un solo ejercicio, 2008, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) autorizó reasignaciones de gasto por 9 mil 536 millones de pesos a diversas dependencias, entidades y fideicomisos, aún cuando ya no era factible que dichos recursos fueran devengados. Igualmente, se reasignaron recursos a diversos ramos por 67 mil 500 millones de pesos sin justificar las contingencias correspondientes, y solo con el objetivo de no reflejar subejercicios mayores.  
  • La SHCP y la Secretaría de la Función Pública (SFP) no concluyeron la implantación del sistema de evaluación del desempeño por lo que no atendieron lo establecido en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

 ¿La mala administración de las finanzas públicas, el incumplimiento de programas, los gastos no aprobados y la carencia de un sistema integral y adecuado de evaluación de resultados contribuyen a vivir mejor?

¿PARA VIVIR MEJOR? link: http://bit.ly/aPf2Zq  pags 14-17

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Después de culminar la recuperación en el año 2000, la economía se desplomó hasta sus niveles más bajos en ocho décadas.

Crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)

  • En los últimos 9 años, el crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) ha sido de 1.2 por ciento.
  • En contraste, durante el periodo 1994-2000 el promedio del crecimiento fue del  3.6 por ciento, aún con la crisis de 1995 y la caída del precio del petróleo en 1998, con tasas de crecimiento que llegaron al 7 por ciento.

 

 

 

 ¿PARA VIVIR MEJOR? LINK: http://bit.ly/aPf2Zq  pag 5

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+En México impera el desánimo que nos inmoviliza

+Cada día se onfirma que hay un Gobierno Fallido

+¿En verdad vivimos  mejor que hace tres o diez años?

¿VIVIR MEJOR?

Francisco Rojas

México está en vías de perder la esperanza, la tranquilidad y la cohesión social. No habíamos vivido niveles de violencia tan altos desde la etapa armada de la Revolución y la economía no se había estancado tanto desde la Gran Depresión de 1929-1932. Hemos pasado antes por periodos difíciles, pero había confianza en el rumbo y la conducción firme del país. Pero hoy, como pocas veces, impera el desánimo que nos inmoviliza.

Hoy la gente se sabe indefensa al ver que cada semana, cada día, se confirma que este es un gobierno fallido. Es inquietante que el gobierno crea que los problemas son sólo “percepciones”, pues esa lógica hace que se gobierne con discursos y campañas mediáticas que hablan de un país imaginario, y no con acciones reales y eficaces.

Pese a las complejas circunstancias electorales de 2006, los ciudadanos se sintieron aliviados por el paso de un gobierno frívolo e inepto a otro cuya campaña política lo había presentado como “el gobierno del empleo”. Pero la expectativa se esfumó cuando se vio que el mensaje era simple lema electoral y, en su lugar, se adoptaba una frase publicitaria más imprecisa: “Para vivir mejor”.

¿“Mejor”? ¿Vivimos mejor hoy que hace tres años y medio o hace 10? ¿Mejor en la inseguridad y la violencia en distintas partes del territorio nacional? ¿Vivimos mejor con una política económica recesiva y dos millones y medio de trabajadores sin trabajo? ¿Viven mejor los niños y jóvenes con una educación que ha caído en la desidia y el engaño y está desvinculada de la economía? ¿Vive mejor la mitad de la población que está en pobreza o a punto de caer en ella? ¿Mejor los hombres y mujeres que perdieron su empleo y no pueden encontrar otra colocación digna?

Entre discursos que intentan cambiar las “percepciones”, rencillas políticas y uso de los programas sociales con fines preelectorales, se ha perdido la primera mitad de otro sexenio, mientras los problemas diarios de la gente se agravan y el gobierno parece creer en el mundo ilusorio que ideó como eje de su política de persuasión colectiva. Contra las expectativas que ellos mismos generaron, en las administraciones panistas el PIB sólo ha crecido en promedio anual el 1.2%, a pesar de los cuantiosos recursos de que dispusieron antes de la fase aguda de la crisis internacional y su mal manejo interno.

Son del dominio público las estadísticas de la violencia y la inseguridad pública y los datos que cuantifican la desigualdad social y la pobreza en ascenso. No obstante, los voceros oficiosos del gobierno atribuyen a una supuesta “generación del no” la incapacidad para gobernar y la impericia para propiciar acuerdos y generar confianza en la conducción del país, cuando no existe motivación para el diálogo ni propuestas coherentes para llegar a los acuerdos que exige la sociedad.

Se entiende que el gobierno trate de generar optimismo con la versión de que estamos en el camino de la plena recuperación económica y que el empleo va en aumento, pero hay que tener cautela, como lo aconseja el gobernador del Banco de México al decir que la crisis europea ha encendido los “focos rojos” en la recuperación mundial, por lo que se prevé un menor crecimiento de la economía estadounidense para el segundo semestre de 2010.

Las voces de alerta se multiplican y no es prudente lanzar las campanas al vuelo por un crecimiento coyuntural del PIB, que al eliminar el efecto estacional se torna negativo; por una recuperación parcial de las exportaciones de la industria automotriz, que puede revertirse cuando las casas matrices reestructuren sus estados financieros, o por una elevación en el número de trabajadores registrados en el IMSS, que se contradice con las estadísticas del INEGI. Festinar estos avances parciales, nos hace perder de vista que todos los signos indican que pasará algún tiempo antes de recuperar los niveles previos a la crisis.

Para nadie pueden ser plausibles estos resultados, que atestiguan el fracaso de nueve años de gestión panista. Estamos dispuestos a trabajar conjuntamente con las autoridades con objeto de evitar descalabros futuros y propiciar que se adopten las medidas necesarias para que la recuperación sea real y duradera, pero el uso de datos aislados con fines electorales desorienta a la sociedad y no ayuda a la concordia, al entendimiento y al logro de los acuerdos necesarios.

EL UNIVERSAL, 1 de junio 2010 http://bit.ly/c4lD68

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17 de enero 2010:

La creación de empleos es ínfima frente a la desocupación y el poder de compra de las familias sigue a la baja por el aumento de precios de la canasta básica, el abuso de los comerciantes y el encarecimiento de otros satisfactores básicos, en abierta violación a pactos y compromisos explícitos.

…en la primera década de este siglo, según datos del FMI y el INEGI, el crecimiento medio anual del PIB fue de 1.6 por ciento, la cifra más baja en los últimos noventa años; menor incluso al 2.6 por ciento de los años treinta, al 2.2 por ciento de los ochenta e incomparablemente más baja al promedio de 6.5 por ciento de los años 40 a 70, y esto no es una casualidad.

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