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Posts Tagged ‘Política industrial’

+ Parte de la inversión privada migró a las importaciones

+ Depresiva actividad en la construcción: -4.6 % en cuatro años

+ Descensos en el personal ocupado en sector manufacturero

El grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados presentó el primer fascículo de  10 Años de Panismo, Resultados, en el que afirma hay  estancamiento y  una década perdida de gobierno, en la que la economía se desplomó hasta sus niveles más bajos en ocho décadas, lo cual imposibilitan el bienestar social.

 El documento  México: País sin Crecimiento y sin Empleo,  fue presentado el 31 de mayo de 2011 por el vice coordinador, diputado  Oscar Levín Coppel, quien manifestó que la caída del ingreso per cápita real, el aumento del desempleo en todas sus variantes, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y de la competitividad, así como el incremento de la pobreza, son un fracaso de los gobiernos panistas:

1.5.-

Sector industrial

Con el dogma de que la mejor política industrial es la que no existe, se ha desmantelado la planta productiva nacional en los últimos años y una parte significativa de la inversión privada mexicana ha migrado de la industria a la distribución de artículos importados.

En la base de los problemas de las más diversas ramas económicas está el hecho de que en México la formación de capital fijo se encuentra estancada.

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  • En diciembre de 2006 el índice de la actividad industrial (base 2003=100) era de 112; a diciembre de 2010 fue de 115. Estas son condiciones de franco estancamiento.

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Construcción

  • El valor de la producción de las empresas constructoras no ha variado en lo que va del sexenio, contribuyendo a la falta de empleos.
  • La construcción es el indicador clave y precursor del desarrollo económico general. México padece una depresiva actividad en esta materia: -4.6 por ciento de contracción en los cuatro años cumplidos de gobierno.

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  • En diciembre de 2006 el personal ocupado en la construcción era de 425 mil trabajadores; al mes de diciembre de 2010  la cifra había caído a 395 mil personas.

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Manufacturas

  • En 2006 el índice del personal ocupado del subsector manufacturero era de 97, en tanto que en diciembre de 2010 fue de sólo 90.

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  • En diciembre de 2006, el índice de horas trabajadas en el sector manufacturero era de 98, en tanto que en diciembre de 2010 disminuyó a 92.

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10 Años de Panismo, resultados.

1.- MÉXICO: PAÍS SIN CRECIMIENTO Y SIN EMPLEO

 

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+ México en una de las etapas más inestables de su historia

+ Faltan políticas públicas para la reactivación económica

+ Hay que fortalecer el mercado interno y la competitividad

SIN RUMBO

Francisco Rojas

Diez años de yerros gubernamentales y falta de rumbo han llevado a México a una de las etapas más difíciles e inestables de su historia. En el entorno mundial incierto en que vivimos, nuestro país está en la disyuntiva de continuar en la inercia o tomar en serio la opción del desarrollo, estimulando a las empresas mexicanas para que generen innovación y riqueza, producción, productividad, competitividad y empleo.

Producción y productividad han caído generando pérdida de empleos y recesión. Sin embargo, el gobierno federal no ha diseñado una política pública de apoyo a la industrialización que establezca planes y programas institucionales de fomento, que señalen prioridades para el uso de los instrumentos económicos del gobierno y las empresas, para articular esfuerzos y alcanzar mayores niveles de producción.

La industria ha sufrido las consecuencias del falso principio de que la mejor política industrial es la que no existe. Las cadenas productivas y de mercado están desarticuladas, la formación y capacitación del capital humano es simbólica y ajena a las necesidades de las empresas, se regula la apertura de nuevos negocios hasta el absurdo y no se regulan las prácticas monopólicas. No es extraño que México haya pasado del lugar 31 al puesto 60 en 2009 entre 156 países, según el Foro Económico Mundial.

Producto de la crisis que nos agobia y de la ausencia de visión de Estado del Ejecutivo Federal, es también el escaso financiamiento para la producción; a nadie escapa que la banca no ha cumplido con sus funciones de fomento al desarrollo industrial, lo que ha obligado a las grandes empresas mexicanas a acudir al extranjero, y a las pequeñas y medianas empresas a sustentar su financiamiento con sus proveedores, esto último grave, dado que son las que generan siete de cada diez empleos industriales.

Es clara la urgencia de modificar esa situación, porque sólo así será posible generar más y mejores empleos, reducir la brecha entre los grupos sociales, así como entre las regiones que presentan mayores niveles de bienestar y mayores rezagos, a fin de detonar el mercado interno y desplegar las potencialidades de regiones y entidades, de sectores productivos y de empresas. Es indispensable que tanto el Poder Ejecutivo Federal, así como los gobiernos de los Estados y los distintos organismos y sectores empresariales y, desde luego, el Poder Legislativo, sumemos esfuerzos en la misma dirección.

Para desarrollar núcleos estratégicos y restablecer las cadenas productivas con miras a una nueva etapa de sustitución de importaciones y una participación eficiente en los mercados globales, el PRI y sus diputados consideran necesario promover leyes para el fomento económico que reoriente el modelo exportador y lo acompase con el fortalecimiento del mercado interno, impulsando la competitividad de las empresas. No se trata de buenos deseos sino de exigencias inaplazables, si no queremos desintegrar la planta productiva que nos queda.

Requerimos una política industrial de Estado, previa definición de los sectores estratégicos en función de nuestras ventajas comparativas, tanto para ampliar el mercado interno a fin de generar empleos, como para fortalecer nuestra inserción en la globalidad. Esa política tendrá que ser resultado de un estrecho y fructífero diálogo entre los sectores público, empresarial y laboral, para el diseño de un programa de fomento económico de largo plazo que determine las áreas esenciales como manufacturera, servicios, biotecnología, telecomunicaciones, energía, entre otras, para integrar los esfuerzos institucionales, privados y sociales a fin de elevar la productividad y la competitividad y articular crédito, insumos, ciencia, tecnología, capacitación y asesoría, producción y comercialización segura y eficiente.

Asimismo, es preciso estimular los sectores que pueden generar el mayor número de puestos de trabajo y los que contribuyan a la incorporación de nuevas tecnologías, vía un tratamiento preferencial.

Ahora es tiempo de superar la apatía del Ejecutivo federal e iniciar la construcción de un futuro promisorio para esta y las próximas generaciones; de insertarnos con ventaja en la globalización inevitable. Al desencanto por la errática conducción del país, opongamos la confianza en nosotros mismos, el optimismo sobre qué hacer y lograr, la convicción de que juntos saldremos adelante.

EL UNIVERSAL 9 de marzo 2010 http://bit.ly/9fzWdF

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26 de febrero 2010:

La ausencia de una política industrial que vertebre programas y acciones de gobiernos y empresarios, sumadas a la crisis económica que nos ha lastimado seriamente, ponen de manifiesto el debilitamiento de todas las actividades del sector industrial.

La producción y productividad han caído, generando pérdida de empleos y recesión económica. Hoy traemos cerca de tres millones de desempleados en el país. Tres millones de desempleados que equivalen en términos de familias, alrededor de 12 millones de mexicanos que actualmente no tienen un salario digno para llevar a su casa las necesidades alimenticias más urgentes.

Uno de los productos de la crisis que nos agobia y de la ausencia de visión de Estado del Ejecutivo Federal, es también el escaso financiamiento para la producción.

A nadie escapa que la banca no ha cumplido con sus funciones de fomento al desarrollo industrial, lo que ha obligado a las grandes empresas mexicanas a acudir al extranjero, y a las pequeñas y medianas empresas a sustentar su financiamiento con sus proveedores.

…es menester promover acuerdos a nivel nacional, estatal y local, entre el gobierno y los sectores empresarial y laboral, para preservar el empleo y la subsistencia de las empresas.

…es fundamental establecer un diálogo, escuchar las necesidades y las demandas de los empresarios.

Nadie está en contra de la competencia, nadie está en contra del mercado, pero debemos tener un mercado regulado, un mercado orientado y una política industrial que saque adelante las ventajas comparativas de nuestro país.

El grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados impulsará una nueva ley de desarrollo industrial, que fortalezca el mercado interno, genere empleos, y permita enfrentar la pobreza y la desigualdad que se vive, ante la ausencia de políticas públicas y la apatía del gobierno federal, que se ha encasillado únicamente en los discursos, sin emprender acciones a favor de los proyectos productivos.

 

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+ De un extremo a otro la apreciación oficial sobre la Economía

+ Ruptura de las cadenas productivas y sin Banca de Desarrollo

+El gobierno carga a los pobres el costo de sus errores

SEAMOS VERACES

Francisco Rojas

Algunos de los problemas argumentados para aumentar los impuestos y disminuir o diferir proyectos de inversión no fueron provocados por situaciones externas: no vino de fuera la baja de la producción petrolera, la disminución de las inversiones para aumentar las reservas ni el derroche de los recursos de Pemex; tampoco la carencia de una política industrial, el abatimiento de la industria de la transformación y la ruptura de las cadenas productivas; tampoco el desmantelamiento de la banca de desarrollo y el manejo de la banca comercial; y mucho menos el aumento explosivo de la alta burocracia y sus prestaciones, fuera de toda proporción.

La versión de las autoridades sobre la economía nacional pasó rápidamente de la autocomplacencia al catastrofismo. La primera desestimaba los efectos de la crisis financiera internacional y hacía alarde de la fortaleza de las finanzas públicas debido a su “manejo responsable” y al blindaje de la economía. Ninguno de estos argumentos aludía a la economía real: producción, empleo o demanda interna, entre otros.

Pasadas las elecciones de julio, la versión cambió radicalmente y se reveló con alarma la existencia de un faltante financiero para 2010 por 375 mil mdp. Esto fue el preámbulo del anuncio de cambios “de fondo” sin considerar su factibilidad política, el principal de los cuales fue la nueva prioridad declarada: el combate a la pobreza.

Estamos de acuerdo con el objetivo, pero el gobierno no le puede cobrar a los mismos pobres, a la clase media y a las pymes el costo de sus errores e imprevisiones. No es correcto presentar esas contribuciones como un esfuerzo de solidaridad con los más pobres, como el único medio para comprar vacunas ni como expresión de amor a la patria. Se trata de un problema financiero que puede y debe resolverse sin dañar más el precario nivel de vida de la gente. Más que un problema fiscal es un problema político y de obstinación, con políticas que no han logrado el crecimiento y el empleo ofrecido, y sí han generado en cambio más desigualdad y pobreza.

El proyecto oficial tiene por objetivo salvar el año fiscal y cuadrar las cuentas; carece de una visión de largo plazo y abunda en más de lo mismo. Para nosotros, lo urgente, lo inaplazable, es revertir la recesión, no ahondarla; poner en marcha nuevamente a las empresas que han cerrado e impulsar a otras y promover fuentes de trabajo para amplios grupos de población; esa es la forma más efectiva de combatir la pobreza, no con limosnas asistencialistas y electoreras.

Pero, al mismo tiempo, iniciaremos los cambios estructurales que deben adoptarse en los próximos meses impulsando: una reducción del gasto corriente improductivo; un programa sostenido de inversiones por no menos de tres años; la renovación de la banca de desarrollo para apoyar sectores clave de la economía; cambios en el sistema financiero que hagan compatibles la política monetaria con las de crecimiento y empleo, y generen mayor financiamiento de la banca comercial a los sectores productivos disminuyendo su costo; y un federalismo económico y social que contrarreste el centralismo y la opacidad de las decisiones, acercando éstas y la evaluación de sus resultados a la sociedad.

Asimismo, iniciaremos, junto con nuestra colegisladora, un proceso de revisión de la política de administración fiscal, incluyendo los regímenes especiales, para aumentar el número de causantes y elevar la recaudación a niveles acordes con la recuperación de la economía y el empleo.

Mientras tanto, como lo han hecho otros países, pugnaremos por una política contracíclica que utilice prudentemente el déficit para financiar proyectos de inversión pública, incentivar a sectores económicos estratégicos y apoyar los programas de estados y municipios.

Para ello, incorporaremos el concepto de Balance Presupuestal Multianual, estableciendo la obligación legal de que, una vez superada la emergencia, los superávit que se generen se destinen al pago de la deuda contraída durante la recesión, para recobrar el equilibrio de las finanzas públicas en un plazo razonable, importante objetivo de nuestra política fiscal contracíclica.

Los diputados ya se integraron a las comisiones y estamos en plena comunicación con el Senado; es la hora de lograr los acuerdos necesarios para recuperar el crecimiento económico y el empleo con desarrollo social, para el bienestar de todos los mexicanos.

EL UNIVERSAL, 6 octubre, 2009 http://bit.ly/d8PDlV

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