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Posts Tagged ‘Pymes’


+ Practiquemos la Política que busca sinergias en la pluralidad

+ Además de barbarie criminal, pobreza, desigualdad y desempleo

+ Estados y Municipios necesitan nueva ley de Coordinación Fiscal

+ Diálogo sin exclusiones para los acuerdos que necesita el país

PRESUPUESTO 2012

Francisco Rojas 

El clima social de México es de honda preocupación, no sólo por la barbarie criminal, sino por la desigualdad, el aumento de la pobreza y del desempleo y el estancamiento de la economía, que va a resentir los efectos de la posible contracción económica, por nuestra marcada dependencia de EU. La gran prioridad nacional es evitar que estos problemas deriven en la tormenta perfecta que nos lastimaría a todos y pondría en peligro la democracia.

Tenemos soluciones, pero debemos practicar la Política con mayúsculas: la que busca y logra acuerdos entre personas y grupos heterogéneos, la que no pretende sustituir la realidad por la ficción de la publicidad, la que asume sus propias responsabilidades en vez de repartir culpas, la que establece compromisos y los cumple, la política, en fin, que busca las sinergias en la pluralidad.

Este es el marco en el que desarrollaremos los trabajos de la actual Legislatura del Congreso. Por eso los diputados del PRI decidimos concentrar nuestros esfuerzos en los grandes problemas que afligen a la sociedad. Aprobaremos nuevas leyes y reformas a las existentes para desactivar los problemas que están en vías de complicarse.

El Presupuesto de Egresos deberá aumentar la inversión pública, promover el financiamiento a pequeñas y medianas empresas y a productores rurales, y fijar normas claras y precisas para abatir los subejercicios, evitar que las reglas y criterios de operación obstruyan los programas y ejercer los recursos con oportunidad y eficiencia.

Se trata de reactivar la economía, impulsar el mercado interno, revertir la caída del ingreso de los hogares, generar empleos formales para que los jóvenes puedan labrarse un futuro con su esfuerzo, en vez de tomar caminos que los destruyen y desangran al país; para ellos gestionaremos la ley sobre educación media superior obligatoria y la implantación del telebachillerato. A fin de crear empleos aumentaremos la inversión en carreteras, caminos rurales, presas, escuelas, hospitales, y otras obras de impacto económico y social.

El presupuesto debe respaldar a los más vulnerables y marginados. Cuidaremos que los recursos para salud, educación, combate a la pobreza, vivienda, sector agropecuario no sean menores al presupuesto actual. Combatir la pobreza exige abandonar el enfoque asistencialista en favor de programas que fortalezcan el potencial productivo de la gente y tengan una visión federalista.

Es deleznable valerse de los programas sociales para captar votos. Por eso legislaremos para blindar esos recursos y crear el Fondo de Cohesión Social e Impulso Productivo, que destinará recursos federalizados a municipios de alta y muy alta marginación y a polígonos urbanos en pobreza.

El combate al crimen organizado requiere recursos para reclutamiento, capacitación, equipamiento. Vamos a respaldar a ese sector y a revisar con detalle la estructura presupuestaria y administrativa de los programas y fondos para hacerlos más eficientes y descentralizar funciones.

La Ley de Seguridad Nacional será consistente con la Constitución y los tratados internacionales que nos obligan. Es un compromiso del grupo parlamentario del PRI asegurarse de que esa ley garantice respeto absoluto a los derechos humanos, dé certeza jurídica a los intérpretes de la norma y propicie el retorno de las fuerzas armadas a sus actividades naturales. Exhortaremos al Senado para la aprobación de la policía fronteriza.

El país no se reduce a su capital ni se agota en los poderes federales. México está en los estados y municipios, y el presupuesto tiene que ser promotor del desarrollo regional. Los gobiernos locales, cada vez con mayores demandas sociales, no cuentan con recursos suficientes para enfrentarlas; es necesario revisar el sistema de coordinación fiscal y asignar recursos presupuestales que compensen los desequilibrios y hagan efectivo el respaldo federal a estados y municipios.

Tenemos problemas, pero podemos enfrentarlos cumpliendo todos con nuestra parte. Los diputados del PRI honraremos los compromisos con los ciudadanos y promoveremos la concordia política. Confío en que los demás partidos reconozcan que es hora del diálogo sin exclusiones ni imposiciones, en busca de los acuerdos que tanto necesita el país en estos momentos difíciles.

 EL UNIVERSAL, 6 septiembre, 2011.- 

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23 de enero 2010:

No se trata de parchar con ocurrencias el régimen fiscal, que da muestras indudables de agotamiento. Se trata de concebir un modelo y un sistema integral nuevos, que aprovechen la experiencia de lo realizado con éxito y construya desde la base de la equidad y la justicia tributaria, un nuevo modelo que actualice los principios constitucionales de equidad y proporcionalidad para todos.

Los gobiernos del PAN han desintegrado la banca de desarrollo, convirtiéndola en una actividad de segundo piso para apoyar prioritariamente a la banca comercial y a los grandes consorcios. Por tal motivo, modificaremos la legislación que la rige, para que vuelva a tener objetivos claros de fomento al empleo y a la inversión; vuelva a tener el rol de promotor y detonador de sectores prioritarios; realice operaciones de primer piso y acuda a los mercados financieros; atienda a las Pymes; promueva el desarrollo de las regiones; fomente nuestras ventajas en el exterior; impulse la inversión en infraestructura; y fortalezca la soberanía alimentaria, promueva la agroindustria y consolide el sistema financiero rural, entre otros aspectos.

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+ Desde 2008 empezaron a declinar todos los indicadores

+ La advertencia de Banxico, desatendida por motivos electorales

+ Efectos de la recesión impactan en  el ánmo de los mexicanos

RECUPERAR EL ANIMO

Francisco Rojas

Es explicable –y lamentable– el desánimo social que, con fundadas razones, ha cundido entre los mexicanos. Desde mediados del 2008 empezó la declinación de los principales indicadores económicos, al tiempo que el gobierno promovía reformas regresivas en áreas esenciales, como la energética. El modelo exportador se tambaleó.

La caída se inició con la desaceleración de Estados Unidos, de la que dependen más de cuatro quintas partes de nuestro comercio exterior y el grueso del flujo de capitales y tecnología. La reacción en cadena frenó la economía real y, al principio, parecía no afectar al sector financiero, al que se creía “blindado” e invulnerable a las calamidades del entorno mundial.

El “boquete fiscal” fue advertido por el Banco de México desde abril de 2009 y en el primer Informe Trimestral de las Finanzas Públicas, pero se decidió ignorarlo por motivos electorales. El problema, sin embargo, era real y tuvo efectos demoledores sobre el conjunto de la economía: contracción de los créditos a la producción, en especial a las pequeñas y medianas empresas, cierre de empresas, despidos, morosidad en el pago de créditos, desaceleración del consumo y demás fenómenos conocidos.

El ánimo social empezó a declinar a medida que la recesión afectaba la vida misma de la gente. No fue para menos: cientos de miles de hombres y mujeres jefes de familia han perdido su empleo y millones de mexicanos cayeron en la pobreza alimentaria y de otras modalidades. Lo anterior, sumado a otras viscitudes provocó que el presidente Felipe Calderón comentara con alivio en una reciente reunión social que “lo mejor de 2009 es que ya va a terminar”.

Pero en las sociedades como en las personas, el desaliento socava las capacidades, ahonda la aflicción e incapacita para la acción. México tiene salidas y los mexicanos también, a condición de que no nos derrotemos a nosotros mismos como país ni como sociedad. Hay razones para recuperar el ánimo; el reporte de The Economist sobre las proyecciones económicas para 2010, por ejemplo, prevé que el PIB mexicano crecerá en un 3% en 2010 y la capacidad de compra del país será de 14,380 dólares por habitante, cifra similar a las de Argentina (14,630), Chile (15,010) y Rusia (15,330), y superior a la de Brasil, que se situará en los 10,740 dólares por persona.

Lo anterior abre grandes posibilidades para apoyarnos en nuestro mercado interno, a condición de que cambiemos de paradigmas para disminuir nuestra dependencia del mercado externo, sin perder las ventajas de la globalización, y retomemos las verdaderas prioridades de la sociedad: el impulso efectivo a las empresas pequeñas y medianas, la disminución de los índices escandalosos de desempleo y el abatimiento de la pobreza con políticas que articulen la capacitación con la apertura de fuentes de trabajo permanentes y no atenidos a los programas asistencialistas. Hay soluciones, como las empresas familiares que conviven con las modernas compañías de la India, no como “changarros” sino como micro-negocios productivos, para cuyo financiamiento se creó un banco que proporciona créditos a tasas de interés y plazos accesibles.

Los legisladores del PRI estamos comprometidos a promover medidas eficaces para frenar los efectos devastadores de la crisis sobre la población y reactivar la economía, no sólo a través de políticas hacendarias progresivas que alienten la inversión y el empleo y otras medidas. Sino también mediante una asignación más eficiente de los recursos públicos y una mejor vigilancia de su administración y ejecución, transparente y con rendición de cuentas.

El trabajo permanente en las Comisiones y la acción más escrupulosa de la Auditoría Superior de la Federación son factores importantes para una tarea que no sólo es de los legisladores o el gobierno, sino de todos, sin desaliento por los tiempos malos y con fundada confianza en nosotros mismos.

México no está al borde de la catástrofe y tiene potencial para recuperar su crecimiento económico con verdadero desarrollo social. Depende de nosotros; de que no bajemos la guardia; de que hagamos las reformas que realmente requiere el país y no nos contentemos sólo con paliativos para volver a más de lo mismo; depende de que recobremos el ánimo y la esperanza. La Independencia y la Revolución centenarias nos enseñan que el pueblo mexicano es capaz de grandes hazañas cuando tienen líderes reales que saben lo que quieren y se rodean de los mejores hombres.

EL UNIVERSAL 15 diciembre, 2009 http://bit.ly/dx4CBg

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+ Se percibe confusión y cansansio en todos los estratos sociales

+Parece que resistir es la única opción ante los flagelos

+ México, entre los peores para enfrentar la crisis financiera

ANIMO SOCIAL

Francisco Rojas

Deberíamos titular esta colaboración “desánimo social”; es lo que hoy priva en todos los estratos de la población. Se perdieron credibilidad, ilusión y esperanza; se percibe confusión y cansancio en hombres, mujeres, jóvenes, empleados, empresarios, trabajadores informales, campesinos; en casi todos los actores sociales, políticos y económicos. Se podría pensar que frente a los infortunios que nos flagelan la única actitud posible es resistirlos. Esa sería, se dice, la reacción lógica frente a la crisis que nos vino de afuera, pero que hemos sido los peores en enfrentarla; la influenza que nos golpeó, y nos sigue golpeando; los miles de muertos que la violencia de la lucha contra el narcotráfico ha producido y que frente a tal situación hay que resignarse a sufrir la avalancha de nuestras desgracias.

No se tiene buen ánimo si fracasan programas para detonar la demanda, si las tímidas medidas de apoyo a pequeñas empresas no evitan su creciente desaparición, si los llamados a aumentar la inversión no se corresponden con la construcción del entorno jurídico, político y social necesario; si la cobertura educativa en los niveles medio y superior es insuficiente y su calidad no es la deseable; si no somos capaces de insertarnos en la sociedad del conocimiento y la innovación; por desgracia, la realidad va a contrapelo del discurso.

La adversidad genera fuertes liderazgos en los grandes estadistas; éstos conducen a sus gobernados con serenidad, vigor y temple; les inyectan entusiasmo para superar las calamidades y trazan el rumbo en medio de la desventura.

El liderazgo que necesita el país no nace de convocatorias y exhortos; se origina en hechos tangibles, coherentes, bien articulados; en capacidad para conducir y aglutinar comunidades.

La fatalidad que enfrentamos no ha impulsado los ánimos de la población ni acrecentado su unidad y solidaridad. Por el contrario, el tejido social se deteriora; el temor al despido o la carencia de empleo agobia a buena parte de la población; la violencia intimida a la gente y aísla a vecinos y compañeros; los desaciertos se encadenan y provocan pesimismo y frustración.

El gobernante no está para pelear con grupos o sectores, reñir con los partidos de oposición, con empresarios y medios de comunicación. La complejidad de los problemas lo obliga a desplegar gran capacidad de negociación, conciliar intereses, encauzar inconformidades, propiciar acuerdos, no como un simple coordinador de los esfuerzos nacionales, sino como un visionario que sabe qué conviene al país y cómo lograrlo.

No se debe evadir responsabilidades culpando a otros de los errores o carencias propios; si los grandes empresarios no tributan lo justo es porque el marco jurídico se los permite; si la violencia se ha entronizado en todo el territorio nacional es porque la estrategia no es la adecuada; si declina la producción petrolera es porque la política energética en los últimos años ha sido equivocada. El titular del Ejecutivo aduce, para justificar el mal estado de las finanzas nacionales, que “se nos está acabando el petróleo”. Pero la sociedad no se lo ha acabado, se lo ha acabado el gobierno; si los incentivos a los grandes empresarios no generan empleos, el gobierno debe rectificar.

La sociedad no puede estar optimista cuando, independientemente de la propaganda gobiernista, sabe que se desperdiciaron en los últimos años más de un billón de pesos de excedentes presupuestarios; cuando advierte que el Plan Nacional de Infraestructura no tiene el impacto deseado en el crecimiento y en la generación de empleos porque se carece de los proyectos necesarios, no se cuenta con estudios y autorizaciones de impacto ambiental, no se han negociado los correspondientes derechos de vía con los afectados; se cancelan presas y caminos por ausencia de acuerdos con grupos o comunidades. No hay motivo para estar de plácemes.

En México se requiere ejercer un liderazgo social capaz, que imprima rumbo al esfuerzo de los mexicanos y renueve esperanzas en los hombres, mujeres y jóvenes mexicanos.

EL UNIVERSAL 1 diciembre, 2009 http://bit.ly/a4jTLh

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29 de noviembre 2009:

…sin caer en el juego de culpar a otros, debemos reconocer que los números son fríos, que la crisis ha sido devastadora para la economía y para la sociedad, y que al finalizar 2009 el PIB habrá caído en más de 7 por ciento.

Detrás de lo anterior,  está el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas, que en su mayoría son propiedad de mexicanos, y el aumento del desempleo que reporta el INEGI que es verdaderamente alarmante.

nos alarman las decisiones de no integrar las cadenas productivas, descuidar el financiamiento bancario a la producción, abandonar el mercado interno, sobre explotar y agotar prematuramente a Cantarell, despilfarrar enormes excedentes presupuestales, minimizar el impacto de la crisis internacional y reaccionar lenta e insuficientemente a sus efectos…

…en el análisis y aprobación del Presupuesto, el grupo parlamentario del PRI promovió el aumento de la inversión pública en obras intensivas en mano de obra, construcción de infraestructura, mayores recursos a salud y educación superior, con cargo a un programa trianual para disminuir el gasto corriente, sin afectar los derechos laborales de los servidores públicos.

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+ Necesario definir entre todos objetivos de largo plazo

+ Promover cambios para el crecimiento sustentable

+ La desigualdad y la intolerancia nos han disgregado

 

LO QUE SIGUE

Francisco Rojas

A partir del monto previsible de los ingresos públicos, la Cámara de Diputados aprobará a más tardar el próximo 15 de noviembre el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010, con vistas a que el gasto público sea un instrumento eficaz para atenuar los efectos de la crisis sobre las familias de los agricultores, trabajadores y pequeños y medianos empresarios del país.

Cada vez hay más indicios de que la recuperación del crecimiento sostenido en el mundo tardará más de lo que se pudo prever hace un año, y que el empleo reaccionará con mayor rezago aún. México no puede influir sobre estas circunstancias, pero sí tiene la opción de fundar la reactivación de su economía en el mercado interno y reconocer que éste sólo podrá fortalecerse mejorando los niveles de ingreso de los distintos estratos de la población y aumentando el empleo: éstas son las dos prioridades nacionales que deben unir los esfuerzos de todos.

El Congreso es responsable de legislar, pero el gobierno y el ejercicio del gasto corresponden al Ejecutivo. Los diputados y senadores, sin embargo, tenemos la obligación de hacer que las tareas legislativas contribuyan a preservar la integridad del país, especialmente en momentos como el actual y a reconstruir las bases del desarrollo económico y social. Nuestro compromiso no termina con la aprobación del paquete fiscal; nos queda por delante promover cambios para el crecimiento sustentable y la corrección de las grandes debilidades del modelo vigente.

En esta perspectiva, el grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados está resuelto a proponer acciones que faciliten a los gobiernos federal, estatales y municipales la adecuada atención de las demandas sociales, que fortalezcan sus fuentes de recursos y adopten un sistema presupuestario capaz de promover la eficiencia, la transparencia y la rendición de cuentas.

En la discusión presupuestaria, el PRI impulsará: la reducción del gasto corriente de los tres poderes y los organismos autónomos; el aumento de la inversión pública principalmente en carreteras, obras hidráulicas, escuelas y hospitales y su equipamiento; el impulso a la calidad educativa sobre todo a nivel superior, y el fomento de sectores estratégicos como el agropecuario y el de las Pymes.

Estos objetivos no son privativos de una fracción parlamentaria; corresponden a todos los actores políticos y económicos del país, ya que el desafío de la crisis económica no es diferente para quienes piensan de una u otra manera. Por ello el primer requisito ante la adversidad es la participación de todos y la conjunción de ideas, que pueden ser distintas pero deben complementarse por el bien de la nación, pues las mejores soluciones se construyen con la concurrencia de todos. La gran responsabilidad de las actuales generaciones de mexicanos es la concordia, la tolerancia, la búsqueda de acuerdos. Tenemos un conjunto de valores que nos identifican como nación, estamos en medio de una situación económica compleja que a todos afecta y debemos definir, también entre todos, los objetivos inmediatos y de más largo plazo.

El gran obstáculo es la exclusión –empezando por la económica, que se manifiesta en la pobreza y la desigualdad–, pues inhabilita toda intención común. Los apartados de la prosperidad colonial se rebelaron hace 200 años y fueron también los marginados los que, un siglo después, combatieron al régimen porfirista.

Pero no sólo la desigualdad nos ha disgregado; también la intolerancia. Enfrentados unos con otros siempre nos hemos vuelto vulnerables como país; la historia así lo demuestra. Somos, claro, una sociedad heterogénea en lo económico, cultural y social y no debemos permitir que la diversidad nos fracture. La opción no es la uniformidad antinatural de ideas y voluntades; tenemos un destino común y el derecho a construirlo entre todos. Nuestro pasado remoto y cercano es fuente de experiencias y no debe ser motivo de nuevas discordias o recriminaciones, sino la base de nuestros proyectos hacia el futuro.

El comercio y el flujo de capitales se estrechan y los delgados márgenes de la cooperación para el desarrollo tienden a disiparse. En estas circunstancias, México tiene que buscar sus propias soluciones, y no trasplantar remedios surgidos de otros países. Las respuestas que debemos articular no son sencillas ni gratuitas, pero no podemos sentarnos a esperar que los problemas se resuelvan solos; es la hora de actuar conjuntando los esfuerzos de todos los actores.

EL UNIVERSAL, 3 de noviembre 2009  http://bit.ly/aolyc5

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