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Posts Tagged ‘Rector’

+ Total desconexión entre el discurso oficial y la realidad

+ Crecen desigualdad, pobreza y el empleo se ha desplomado

+ Hay gobiernos asidos a la ideología del  mercado  a ultranza

 

LA EMPRESA PUBLICA

Francisco Rojas

México sigue padeciendo la superposición de tres crisis: la política, la económica y la social. La desconexión del discurso gubernamental de la realidad ha deteriorado la credibilidad, primer requisito para gobernar. La producción y el empleo se han desplomado y todo indica que habrá retrasos en la recuperación respecto a los países de la OCDE y los latinoamericanos. Crecen pobreza y desigualdad y el desempleo no mengua. Educación, salud y seguridad social siguen perdiendo calidad y la población a está a merced de la delincuencia común.

Una de las principales causas de esta situación es el progresivo abandono del papel rector del Estado y de su participación directa en el proceso económico, que fueron las bases para cambiar la economía del país en el siglo XX, de predominantemente agrícola a industrial. El debilitamiento de esa función estatal explica que México haya sido uno de los dos o tres países más lesionados por la crisis financiera y sea también uno de los que más van a tardar en salir de la recesión y frenar el desempleo.

Como parte de esa retirada, en los lustros recientes, algunos gobiernos se han dado a la tarea de liquidar o privatizar las empresas públicas, con el argumento de que son ineficientes, sus directivos improvisados y sus trabajadores abusivos. El Estado, se afirma en contradicción con la historia, es un mal administrador y en el sector paraestatal prevalecen corrupción, baja productividad e incapacidad para competir, cuando estos vicios están extendidos también en la práctica diaria de los negocios privados.

Asidos a la ideología del mercado a ultranza, los gobiernos han desmantelado el sector paraestatal, ya sea con la privatización de empresas o con la suspensión de inversiones para la innovación, la expansión y el mantenimiento, con el fin de justificar su venta a particulares.

A diferencia de la empresa privada, cuya razón de ser es el lucro para sus propietarios, la empresa del Estado está hecha para garantizar el suministro de insumos fundamentales para la economía y gestionar los sectores estratégicos para el desarrollo, como el energético. Esto no supone deban ser ineficientes y depender de los subsidios; al contrario, deben ser productivas, innovadoras, competitivas, como pivotes del resto de la economía. Necesitamos modernizar el sector paraestatal y hacerlo más eficiente y competitivo, no destruirlo.

La Nueva vía mexicana para el desarrollo que propone el PRI, consistente en un conjunto de políticas públicas orientadas a cumplir los objetivos establecidos en nuestro proyecto nacional, reivindica la rectoría del Estado, renovando el sistema político en los ámbitos de los poderes y del estado de derecho, adecuando la economía para revitalizar el mercado interno y redistribuir el ingreso, y cambiando la política social para propiciar el máximo empleo y elevar la calidad de la educación y la salud.

El abandono de la función rectora y promotora del Estado deja sin asideros a la economía en su conjunto, como lo ha demostrado el rigor con que se manifiesta la crisis en nuestro país. El capital privado —reconoce el PRI en el documento citado— tendrá siempre un papel relevante en el crecimiento económico y el Estado lo impulsará y complementará en los sectores convenientes para el desarrollo del país. En esta perspectiva, la empresa pública no compite con la privada, sino la provee de insumos y custodia, al tiempo que aprovecha, los recursos naturales propiedad de la nación.

México se enfrenta al doble desafío de sortear la emergencia y emprender cambios institucionales que restablezcan la viabilidad de la economía, amplíen y fortalezcan el mercado interno, integren la política económica con los objetivos sociales del desarrollo y eleven la calidad de la educación y la salud. El combate a la pobreza debe dejar de ser un pretexto o un recurso retórico, para convertirse en un compromiso con metas cuantificadas y calendarizadas en un plazo razonable pero bien definido. Esta es la gran tarea que el Estado debe emprender y sostener por encima de los cambios de gobierno.

Traspuesta la etapa del paquete fiscal, los legisladores del PRI nos aprestamos a proponer iniciativas para sentar las bases de un cambio estructural, combinando la coyuntura con la visión de mediano y largo plazo, para realizar nuestras tareas sin las presiones de la coyuntura.

EL UNIVERSAL, 17 noviembre 2009 http://bit.ly/arNQ0d

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