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Posts Tagged ‘Reforma fiscal’

7 de junio 2010

Es evidente que se requiere tener en nuestro país una reforma fiscal, pero de fondo, no una reforma fiscal recaudatoria. Son dos cosas totalmente diferentes.

Lo primero que se requiere es que el gasto público se gaste bien y que sea productivo.

Segundo, que se reduzca el gasto público corriente, tal y como lo demandó la Cámara de Diputados en la aprobación del Presupuesto de Egresos 2010, y quedó establecido en el decreto aprobatorio del mismo.

Los resultados que nos entregó el Gobierno Federal en marzo, no fueron satisfactorios. Nos parece que son absolutamente insuficientes

 …

Tercero, no solamente es eso, sino cómo se va a distribuir este tipo de cargas y distribución federalista de los ingresos públicos.

 …

Cuarto, qué vamos a hacer con la evasión fiscal que se está provocando por la complejidad para cumplir con esas obligaciones.

 El incentivo que se está mandando es que todo mundo se vaya a la economía informal, a los pequeños, a los grandes y muy grandes, a la elusión fiscal para no pagar impuestos.

Quinto, tenemos el asunto de los gastos fiscales, necesitamos ahí nuevamente transparentar todos los gastos fiscales como lo hemos sugerido ya en la iniciativa que está en discusión en la Cámara de Diputados, para darle transparencia a los gastos fiscales y que cada año tengamos que aprobar si siguen los gastos fiscales o no.

 Recuerden que en esos gastos fiscales hay alrededor de 500 mil millones en regímenes especiales de impuestos.

 

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21 de febrero 2010:

Ninguna reforma fiscal será suficiente para fomentar el desarrollo del país si el gobierno federal no suprime el vicio de los subejercicios y los “guardaditos”, que se van a fondos y cuentas ocultas al escrutinio público, muchas de ellas para fines electorales.

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+ El SAT requiere de una autonomía real 

+ Eliminar tasa cero del IVA y excentar alimentos y medicinas

+ En 2010 será cuantioso el déficit del Seguro Popular

LO QUE NOS ESPERA

Francisco Rojas

Está de moda lo ´light´ en alimentos, bebidas, reformas de pensiones, códigos de ética y parece que viene una reforma fiscal también light .

Al parecer, será más de lo mismo y dentro de seis años nos enfrentaremos otra vez a la necesidad de recaudar más impuestos, pero con mayores problemas y menos reservas probadas de petróleo. ¿Se volverá a cumplir la maldición de que nunca es oportuna una reforma fiscal?

Los casos expuestos por la Auditoría Superior de la Federación sobre las deficiencias de nuestro sistema tributario quedarán como las llamadas a misa, sin que se sepan los resultados de sus observaciones.

Con azoro nos enteramos que en el periodo de Fox, la Secretaría de Hacienda devolvió impuestos por más de 600 mil millones de pesos, que significaron más del doble del incremento de la inversión privada en el periodo, lo que vuelve a poner en duda el viejo argumento de que primero hay que crear el pastel para después repartirlo.

Y qué decir de la concentración de las devoluciones fiscales en escaso número de contribuyentes; de la devolución de impuestos a Transportación Ferroviaria Mexicana sin que ésta hubiera acreditado el pago del IVA ni se hubiera litigado la procedencia del fondo del asunto; o la recaudación de ingresos por derecho de trámite aduanero, etcétera. Pareciera que sólo al causante cautivo, pequeño industrial o comerciante, sin buenos abogados o contadores, le cae encima toda la parafernalia burocrática del fisco, lo que no sucede con el contrabando y la economía informal.

Insistimos: la reforma fiscal debe eliminar la tasa cero en el IVA, con una canasta básica de alimentos y medicinas exentos, con un ISR bajo, pero sin huecos que permitan la elusión impositiva y la persistencia de regímenes especiales y privilegios fiscales. También se requiere darle autonomía al SAT y replantear la responsabilidad fiscal de estados y municipios, dotándolos de los instrumentos de capacitación, control y fiscalización del caso. Sólo así seremos una sociedad moderna y competitiva, con un Estado con recursos suficientes para hacerle frente a sus obligaciones sociales, políticas, económicas y de seguridad.

Pero tanto o más importante es el destino del gasto público, y su control y evaluación. Dicen que el hubiera no existe, pero si la Ley del Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria se hubiera aprobado antes del 2005 y el gobierno de Fox la hubiera aceptado y cumplido, muchas de las recientes observaciones de la ASF quizás no habrían tenido lugar.

Las barbaridades presupuestales cometidas por el gobierno de Fox (Enciclomedia, megabiblioteca, Terminal 2, etcétera.) no son nuevas ni de extrañarse. El gasto público ha venido creciendo por agregación; actualmente el 70% del mismo se considera “irreductible” y sólo 10% se destina a la inversión. No obstante lo anterior, se lanzaron programas al vapor sin sustento; el Seguro Popular registraba un déficit de recursos por 11 mil millones de pesos en 2005 y será de más de 80 mil millones en el 2012.

Existen lugares de la República en donde concurren 10 o más programas sin ninguna conexión entre ellos, y programas de antaño cuya justificación y utilidad debe revisarse; pero ha crecido la alta burocracia como las subsecretarias de Innovación y Calidad, y las unidades administrativas, por ejemplo, cuyo costo-beneficio está por verse.

Es un cuento hablar de la eficiencia terminal del gasto público; al respecto, dice el informe de la ASF, que “no se logró identificar la eficiencia, los costos y la calidad, ni el impacto social del ejercicio del gasto público”, por carecerse de criterios normativos e indicadores adecuados; y señala repetidamente la enorme discrecionalidad de la Secretaría de Hacienda para disponer de los ingresos excedentes, que sólo en el 2005 fueron de cerca de 160 mil millones, y la canalización creciente de recursos hacia el gasto corriente en detrimento de la inversión.

Hay que dar estricto cumplimiento a la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, principalmente en lo que respecta a la determinación previa del costo de las nuevas leyes y programas, su regulación y su forma de financiamiento, así como al sistema de evaluación de gasto. Habrá que establecer que los fideicomisos constituidos por decreto público deben ser sujetos a reglas públicas.

Igualmente, debe reforzarse el régimen de control y revisión por parte de la ASF y la Secretaría de la Función Pública, la aplicación de responsabilidades y la posibilidad de audiencias por parte del Congreso, y avanzar en la descentralización de programas hacia los estados, acompañados de una mejor evaluación, control, transparencia y régimen de responsabilidades.

EL UNIVERSAL, 1 mayo, 2007.- http://bit.ly/bD9qlc

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+ A la de pensiones, deben seguir la Hacendaria y la Energética

+ Hay políticos y funcionarios que toman dictados de la OCDE

+ Revisar las consolodaciones y exentar la canasta básica

LAS REFORMAS QUE VIENEN

Francisco Rojas

Después de la demostración de cierto parlamentarismo se aprobó la reforma a las pensiones del ISSSTE que, como casi siempre, no dejó contentos a todos, pero finalmente se logró una mayoría para una de las reformas políticamente inviables en los últimos años. Es de “primera generación” con algunos visos de modernidad porque, entre otras cosas, mantiene el régimen solidario para los ya pensionados y para aquellos trabajadores en activo que así lo deseen, abriendo un razonable compás de espera para que dependencias, sindicatos e ISSSTE informen a los derechohabientes de las ventajas o desventajas de mantenerse así o cambiar al nuevo sistema. Los que ingresen al servicio público a partir de su promulgación no gozarán de este beneficio.

Los problemas experimentados en Chile, España, Holanda y otros países los ha obligado a introducir correctivos y nos llevan a vigilar estrechamente la integración y comportamiento de la Afore del ISSSTE, la actuación de las Afores bancarias, la portabilidad de los derechos y, entre otros, la subrogación de los servicios médicos, que podría convertirse en un pingüe negocio.La suerte de esta reforma marcará la solución de los pasivos laborales y los servicios médicos de otras instituciones, como Pemex, y abre brecha para otras reformas como la hacendaria, energética y del Estado.Respecto a la reforma hacendaria, es imprescindible escuchar todas las opiniones. No augura nada bueno que funcionarios y políticos den la impresión de estar tomando dictado en la sede de la OCDE; ya sabemos cuáles serán sus recomendaciones. Todas las propuestas son atendibles; no es viable política y socialmente cargar la reforma fiscal sólo a un lado; no se vale gravar únicamente el consumo, como tampoco sólo al capital. El país necesita reforzar su mercado interno y generar más empleos a través de la inversión productiva.Pareciera necesario establecer una tasa única al consumo y una canasta básica exenta; terminar con regímenes especiales y tratamientos privilegiados; revisar la consolidación fiscal, algunas operaciones bursátiles y la deducibilidad inmobiliaria. Si lo logramos, la recaudación aumentaría y seríamos competitivos internacionalmente. Irlanda y otros países lo han hecho con éxito. La competitividad de un país no se basa exclusivamente en mano de obra barata y tratamientos fiscales irrisorios, sino en muchos otros aspectos.Desde los 50 se han hecho intentos de reforma fiscal, que han fracasado por las presiones y chantajes de los grupos corporativos o de interés. Que no vuelva a pasar lo mismo; no intentemos quedar bien con todos, no salgamos con más de lo mismo. No se trata únicamente de establecer impuestos; hay que cobrarlos y cobrarlos bien; simplificar y facilitar al causante cumplir con sus obligaciones e intensificar las campañas educativas para crear la conciencia ciudadana de pagarlos, entre otros.Para ello, hay que reforzar el control y la evaluación de ingreso y gasto, y dar ejemplo de transparencia, rendición de cuentas y cumplimiento de la ley por parte de los tres poderes y niveles de gobierno, para que la sociedad esté segura de que sus impuestos se aplican adecuadamente y dispuesta a secundar el esfuerzo que significará la reforma. Sin una verdadera reforma fiscal no serán viables la de pensiones y menos la energética. La suerte de Pemex está ligada a lo que se logre en esta materia.Respecto a la reforma energética hay que estar atentos ya que se están alimentando mitos sobre la tecnología de punta para perforar en aguas profundas, disfrazando como “alianzas estratégicas” la asociación con petroleras internacionales, bajo el sistema de contratos de riesgo. Se arguye que únicamente éstas son las que pueden realizar dichos trabajos, cuando las petroleras contratan los servicios de empresas especializadas que dominan la tecnología, que Pemex podría adquirir, como lo ha hecho Petrobrás que, además ha desarrollado el management necesario para administrar las actividades.También se están gestando acuerdos “en lo oscurito” entre expertos de toda laya, voceros oficiosos y políticos para realizar modificaciones a la Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional en el ramo del petróleo, concretamente en la parte final de artículo sexto, para permitir los contratos de riesgo, argumentando que bastaría la mayoría simple en las dos Cámaras del Congreso para no tener que modificar la Constitución. De la mayoría de los mexicanos dependerá que las reformas no beneficien a los mismos de siempre.

EL UNIVERSAL, 10 abril, 2007.- http://bit.ly/bpCPgk

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