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Posts Tagged ‘Renta petrolera’

 
CONTRATOS RIESGOSOS
Francisco Rojas

En la discusión de las iniciativas de reforma energética conviene cuidar el tratamiento de los contratos de riesgo, incentivados, de desempeño o como se les denomine. Desde el principio este fue el tema central, la línea de resistencia oficial, el punto de no retorno, además de propiciar la entrada de los particulares en refinación, transporte y almacenamiento sin modificaciones constitucionales, para las cuales no tienen mayoría.

En la iniciativa el PAN, Pemex puede celebrar contratos “con remuneración fija o variable, determinada o determinable, con base en las obras y servicios especificados al momento de la contratación o que el desarrollo del proyecto exija con posterioridad”; pero, además, exceptuándolo de cumplir con las leyes en la materia y con plena discrecionalidad para fijar sus propias normas, licitar y difundir condiciones de contratación, como si fuera una empresa privada y no un organismo de Estado que maneja un recurso de la Nación.

El PRI acota la discrecionalidad: se fijan una serie de requisitos y condiciones de contratación, se explicita la prohibición constitucional de compartir productos o resultados y se obliga a su difusión y registro; asimismo, se establecen requisitos para la revisión de los precios pactados, siguiendo prácticas ya permitidas por las leyes actuales, para actualizarlos en función de avances tecnológicos, modificaciones de precios o cambios al proyecto ordenados por Pemex.

El PRD mantiene y rigidiza los ordenamientos actuales en materia de obras y servicios puros, donde solo el Estado, vía Pemex, puede contratar con terceros, con las mismas reglas burocráticas que cualquier dependencia.

Así como nos abrumaron con las experiencias noruegas y brasileñas, conviene referirse a Venezuela donde, como relata Carlos Mendoza Potellá, ex director de PDVSA en su ensayo “Petróleo: el motivo del diablo”, las petroleras internacionales, vía empresas mixtas, outsourcing, convenios operativos, alianzas estratégicas y precios de transferencia a modo con filiales y subcontratistas, inflaban costos y reducían ingresos disminuyendo al mínimo sus ganancias y el remanente para el Estado; es decir, las cuentas del Gran Capitán.

Pemex requiere normas modernas de contratación, pero la debilidad de nuestro esquema regulador y fiscalizador, el desmantelamiento de las capacidades técnicas y de administración de proyectos sufrido por Pemex y el sometimiento de controversias a la resolución por instancias internacionales, nos podrían colocar a merced de las grandes compañías que si cuentan con experiencia y enormes recursos técnicos y jurídicos para manejar a su conveniencia contrataciones y resultados y traducirse, en realidad, en una apropiación de la renta petrolera que le corresponde exclusivamente a los mexicanos, sobre todo con la definición de renta que se ha propuesto.

Estamos a tiempo para introducir modificaciones que agilicen la operación de Pemex sin compartir en la práctica la renta petrolera ni el usufructo del mercado. Corresponde a los legisladores y a los mexicanos interesados en el bienestar del país que no imperen los arreglos en lo obscurito. Para el PRI, su Programa de Acción es claro y preciso en la materia.

EL UNIVERSAL, 9 de septiembre, 2008 http://bit.ly/a0ia6H

 

+En iniciativa panista, Pemex queda como si fuera empresa privada

+Iniciativa del PRI explicita las prohibiciones constitucionales

+Estamos a tiempo de reformar sin compartir la renta petrolera

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+ 15 meses después, un diagnóstico carente de visión de Estado

+ Fox: derribar compuertas y permitir la inversión privada

+ Necesario conservar la independencia y seguridad energética

DIAGNOSTICO

Francisco Rojas

Después de 15 meses tenemos diagnóstico, esperamos la iniciativa. Como se esperaba, el resultado es apocalíptico, parcial y carente de una visión de Estado, integral y de largo plazo.Mediante un confiscatorio esquema fiscal; no autorizarle inversiones, ni siquiera para mantenimiento adecuado; desmantelar la planta técnica y hacer quebrar firmas de ingeniería y empresas mexicanas; no apoyar la investigación y el desarrollo tecnológico; y favorecer compañías internacionales, resulta que Pemex es culpable de no tener capacidad de ejecución, absorción de tecnologías y administración de proyectos para enfrentar los retos.La “solución” la pregona Fox: “Derribar las compuertas para permitir la inversión privada”. Sí, el mismo Fox que deliberadamente debilitó a Pemex haciéndolo pasar del sexto al undécimo lugar mundial a pesar de que en su sexenio se obtuvieron los mayores ingresos petroleros de la historia y los despilfarró.Como receta proponen “flexibilizar” el marco jurídico para que otras empresas, que sí saben y pueden, “acompañen” a Pemex en tareas que le son privativas conforme al cuerpo constitucional, al que le quieren dar la vuelta mediante cambios en la “letra chiquita” de las leyes secundarias.No estamos totalmente de acuerdo con el diagnóstico y menos con sus conclusiones. Baste un ejemplo: los estadounidenses, después de 18 años, muchos recursos y pozos perforados, y las 30 mejores petroleras internacionales trabajando, no han podido descubrir meritorios campos gigantes en el Golfo de México, al grado de que Exxon decidió suspender por cinco años su actividad en el área. ¿Qué le hace suponer a Pemex que sí podrá descubrirlos, como afirma para “convencernos” de que debemos arrojarnos ya a las aguas ultraprofundas, desdeñando las 300 localizaciones que dice están listas en el sureste y el litoral?Por el estilo están las aseveraciones para “demostrar” la necesidad de abrir a la inversión privada la refinación, el transporte, el almacenamiento y la distribución de petrolíferos. ¿Y qué decir de la incompleta argumentación y tímida súplica para que el fisco se digne dejarles más recursos?Afortunadamente cada día somos más los convencidos de que se requiere una reforma integral, con un horizonte de 30 años, que contemple al sector energético en su conjunto, tomando en cuenta el desarrollo congruente de energías alternativas, de tal forma que el proceso sea gradual, ordenado y armónico. Creemos que hay opciones para incrementar las reservas, sostener la producción, abatir las importaciones, darle a Pemex la autonomía y los recursos que requiere para que vuelva a tener capacidad de ejecución y conducción, sin cambiar el marco jurídico, sin desmembrarlo y sin compartir la renta petrolera ni el valor agregado de nuestro mercado interno. Muchas de esas acciones son administrativas, que tendrán que complementarse, en su caso, con las medidas legislativas correspondientes.Por ello, alientan las declaraciones del senador Heladio Ramírez y del grupo de los Legisladores del Sector Rural y del senador Manlio Fabio Beltrones, quien requirió “la revisión del régimen fiscal a fin de darle más recursos para que, de manera autónoma, lleve a cabo la exploración y explotación de pozos”, enfatizando que “la Constitución y su artículo 27 deben ser intocados, y cualquier subterfugio que quiera ser utilizado en una modificación de su ley reglamentaria, que busque trastocar el espíritu de ese artículo constitucional, no lo permitiremos”.Que no nos impresione la ofensiva mediática ni nos precipitemos con ilusiones de largo plazo porque nos puedan robar el petróleo. Lo que está en juego es más importante: conservar la independencia y la seguridad energética. 

EL UNIVERSAL, 1 abril, 2008.- http://bit.ly/byXclh

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+ Insistencia en las “bondades” de la inversión extranjera

+ El préstamo de 1995, se garantizó con la exportación de crudo

+ En 1999, uso de Pidiregas favoreció a compañías internacionales

OTRA VEZ

Francisco Rojas

Hace 70 años, el presidente Cárdenas expropió las instalaciones de las compañías petroleras extranjeras cancelándoles las concesiones otorgadas para explotar los hidrocarburos. La gesta se convirtió en un motivo de unidad de los mexicanos y en una bandera ideológica que hoy pretende ser arrebatada por otras fuerzas políticas.Nuevamente estamos inmersos en un debate respecto al petróleo. Pretenden convencernos de las bondades de abrir a la inversión extranjera áreas reservadas a la nación para apropiarse de la renta petrolera, ofreciéndonos tesoros escondidos; eso sí, proclamándose defensores de la Constitución y la no privatización de Pemex.Son conocidas las presiones que se ejercieron contra México con motivo de la expropiación. La Segunda Guerra Mundial salvó al país del boicot, pero el desmantelamiento técnico del organismo provocó que la producción tardara en recuperarse 10 años.La privatización silenciosa de Pemex se ha venido cumpliendo lenta, pero firmemente. En la negociación del TLC se mantuvo la negativa a otorgar garantía de abasto, contratos de riesgo, libre importación de gasolina y gas y apertura de gasolineras extranjeras; en 1995 el préstamo de 20 mil millones de dólares (mmdd) se garantizó con la exportación de petróleo y la privatización de la generación eléctrica, los complejos petroquímicos y el gas natural.En 1999, el precio del petróleo cayó a nueve dólares; el gobierno acordó con el FMI privatizar los ferrocarriles, la banca y los aeropuertos e intentó, sin éxito, abrir el mercado eléctrico; iniciaron el uso de los Pidiregas, favoreciendo a las grandes compañías internacionales y cedieron la dirección y administración de grandes proyectos.Los contratos de servicios múltiples de Burgos, prácticamente ceden la dirección y explotación de los yacimientos; el contrato para mantener los ductos de PEP, sigue el mismo patrón y se intenta utilizar para el resto de Pemex.Se pretende balcanizar al país creando Pemex regionales asociados con la inversión privada; intentos anticonstitucionales y atentatorios contra el Pacto Federal que podrían propiciar, por ejemplo, que Chiapas construyera hidroeléctricas y Baja California plantas geotérmicas para vender electricidad, y Durango no le proporcionara agua a Sinaloa.Quienes han impulsado la privatización silenciosa la quieren abierta, ampliar campos de acción y quitar los alfileres de donde todavía pende el control de nuestros recursos energéticos.Los que afirman que el Estado debe retirarse de los aspectos industriales y que Pemex únicamente exporte petróleo, desean la participación privada en refinerías y ductos para apropiarse del valor agregado en la transformación de los hidrocarburos y empezar a regalar nuestro mercado interno que costó 70 años crear y que comercialmente valdría 75 mil mmdd.Podemos modernizar Pemex, sostener la producción y abatir la importación de petrolíferos con soluciones reales, sin fragmentarlo, sin ceder mercados ni compartir la renta petrolera, con una reforma energética factible, con visión de largo plazo, que nos permita la transición ordenada y gradual durante los próximos 30 años. Sería grave no hacer nada; los recursos existen, la tecnología está disponible y nuestros técnicos y trabajadores podrán con los desafíos, como lo han hecho anteriormente.Hoy más que nunca son vigentes las palabras del general Cárdenas respecto a la expropiación petrolera: “es la acción más significativa de un país decidido a defender la soberanía sobre sus recursos naturales, frente a la incesante penetración de intereses extranjeros”. Posiblemente habrá que volver a expropiar Pemex de los intereses financieros externos e internos y rescatar para las generaciones venideras el usufructo de nuestros hidrocarburos. La gesta petrolera siempre ha sido motivo de orgullo, dignidad y unidad de los mexicanos. Hay que darle la oportunidad a Pemex y a los petroleros. Después de 70 años, no podemos declararnos fracasados. EL UNIVERSAL, 18 marzo, 2008.- http://bit.ly/aLSVLZ

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