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Posts Tagged ‘Río de los Remedios’

+ El DF  no puede marchar  a contrapelo con la Federación

+ Tiempos en que  no se hizo un solo metro del Metro

+ Muchos frentes abiertos y poco esmero en resolverlos

LA DEMOCRACIA EXIGE CONCORDIA

Francisco Rojas

La relación entre el gobierno federal y el capitalino es una historia de desencuentros que no dejan de ser ridículos y absurdos. El empecinamiento del jefe de Gobierno en esquivar la relación directa con el Presidente de la República ya agotó el efecto político que pudo haber tenido hace algunos meses; sobre todo cuando todos los gobernadores perredistas, con excepción del señor Ebrard, tienen una relación de armonía y colaboración con el Ejecutivo federal en beneficio de sus gobernados.

La ciudad de México no puede marchar a contrapelo de la Federación; necesita obras de infraestructura y participación de muchas dependencias federales; la complejidad de los problemas es tal que no es posible desvincularse totalmente del gobierno central. El Distrito Federal tiene que coordinarse con la Comisión Nacional del Agua y con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, entre otras, para resolver o atenuar sus graves rezagos.

No olvidemos que la administración pasada se negó a enterrar el presupuesto; todo se fue en obras de relumbrón y clientelismo que no resolvieron ninguno de los grandes problemas del DF. No se hizo, valga la redundancia, un solo metro del Metro. No se incorporó a la vialidad ningún nuevo eje vial; no se renovó el obsoleto transporte capitalino que sigue operado por miles de choferes que no respetan el reglamento de tránsito; no se agregó un solo metro al Acuaférico, por lo que delegaciones como Iztapalapa, Iztacalco y Gustavo A. Madero sufren graves carencias de agua potable. No se otorgó mantenimiento al drenaje profundo, por lo que el emisor central y el Gran Canal representan un serio riesgo de desbordamiento; asimismo, las obras del río de los Remedios se suspendieron, a pesar de que casi todos los asentamientos humanos vecinos están por debajo de su cauce, con el peligro que eso representa. Sin embargo, a Ebrard le interesa más ahondar el diferendo con Calderón que establecer canales expeditos de comunicación que beneficien a los capitalinos.

Por otro lado, el titular del Ejecutivo federal, lejos de tender puentes serios de colaboración, le hace frente al perredista que se empeña en seguir la línea de López Obrador. La última escaramuza que escenificaron ambos gobiernos tuvo como motivo el refinanciamiento de la deuda capitalina por la necesidad de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público avalara sus términos.

El jefe de Gobierno dijo en varias ocasiones que el gobierno federal estaba politizando ese refinanciamiento, olvidando que él le ha dado un cariz totalmente político a su relación con el Presidente. Después de un estira y afloja que se prolongó hasta los últimos minutos del plazo fijado por los bancos acreedores, se pudo llegar a un acuerdo para que el Gobierno del DF ahorre anualmente mil 500 millones de pesos por el servicio de su deuda, lo que alcanzaría para construir la línea 12 del Metro o construir 10 líneas de Metrobús, además de construir el Acuaférico hasta Iztapalapa y darle mantenimiento al drenaje profundo.

Tenemos muchos frentes abiertos como para que los colaboradores de Calderón no se esmeren en resolverlos. El conflicto con el sindicato minero, la embestida mediática contra el sindicalismo mexicano, los cotidianos ataques a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, las diferencias con la justicia estadounidense por el caso de un ciudadano mexicano de origen chino al que se le decomisaron 205 millones de dólares en efectivo, el empantanamiento de importantes iniciativas en el Congreso; tal parece que la única reforma que ha suscitado acuerdos es la electoral; el deterioro de nuestras relaciones con Venezuela, Cuba y Bolivia; el activismo beligerante del ex candidato perredista a la Presidencia; la actitud de los radicales de una izquierda que no acierta a modernizarse ni a vivir en un estado de derecho. Como si todo esto fuera poco, en el PAN hay “fuego amigo”, lo que constituye un obstáculo más al desempeño normal del Ejecutivo federal.

No hemos aprendido a vivir en el presidencialismo y ya estamos pensando en darle matices parlamentarios a nuestro sistema; va a ser muy difícil lograr acuerdos al respecto. Sólo un desempeño responsable de nuestros gobernantes, de los partidos políticos y de los poderes fácticos podrá lograr que nuestro sistema político se perfeccione y cubra los enormes baches institucionales que han aparecido en los últimos años. Por ello la democracia exige, también, concordia.

EL UNIVERSAL, 7 agosto, 2007.- http://bit.ly/bPD8Lh

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