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Posts Tagged ‘Transparencia Internacional’

+ Despierta suspicacia la intentona de crear una Fiscalía

+ México, lugar 98 en el índice de percepción de corrupción

+ Hace falta  una reforma integral y restaurar valores éticos

CORRUPCIÓN

Francisco Rojas

La corrupción no puede disociarse de la impunidad; ambas perversiones debilitan el Estado de Derecho y se han exacerbado en los años del panismo. Entre 2001 y 2010, México pasó del lugar 51 al 98 entre los países con mayor Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional y según el reporte Governance Indicators 1996-2008 del Banco Mundial, el país logró una calificación de apenas 50 sobre cien, inferior a las de Bahamas (91), Chile (87) y Costa Rica (68).

 Como lo exhiben a diario los medios, la corrupción, la impunidad y el abuso que las prohíja, no son exclusivas de la vida pública; son vicios también de los particulares de distintos estratos sociales, pero sobre todo de las elites. Atribuirlos sólo a los servidores públicos es una falsedad que debilita las instituciones nacionales.

 Abatir estos fenómenos requiere una política que incluya no sólo la revisión de las leyes, sino otras acciones que atiendan a la recuperación de la cultura y los valores cívicos y éticos, a los contenidos y calidad de la educación y a la restauración del tejido social.

 Para que esa política funcione, debe haber coherencia entre sus distintos elementos y precisión de tiempos y metas. Las medidas deben estar dirigidas a erradicar la corrupción y la impunidad y no ser utilizadas con fines electorales o para la persecución de adversarios políticos, pues la arbitrariedad es una de las modalidades más devastadoras del binomio corrupción-impunidad.

 El desgaste del sistema de seguridad pública y justicia se ha agravado tanto, que es previsible que el próximo Gobierno y la siguiente Legislatura, cualquiera sea su composición partidista, promuevan una reforma integral y profunda en estos temas, incluyendo el combate a la corrupción y la impunidad.

 Por eso desconcierta que se trate de legislar sobre estos aspectos proponiendo crear una Fiscalía Nacional contra la Corrupción y un Registro Nacional de Situación Patrimonial de Servidores Públicos, cuando falta un mes para la clausura del actual período de sesiones y tres meses para las elecciones de un nuevo gobierno y un nuevo Congreso.

 Perturba que se siga asumiendo que los problemas se resuelven con nuevas leyes, que incluso se contradicen con otras, en vez de aplicar correctamente las existentes, y que se pretenda crear instituciones que se sobreponen a las actuales, en vez de fortalecer las que ya se tienen.

 Los evidentes errores técnico-jurídicos de esta iniciativa, sugieren que fue dictada por la ocurrencia y no por la reflexión reposada. Es apenas creíble que esté hecha para investigar y perseguir los “delitos de corrupción” y el uso de recursos financieros de procedencia ilícita, cuando ninguna ley define el concepto de corrupción y las conductas tipificadas como penales, como son el peculado, la desviación de recursos públicos, la alteración de documentos públicos“, el tráfico de influencias y la “usurpación de funciones”, entre otras, se abordan en otras leyes y se persiguen por otras instancias.

 Por otra parte y no menos importante, es el inmenso poder que se otorgaría al titular de la Fiscalía que desbordaría los linderos de la Federación y violentaría la autonomía de los poderes estatales y municipales, lo que trastocaría uno de los atributos de la República Mexicana, contenidos en los artículos 40 y 115 de nuestra Carta Magna.

 El combate a las prácticas corruptas y a la impunidad no es un asunto que deba circunscribirse a cárceles y carceleros. Acabemos con el denominado “populismo punitivo” y con la creencia de que con más burocratismo se van a combatir con eficacia estas lacras. El sentido común y la sensatez sugieren que acciones como las reformas constitucionales en materia de justicia, no pueden iniciarse al cuarto para las doce sin generar suspicacias.

EL UNIVERSAL, 3 abril, 2012.-

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